Infertilidad, cáncer y otras enfermedades causadas por un gas que inhalamos todos los días

Miércoles, 31 de enero de 2018 17:20

|Magyber Miranda

El radón y la delgada linea entre el bien y el mal


Inodoro, insípido e invisible: se llama radón. Pero, ¿letal? El radón es un gas que se encuentra de manera natural en el ambiente, es producto del decaimiento radiactivo del Uranio. En cada respiración, moléculas de este gas entran a tus vías respiratorias y una pequeña porción queda atrapada en tus pulmones o en otros órganos. Una vez en tu interior, el radón da a luz a dos hijos radiactivos: polonio218 y polonio214. Estos isótopos emiten energía con la capacidad de romper enlaces químicos, formar radicales libres y hasta producir cáncer.


Sin embargo, el radón no es necesariamente un villano, se conoce que posee propiedades curativas en algunas fuentes termales. ¿Qué tan dañino o qué tan benéfico puede ser? En la actualidad, hablar de radón es un tema controversial debido a la escasa investigación para adjudicarle un calificativo certero.



Radiación y radón; generalidades



Los seres vivos están expuestos a distintos tipos de radiación por fuentes naturales o artificiales: rayos cósmicos, radiación ultravioleta, rayos x, radionúclidos minerales o el uso de energía nuclear. Poco más del 50 % de la radiación ambiental que recibe el humano es causada por el radón. La radiación puede entenderse como la emisión de energía o de partículas que producen algunos cuerpos. Los efectos en los seres vivos son muchos y en distintas intensidades. Para poder hablar de los efectos biológicos de la radiación es necesario entender las diferencias entre los dos tipos de radiación existentes.


Cuando la radiación infringe sobre una superficie o sustancia, la energía radiante puede depositarse y convertirse en otro tipo de energía (absorción), atravesarla sin obstáculos (transmisión) o ser reflejada (reflexión). Si la radiación es absorbida por la materia es capaz de provocar dos cosas: excitación o ionización. A la radiación que provoca el movimiento de los átomos o moléculas, o cambia de orbital los electrones de un átomo a uno vacío, o a uno de mayor energía se le conoce como radiación no ionizante. En cambio, cuando la radiación tiene la energía suficiente para separar un electrón de un átomo o de una molécula, se habla de radiación ionizante. Dentro de este último tipo de radiación, ionizante, se encuentra la energía emitida por el decaimiento radiactivo de algunos elementos como el Uranio.


Radón y salud



En una investigación científica, el radón y su acumulación en ambientes internos y externos ha sido asociada a diversas enfermedades y patologías, principalmente cáncer pulmonar; aunque otros tipos de cáncer como el orofaríngeo o leucemia también han sido reportados. De igual manera, se ha intentado relacionar los efectos de la radiación por radón y su progenie radiactiva con problemas de infertilidad, aunque aún no se ha tenido evidencia concreta sobre dicha relación.


Como se mencionó, gran parte de los estudios sobre los efectos de la radiación por gas radón se concentran en cáncer pulmonar; sin embargo, en la investigación se habla de la importancia de esclarecer los riesgos y efectos de la exposición a los flujos de radiación por radón en los humanos; en temas menos investigados, por ejemplo, los relacionados con infertilidad. Se sabe que la exposición a radón es un problema prioritario y que México se encuentra entre los países con las concentraciones más elevadas de radón en los hogares respecto a la media mundial. Además, temas relacionados con fertilidad son considerados a nivel mundial como un problema de salud pública, razón por la cual las investigaciones que relacionen radiación por radón e infertilidad cada día sean de mayor interés.



Una visión alterna del radón



Hasta este punto podría parecer que el radón es un villano por completo, y que su dinastía proterva tiene como fin acabar con la especie humana. Sólo imagina esta confabulación natural: el sol cada día es más intenso, la gente necesita trabajar más, de modo que los humanos pasan más tiempo en ambientes cerrados en los que potencialmente hay emisiones subterráneas de radón y, en consecuencia, tienen una mayor exposición. Resultado: cáncer pulmonar. Una confabulación perfecta.


Ahora piensa en la radiación como un efecto terapéutico en las células... Desde la formación de la Tierra, la vida ha estado expuesta a una cantidad inimaginable de radiación. Según algunas teorías científicas, las mutaciones —cambios permanentes en las secuencias del DNA— han sido, entre otros factores más, las causantes de saltos evolutivos importantes. Si sumamos un premisa más, por ejemplo, lo que decía Darwin: la especie que sobrevive es aquella que mejor se adapta a los cambios, y si tomamos en cuenta presiones del ambiente como la exposición a radón, quizá este gas sea justo –y no simplemente– eso: un mecanismo de selección natural creado para mejorar las condiciones de la vida.


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Si quieres descubrir cuáles otros son los efectos que ha provocado la radiación en la Historia, conoce a las mujeres que murieron trágicamente por fabricar relojes con radiación.


REFERENCIAS:
Magyber Miranda

Magyber Miranda


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