INICIO NOTICIAS VIDEO SERIES INFOGRAFÍAS ARTE FOTO CINE HISTORIA LETRAS MÚSICA DISEÑO ESTILO DE VIDA MODA VIAJES CIENCIA Y TECNOLOGÍA COMIDA

Todos los derechos reservados 2017
© Cultura Colectiva

Los científicos que descubrieron que las plantas tienen conciencia y pueden aprender

21 de junio de 2018

Hegel Rivera

Se ha comprobado que las plantas se estresan cuando alguien que arrancó una planta vecina se acerca.



La conciencia es un término del que mucho se habla y poco se entiende. Incluso se ha mencionado que la conciencia es un estado de la materia, pero el significado más común que se le atribuye a la conciencia es que un individuo se comprende a sí mismo. Sin embargo, hoy la sociedad científica comienza a entender que la conciencia no es exclusiva al ser humano, y lo que nos ha ayudado a comprenderlo mejor son las plantas. Parece incoherente que las plantas sean estudiadas en laboratorios de neurofisiología —lugares donde se estudia el funcionamiento de las neuronas—, ya que las plantas carecen de neuronas; pero se han identificado en ellas por lo menos 10 sentidos con los que perciben el mundo. Comparando el número de sentidos de una planta promedio con el de una persona promedio —el olfato, la vista, el tacto, el gusto y la audición—, el humano queda muy limitado.


Hasta hace unos pocos cientos de años, nadie consideraba con seriedad a las plantas como seres conscientes de su entorno; y en tiempos anteriores a la Biblia se les rebajaba con las piedras a ser objetos inanimados e inorgánicos. Cuando comenzamos a entender la química orgánica y sus fundamentos en el carbono fue que empezamos a interesarnos más por las plantas. Ahora que entendemos funciones más abstractas de nuestro cerebro, podemos empezar a comparar nuestras funciones mentales con las de seres de otros reinos y los resultados son asombrosos.





La conciencia es un término bastante antiguo y muy difícil de definir. La definición mayormente aceptada es que uno se percata de la existencia propia. Watson y Crick son conocidos por ganar un premio Nobel por una investigación en la que prueban la existencia del ADN y la función que este desempeña en la vida. Es un descubrimiento fascinante, pero no les fue suficiente y se encomendaron a sí mismos la tarea de hallar las neuronas responsables de generar la conciencia. La tarea ha sido ardua, y encontrar una neurona o un grupo de neuronas encargadas del fenómeno conocido como conciencia parece una tarea imposible el día de hoy.


Nuestro cerebro se divide en tres grandes secciones a saber: cerebro reptiliano, sistema límbico y la neo-corteza. Esta clasificación está hecha con base en el desarrollo evolutivo. Luego de millones de años de evolución desconocida, los anfibios comenzaron a evolucionar en reptiles; en ese momento fue cuando el cerebro reptiliano apareció, sus funciones son muy simples en la actualidad: control del pulso sanguíneo, respiración, etcétera. Todas ellas son funciones inconscientes para nosotros, pero para un reptil esas funciones son indispensables, ya que no cuentan con sistemas tan especializados. En el cerebro reptiliano existe un área llamada tegmentum, esa área recibe dicho nombre porque en latín significa "recubrimiento". Es el recubrimiento del cerebro reptiliano. Las otras dos estructuras emergieron lentamente del tegmentum. Primero el sistema límbico, en él la estructura cerebral a destacar son los tálamos —uno por cada hemisferio—; estos son los que procesan casi todas las sensaciones y las dirigen hacia donde deben llegar. El sistema límbico llegó cuando los mamíferos aparecieron, a la par aparecen las emociones y con ellas los principios del condicionamiento de Pavlov. Mucho tiempo después surgen los primates como último escalón evolutivo para que el ser humano aparezca.





Cuando aparece, las últimas capas microscópicas del cerebro crecen de manera muy amplia. A esto se le llama neo-corteza y todos los mamíferos la tienen, sólo que el ser humano tiene un cerebro con un tamaño especial. Si el cerebro evoluciona es porque, de manera sincronizada, otras funciones han evolucionado. La neo-corteza nos permite hacer cosas sumamente fascinantes e interesantes, incluso novedosas; pero cuando empezamos a preguntarnos "¿qué es esto que me permite preguntarme a mí mismo esta pregunta y que todo el tiempo me acompaña porque es lo que soy?", la situación se complicó seriamente.


