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Bypass neuronal, el avance médico que pudo haber hecho que Superman volviera a caminar

21 de diciembre de 2017

Carlos Ponce Rojas

Tal como Christopher Reeve, el Superman de los años 80, aproximadamente 500 mil personas al año sufren accidentes que los dejan inmóviles.



Una de los temores que rondan a los protagonistas de las películas del legendario personaje Superman es la posibilidad de que algo malo les suceda. Quizás el caso más representativo sea el de Christopher Reeve, quien luego de ser el protagonista de cuatro películas del Hombre de Acero en la década de los 80 tuvo un accidente a caballo y quedó cuadrapléjico condición que impide la movilidad y sensibilidad de las extremidades. Lo que Christopher Reeve no supo es que en la actualidad el Superman de los 80 podría haber recuperado su movilidad con una serie de diversos procedimientos médicos.

 




Pero vayamos por partes. El cerebro es el órgano que controla todos los músculos y órganos del cuerpo humano. Mediante impulsos eléctricos transmitidos a través de las neuronas, el cerebro comunica a todo el cuerpo lo que debe hacer secretar hormonas, mover una extremidad, etcétera. Dicha conexión se realiza a través de prolongaciones del cuerpo de las neuronas que se denominan axones. Las terminaciones de los axones se conectan a otras neuronas u otros tipos celulares, y entonces se realiza la comunicación del cerebro con el órgano blanco. ¿Qué tan largo puede ser un axón? Tan largo como para salir de la médula espinal y llegar a un músculo de la pierna o del brazo por ejemplo es decir centímetros o metros.

 

Evidentemente, una tarea tan importante como la comunicación nerviosa no puede ser tomada a la ligera. Por ello, los cuerpos neuronales y el inicio de sus axones están contenidos en la médula espinal, protegidos celosamente por las vértebras. ¿Entonces qué le sucedió a Christopher Reeve, o a las aproximadamente 500 mil personas en el mundo que pierden la sensibilidad o la movilidad de las extremidades tras un accidente cada año?

 




Lo que ocurre es que a pesar de la protección de las vértebras, la médula espinal puede llegar a romperse, y por lo tanto la comunicación nerviosa se pierde. Pensemos en los axones neuronales como cables de luz; si en algún punto se corta el cable, no tendremos luz en un foco conectado en un camino posterior. Ciertamente, un electricista podría reconectar el cable con un poco de cinta aislante y unas pinzas. Sin embargo, pidamos al electricista hacer lo mismo, pero cuando el mismo cable es parte de un rollo de cables de 5 metros de diámetro y, por supuesto, sin dañar otros cables. Precisamente, ese es el problema si pensamos en tratar de sanar un daño a la médula espinal. Además de que no se sabe qué usar como cinta aislante o pegamento.

 

Pero no todo es oscuridad. Algunos estudios realizados por distintos grupos de investigación del mundo han encontrado posibles soluciones al problema. Un procedimiento muy prometedor e innovador es el bypass nervioso, que consiste en conectar electrodos en la región del cerebro que controla los músculos de la extremidad que se quiere mover. El electrodo registra la actividad eléctrica de las neuronas en el cerebro y la señal se transmite hacia una computadora que procesa la información. Luego, por medio de otro cable, la señal eléctrica se lleva hacia otro electrodo que se implanta en la región muscular blanco. Los resultados de tales procedimientos han regresado la movilidad de manera sorprendente a pacientes con daño en la médula espinal. La miniaturización de los dispositivos electrónicos, aunado al constante desarrollo tecnológico, apuesta a esta opción como una de las de mayor y mejor resultado.

 




Aunque el procedimiento promete mucho, uno de los principales inconvenientes es el costo. Por ello, se están desarrollando otras alternativas en paralelo. La idea básica de todas las alternativas adicionales es promover el crecimiento y la reconexión natural de los nervios en la médula espinal. Esto se lograría con la aplicación de moléculas capaces de promover tales efectos. Un ejemplo es la aplicación de enzimas que degradan la matriz extracelular entre las neuronas. Dicha matriz funciona como una red que da soporte a las neuronas. Sin embargo, después de una lesión existe una sobreproducción de matriz extracelular en la zona de daño. Esto podría representar un obstáculo para el crecimiento neuronal. Otras moléculas, como la osteopontina o el IGF-1, promueven directamente el crecimiento neuronal.

 




Finalmente, estudios realizados en ratas han demostrado que la aplicación directa de células madre mesenquimales o neuronales en las zonas lesionadas, favorece aún más el crecimiento de las neuronas residentes y sus axones. Las células madre son células que no están especializadas en alguna función; y bajo ciertas circunstancias se pueden transformar en algún tipo de célula específica, en este caso neuronas. Recientemente, se realizó un ensayo clínico en Japón donde se aplicaron células madre mesenquimales a seres humanos. Los resultados del estudio están por salir a la luz y la comunidad científica espera con gran interés los datos obtenidos.

 

Aunque actualmente no hay un procedimiento completamente adecuado para reparar un daño a la médula espinal, grandes avances se realizan constantemente al respecto. Regresar la movilidad a personas discapacitadas por accidentes que provocan este tipo de daño es una meta a mediano plazo que se debe alcanzar. Seguramente, una combinación de los procedimientos antes mencionados será la solución. Es una lástima que el Superman de los años 80 no pueda estar presente para un suceso tan relevante en la historia de la humanidad.





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TAGS: Cerebro Ciencia Medicina
REFERENCIAS: Revista Nature DailyMail

Carlos Ponce Rojas


Colaborador

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