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Cómo saber si eres sexualmente compatible con tu pareja, según la ciencia

Tecnología Cómo saber si eres sexualmente compatible con tu pareja, según la ciencia

Más allá de los sentimientos y el físico, tener un vínculo químico en el sexo puede decirte si es la persona para ti.



I


Finalmente van a tener sexo. Después de tres meses de largo coqueteo, de unos cuantos besos y de decenas de pláticas, ya tienen el valor de descubrir sus cuerpos desnudos y entregarse a los impulsos que sintieron desde la tercera cita. Ya están en la cama, respiran de forma agitada y están a punto de comenzar la danza digna para National Geographic... pero resulta una decepción.


Por alguna razón, te das cuenta de que no te gusta como huele. No es como si tuviera un mal olor, sino que hay algo que no encaja. Notas que te estás esforzando demasiado, y aunque están haciéndolo, algo no se siente bien. Tienen ritmos distintos, necesidades diferentes. Sus cuerpos no encajan y, a pesar de seguir con la actividad, no es nada del otro mundo.


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Ambos terminan, pero ya no quieren volver a hacerlo. ¿Qué pasó?


No. No significa que tú no seas hábil ni que la otra persona sea torpe. Tampoco es un asunto de salud o de vergüenza. Simplemente no son compatibles sexualmente. Puede que –después de pasar meses juntos– lo sean de forma intelectual, pero básicamente sus cuerpos les están diciendo que quizás es momento de buscar a alguien más. Sin embargo, esto no significa que no sean el uno para el otro.


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II


La compatibilidad sexual se refiere a la forma en la que la química corporal del cuerpo, además de la psicología, influye en la actividad sexual entre dos personas. Es decir; qué tan bien interactúan durante el coito.


Existe un elemento genético de suma relevancia en cuanto a este tema: el complejo de histocompatibilidad (HLA, por sus siglas en inglés). Éste se refiere a un código que se encuentra dentro de nuestro ADN, el cual, en algunos mamíferos, influye en el tipo de parejas sexuales que eligen. Por ejemplo, los animales escogen parejas cuyo HLA es distinto al suyo, ya que eso puede llevar a que sus descendientes tengan mayor resistencia hacia algunos patógenos. Es decir, eligen a un espécimen que ayude a fortalecer el sistema inmune de las siguientes generaciones.


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Pero, ¿cómo saben quién tiene un HLA distinto?


Los mamíferos, peces y aves suelen guiarse a través del olfato, los humanos también. Sin embargo, aunque se cree que las personas ya no siguen tanto esa base –por la influencia de los procesos cognitivos–, aún tiene un papel importante en nuestra vida sexual. El HLA hace que una persona no se sienta atraída por sus familiares –o con quienes comparte características similares de ADN– y sienta mayor adherencia hacia otras personas con un código genético diferente.


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III


¿Cómo nos damos cuenta?


Como mencionamos, el olor es uno de los factores principales. De hecho, por ese motivo la industria del perfume es tan exitosa; de cierta forma engaña al cerebro humano a sentirse atraído por alguien a pesar de no ser compatibles físicamente.


El beso es una de las cosas más importantes para saber si existe esa compatibilidad. Juntar los labios con otra persona tiene un propósito biológico. Es una forma de acercarnos e identificar cómo funciona la química entre las dos personas, también permite percibir de mejor forma su código genético para así descubrir si es una posible pareja.


Por ese motivo existen buenos y malos besos. Nos podemos dar cuenta cuando una persona es compatible si el beso es pasional, duradero y se disfruta con el olfato. Cada persona provoca un efecto diferente, pero cada vez es más común que ignoremos esas señales y nos enfoquemos en los sentimientos.


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Este proceso es aún más complejo durante el sexo. Mientras que en el beso sólo se huelen las feromonas y se intercambia saliva, durante el sexo, el sudor también entra en la ecuación.


Todo ese intercambio de fluidos y esos procesos imperceptibles para nosotros determinan la satisfacción sexual que podamos tener con una pareja, el deseo de procrear con esa persona y también la felicidad que puede sentir alguien después del acto. Y aunque quizá no se perciba de una forma obvia, se nota en el coito, en cómo los dos interactúan en el acto y en su comodidad.


Cabe destacar que –resaltando el hecho de que los humanos ya toman en cuenta otros factores– la compatibilidad sexual puede que no sea tan importante como parece. Claro, determina el nivel de placer que recibimos y damos, pero no si la relación de pareja será exitosa o no. Además, es posible trabajar en ese tipo de vínculos sexuales conversando, abriéndose más y experimentando, dejando atrás las señales químicas.


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Si quieres saber si eres compatible con tu pareja, simplemente nota cómo interactúan en la cama y presta atención a las sutiles reacciones que te envía tu cerebro. Si no la estás pasando bien o algo se siente raro, lo más probable es que no estén hechos para eso, pero eso no significa que su relación debe terminar. Afortunadamente podemos ignorar esas señales y hacer que las reglas funcionen para nosotros. Después de todo, cada vez parecemos alejarnos más de nuestro propósito biológico.