Lo cierto es que un individuo es un conjunto de sistemas, cada sistema es un conjunto de órganos y los órganos se componen de millones de células, así que si existe una región en el cerebro capaz de generar conciencia es porque un grupo de neuronas la producen. Pero hasta los últimos años hemos comenzado a dudar en hallar la conciencia dentro del cerebro, generando hipótesis que sugieren a la conciencia como un campo de energía, probablemente magnético, similar a una esfera de plasma con forma de dona girando alrededor de la cabeza. Aunque suena descabellado el asunto, una dona girando en la cabeza puede tener fundamentos teóricos, los cuales sostienen a la glándula pineal como la responsable del fenómeno. La glándula pineal tiene forma de piñón con un sinfín de vueltas en espiral que comienzan en la parte de abajo para acercarse, unas con otras, hasta llegar a su destino final en la pequeña cúspide semejante a una llama de fuego. La glándula pineal es la glándula opuesta a la glándula hipófisis, la hipófisis se encarga de mantener el equilibrio hormonal, así como el equilibrio de la temperatura, entre otras tantas funciones. La pineal, según Descartes, es “el asiento del alma”, y se ha sugerido que la pineal comienza a funcionar cuando el ojo humano ya no recibe estímulos de luz. En muchos reptiles, la glándula pineal es un ojo que se encuentra arriba de la cabeza cuya función es captar la luz solar. En el caso de los seres humanos, ambas glándulas regulan el complicado ritmo circadiano, por el ritmo circardiano es que tenemos sueño en la noche y permanecemos despiertos durante el día, generalmente.





De ser cierto que una dona alrededor de la cabeza es la conciencia, o por lo menos una parte fundamental de ella, debemos comenzar a responder más preguntas acerca de esta. Por poner un ejemplo, se ha logrado conseguir que las plantas aprendan a crecer, tal y como Pavlov lo conseguía con perros, lo que indica la existencia de algo similar a una conciencia en una planta. Y para complicar el asunto también se ha descubierto que las bacterias aprenden.


Todo esto nos ha llevado a redefinir términos, y la Teoría de la mente permite aclarar nuevamente la conciencia. La Teoría de la mente habla de la capacidad para entender a otro individuo; sin embargo, el cerebro es capaz de llegar a la Teoría de la mente por dos caminos: puede ser empático con el otro, o puede sentir lo que siente el otro. Para ponerlo en términos sencillos, en el primer caso sólo se es amable, mientras en el último la persona siente las mismas sensaciones que el otro. Para poder sentir lo que siente el otro es necesario haber vivido experiencias casi idénticas, mientras la gente empática sólo puede mostrar su mejor cara a la otra persona ignorando completamente las sensaciones que experimenta.





Una mascota puede entender nuestras sensaciones o ser empático con su dueño, en la mascota aplica la Teoría de la mente. Si a una planta se le coloca un detector de mentiras registrará estímulos, y podemos interpretar esos estímulos. Las plantas registran fuerte actividad eléctrica debido al estrés o al placer, y se ha comprobado que las plantas se estresan cuando alguien que arrancó una planta vecina se acerca. También se ha empezado a entender que las plantas se comunican eléctricamente con sus raíces. Las raíces prácticamente tienen las mismas funciones que las neuronas, por lo que tal vez en las plantas la Teoría de la mente tenga aplicación. Y de no ser así, resulta fascinante que a pesar de que las plantas no tengan una división cerebral como nosotros, sus raíces son iguales o mejores que las neuronas.


Al parecer la palabra conciencia empieza a tener un significado más profundo que sólo un fenómeno cerebral. Pero faltan unos años para que logremos resolver dicho conflicto, probablemente jamás lleguemos a una comprensión precisa y profunda de la conciencia, aunque dediquemos todos nuestros esfuerzos por tratar de entenderla.


**


Las cosas que ocurren en tu cerebro cuando consumes hongos podrían ayudarte a superar tu depresión. Si tienes curiosidad y te sientes listo para vivir esta experiencia, aquí te compartimos los mejores lugares en el mundo para usar hongos alucinógenos.



TAGS: Cerebro Plantas Científicos
REFERENCIAS: A New Theory Explains How Consciousness Evolved Pavlov’s plants: new study shows plants can learn from experience This Physicist Says Consciousness Could Be a New State of Matter Las bacterias tienen memoria que pasa a sus descendientes Una nueva teoría de la conciencia va emergiendo: la mente existe como un campo conectado al cerebro

Hegel Rivera


Colaborador

  COMENTARIOS

  MÁS DE CULTURA COLECTIVA

Las mejores películas del año que puedes ver en el cine Canciones de amor para pensar en tu crush aunque no se las dediques Canciones que tocan todas las bandas de covers Las mejores series en Netflix para volver a creer en el amor 26 películas y series secretas de Netflix que debes ver al menos una vez Fotografías de Jason Momoa y su familia que muestran su lado sensible

  TE RECOMENDAMOS