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La razón por la que cantar en la ducha mejora tu estilo de vida y autoestima, según la ciencia

7 de noviembre de 2017

Victoria Navicelli


En algún momento de nuestra vida, todos hemos metido el celular para escuchar música cuando nos duchamos, o sólo hemos comenzado a cantar como si estuviéramos dando un concierto privado al único asistente a la función: nosotros. Pero, ¿sabías que hacer esto es beneficioso para el sistema inmunológico? También lo es para hidratar las cuerdas vocales y, sobre todo, para quitarte la vergüenza.


Podremos diferenciarnos por el color de piel, la lengua que hablamos, el país de origen, las costumbres y tradiciones, o el plato de comida preferido; sin embargo, hay algo que nos vincula: cantar en la ducha. Nadie puede negar haber entonado alguna canción o sólo "tararearla" a medida que el agua corría por su cuerpo. Ni mencionar aquellos casos en los que la emoción invade y puede escucharse al "pseudo" intérprete hasta en la calle. La esponja del baño, con que suelen asearse las personas, se transforma en cómplice del momento. También el jabón y la espuma que se forma al frotar el shampoo en el cabello. Todo participa en este instante mágico, en el que no sólo nos creemos Luciano Pavarotti, sino que algunos sí tienen grandes dotes de talento.



Según los profesionales, cantar mientras nos duchamos tiene múltiples beneficios: desde perder la vergüenza, aprender a reírnos de nosotros —algo que cuesta tanto—, hidrata las cuerdas vocales, baja la presión sanguínea, estabiliza el sistema inmunológico y mejora el humor. ¿Quieres intentarlo? Después de hacerlo, querrás bañarte más seguido y mostrarle al mundo tu —buena— voz. Sí. Buena voz, ya que al parecer ésta mejora cuando cantamos bajo el agua.


Existen diferencias entre todos, pero cada uno nos podemos identificar con un género o un artista en particular. La música es un transmisor de emociones, conecta a las personas y, sobre todo, relaja. Escuchar canciones "provoca una sensación de bienestar impresionante", afirma la terapeuta Candela Vergara. Por eso, es común escuchar música para meditar o para hacer ejercicios de relajación, lo que permite "desenchufar" la mente y llevar la atención a una sola cosa: el sonido. Por otro lado, el agua —y su sonido— también es una fuente de energía: "escuchar correr el agua genera una sensación de bienestar, nos tranquiliza". De la misma manera si el agua cae sobre nosotros. Según la profesional, aunque desafinemos, cantar bajo la ducha mejora la salud.


Al cantar en el baño, sentimos que es nuestro momento de gloria, no dejamos de hacerlo aunque sintamos que no nos escuchamos muy bien; seguimos adelante y esto es por una obviedad: "la ducha es uno de los momentos de mayor relajación para una persona", aclara la terapeuta. Además, es uno de los pocos espacios del hogar donde realmente estamos solos y, por lo tanto, en contacto con nosotros. Al estar encerrados en esa pequeña habitación nos alejamos del resto del mundo, "se transforma en el escenario en el que todo está permitido"; y comenzamos a cantar con todo el placer del mundo, "de nuestro mundo".



Con esto no decimos que cantar sea tarea sencilla, para nada. Requiere tiempo de estudio y mucho trabajo de perfección; pero para el "cantante amateur", el baño es ideal, si a esto le sumamos que entonar nuestra canción preferida en esa pequeña habitación provoca que nos oigamos bien. ¿Por qué? La física nos responde: las paredes del toilette —por lo general lisas y más duras que el resto del hogar— hacen que esa habitación se transforme en una caja de resonancia; lo que ayuda a que aumente la intensidad del sonido y, por ende, nuestra voz se escuche más fuerte; esto ocurre sólo porque las ondas sonoras se reflejan en las paredes. Nuestra voz suena tan bien como si estuviéramos en una sala de grabación. ¡Imposible no creerse la voz más linda de la cuadra!


"El aire caliente y el vapor ayudan a las cuerdas, las mantienen hidratadas”, menciona la enfermera Alicia Godoy. Las cuerdas vocales son membranas que oscilan con mucha rapidez y es en ese momento que generan sonido, y "en función de cómo ubicamos la lengua y los labios, el sonido varía", añade.


Esta destreza individual fortalece el sistema inmunológico, "al cantar se generan endorfinas y esto mejora llamativamente el ánimo", agrega; "el acceso de aire refuerza también los músculos abdominales, intercostales y estimula la circulación sanguínea", dice Godoy. Una mejor respiración provoca una mayor oxigenación en la sangre, lo que se transforma en un estado de ánimo más saludable. "Respirar de manera profunda, genera un gran beneficio de relajación de la mente" (Godoy), cosa muy similar ocurre cuando meditamos; y es tan positivo que reduce el estrés considerablemente.



Aunque claro, cantar en la ducha no nos llevará directo a un escenario, pero, al menos, nos alegrará el espíritu. Para conocer más nuestra voz, te dejamos este dato: ¿cuál es nuestra verdadera voz? ¿La que escuchamos en un audio o la que escuchamos al hablar?: se llama “resonancia aérea” o “resonancia ósea”, respectivamente; y nuestra verdadera voz es la que escuchamos en una grabación.



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¿Alguna vez has sentido un escalofrío estético? Si no conoces la razón por la cual surge esto, entonces te decimos el efecto que la música produce en el cuerpo y que sólo algunas personas son capaces de sentir.

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Victoria Navicelli


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