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Testículo retráctil, gases vaginales y otras cosas extrañas que pasan en tu cuerpo durante el sexo

22 de junio de 2018

Alonso Martínez

Desde los inevitables calambres hasta los gases que no son vaginales, el sexo está lleno de momentos extraños que muchas veces preferimos ignorar.



Si las flatulencias vaginales te siguen dando risa o asco, seguramente tienes 15 años o tienes la mentalidad de un adolescente.


Los apodados queefs, o ventosidades vaginales, son absolutamente normales y son parte de todas las relaciones sexuales, o al menos de la mayoría. La experta en sexualidad LaVonya Reeves afirma que eso sucede porque el aire entra a la vagina durante el acto, y es liberado rápidamente. De hecho, puede pasar en cualquier momento del día, aun si la mujer no está teniendo sexo, sin embargo, es más común en el coito porque la vagina se dilata, y eso hace que entre mucho más aire de lo normal. También puede suceder cuando la persona se masturba con juguetes sexuales.



No es un aire producido por el cuerpo, así que no tiene nada de asqueroso ni malo. Lo mismo puede suceder si alguien tiene sexo anal. El aire entra por el ano y debe salir, y aunque puede confundirse con una flatulencia común, es ligeramente distinto.


Así como las ventosidades vaginales, existen otras cosas que nos suceden durante el sexo y que nos pueden incomodar, pero que son absolutamente normales y deberíamos dejar de verlas como algo raro. Estas son algunas:


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Testículo retráctil



Es posible que durante el acto, de un momento a otro, uno de los testículos desaparezca como por arte de magia, o que ambos suban poco antes o después de la eyaculación. Esto no es un problema, a menos que comience a doler o a generar una fuerte molestia (en cuyo caso tendría que atenderse por un médico), y sucede por cambios en la temperatura, por los movimientos del sexo y por cómo reacciona el escroto a la excitación y al clímax. No es como si se hubiese perdido para siempre y no tarda en regresar a la normalidad.


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Calambres



El enemigo número uno de quienes no hacen tanto ejercicio (o no tienen sexo con frecuencia) son los temidos calambres que suelen interrumpir una exhaustiva sesión de sexo, o que le hacen pasar un mal rato a quien lo esté sufriendo. Esto es normal, ya que básicamente estamos forzando al cuerpo a adoptar posiciones a las que no estamos acostumbrados, y el músculo se contrae por la mala circulación o porque se estira sin un calentamiento. Lo único que podemos hacer es esperar a que pase, o dar un rápido masaje para que el músculo se adapte y podamos continuar.


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La flatulencia real



La peor pesadilla para cualquiera que esté teniendo sexo es que de pronto, y de la nada, salga un gas real (no uno vaginal), sin embargo, es absolutamente normal y nadie debería de avergonzarse, especialmente porque es bastante obvio que sucederá en algún momento. Las flatulencias suelen ser provocadas por toda la presión que se realiza en las áreas que estamos trabajando, y por las distintas posiciones que adoptamos, lo cual causa que inevitablemente los gases que tenemos guardados salgan de un momento a otro (especialmente cuando ya se terminó).


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El pene no entra



Mucho se habla sobre la disfunción eréctil y cómo afecta la vida sexual de los hombres (y de sus compañeros sexuales), pero las mujeres también pueden tener un problema similar en su vagina y también puede empeorar con la ansiedad y el estrés. Lo que sucede es que los músculos del órgano se tensan por incomodidad o nerviosismo e impiden el paso apropiado del pene (o de lo que sea que se vaya a insertar). De igual forma, esa ansiedad impide la apropiada lubricación, lo cual hace más difícil el proceso y puede hacerlo doloroso.


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Te tiemblan los miembros



Similar a los calambres, si no tienes la fuerza suficiente o no haces ejercicio, es inevitable que –si mantienes una misma posición– te comiencen a temblar los miembros, ya sean brazos o piernas. Suele ser gracioso y algunos tratan de ocultarlo cambiando de ritmo o de posición, pero sin duda es algo incómodo que solamente la gente que hace mucha actividad física (y que tiene sexo constantemente) nunca sufre.


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Si una persona con la que estás teniendo sexo se burla o se queja de ti por alguna de estas cosas, quizá sea momento de hallar a alguien más maduro. Pero si estás con alguien que no dice nada o que ayuda a tomarlo con humor aceptando sus propias incomodidades, ayudará a que tengan mucha más confianza y acepten la naturaleza de sus cuerpos. El sexo es para divertirse siempre respetando a quien nos acompaña en la cama, así que dejémonos de cosas inmaduras y aceptemos la realidad.


TAGS: Sexo salud cuerpo
REFERENCIAS:

Alonso Martínez


Editor de Cine

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