7 datos de la monogamia que te harán entender por qué somos infieles
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7 datos de la monogamia que te harán entender por qué somos infieles

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Por: Rodrigo Yebra

5 de junio, 2017

Tecnología 7 datos de la monogamia que te harán entender por qué somos infieles
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Por: Rodrigo Yebra

5 de junio, 2017



El matrimonio es una institución social que nos parece completamente cotidiana en la sociedad moderna; sin embargo, a través de varios estudios se ha descubierto que menos del 16% de las sociedades humanas practican el matrimonio, y que menos del 5% rechaza las relaciones sexuales con múltiples parejas. Históricamente, el matrimonio y la monogamia no fueron fundamentales para el surgimiento de las sociedades. Incluso en la transición del nomadismo al sedentarismo, los grupos humanos continuaron reproduciéndose con distintas parejas, tal como lo hacían la mayoría de los animales que los rodeaban.

Con la agricultura y la ganadería vinieron los conceptos de propiedad privada y  patrimonio; fue hasta ese momento que los humanos comenzaron a vivir en pareja y agruparse en familias, esto con el fin de heredar a los hijos las propiedades y conservar el legado. Sin embargo, el matrimonio y la monogamia no fueron normativos sino hasta mucho tiempo después. Incluso en el Antiguo Testamento, que regulaba las conductas sexuales apropiadas, era permitido que el hombre se casara muchas veces, siempre y cuando fuera con fines reproductivos.


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No fue sino hasta la consolidación de las religiones como institución y la aparición de los primeros sistemas jurídicos (como los de la antigua Grecia) que el matrimonio tomó fuerza en Occidente; sin embargo, esta actividad estaba reservada para la clase alta y los grupos poderosos. En la Edad Media, la Iglesia se volvió equiparable a la ley civil e instauró el matrimonio monógamo como la única forma válida de núcleo familiar. A partir de ese momento, la pareja monógama ha sido el centro de las culturas occidentales.

No obstante, a través del recorrido histórico de la humanidad nos podemos dar cuenta de que la monogamia no nos es instintiva. Los conceptos de “sexualidad” y “matrimonio” han sido modificados y promovidos por los grupos que estén en el poder. Más allá de lo que resulta natural, la monogamia es una construcción social en la que influyen múltiples factores antropológicos, neurobiológicos y psicológicos.

A continuación, te presentamos algunos datos que diversas disciplinas de la ciencia han descubierto sobre la monogamia.


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1. Mientras que el 90 % de las aves son monógamas, sólo el 3 % de los mamíferos y la cuarta parte de los primates lo son. Es probable que esta disparidad sea motivada por el hecho de que las aves necesitan de ambos padres para completar el periodo de incubación de un huevo. Entre los mamíferos que practican la monogamia se encuentran los gibones (primates), los lobos grises, los castores, las nutrias, los chacales y los lémures.

2. Existen dos tipos de monogamia: la social y la genética. En la monogamia social dos miembros de una especie conviven y cooperan en la búsqueda de alimento y refugio, la monogamia social no implica exclusividad en lo sexual. En la monogamia genética, en cambio, los individuos se reproducen sólamente con una pareja.


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3. Existe una relación entre el tamaño del cerebro y la monogamia. Los mamíferos con cerebros más grandes (en relación con su masa corporal) son los más propensos a ser monógamos.

4. En los humanos, el enamoramiento es un proceso biológico que activa 24 áreas cerebrales que secretan neurotransmisores llamados dopamina y serotonina. Estas hormonas bloquean la corteza prefrontal y provocan una disminución en el procesamiento lógico de la persona. Entonces enamorarse no es una decisión lógica, pero mantenerse en una relación con una sola persona una vez que el periodo de enamoramiento se ha disipado sí es una elección motivada por el razonamiento.

5. Una vez que elegimos estar con una persona, neuroquímicamente se genera un apego a través de una hormona llamada oxitocina. Mientras más oxitocina liberamos cuando estamos con esa persona, más sensaciones de felicidad, tranquilidad y estabilidad percibimos. De este modo, la monogamia en los humanos es una mezcla de neurobiología y decisiones influenciadas por el orden de la sociedad a la que pertenece cada individuo.


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6. Estudios recientes también han explorado el efecto de la oxitocina en la mujer y su rol en la infidelidad. Se plantea que en una relación muy apegada (física y emocionalmente, de contacto constante) la mujer libera más oxitocina y es menos propensa a la infidelidad.

7. Por otro lado, se ha visto que en el hombre los altos niveles de la hormona vasopresina en la hipófisis generan conductas de infidelidad y celos. Estas hormonas activan las neuronas espejo —encargadas de identificar, interpretar e imitar las conductas de nuestros semejantes— y promueven la competencia biológica para tener más parejas sexuales.


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¿Son los seres humanos infieles por naturaleza? Dar con la solución a esta interrogante no es tarea fácil, ya que la respuesta puede tener distintas vertientes biológicas y sociales. Si quieres saber más datos sobre la monogamia, te invitamos a leer los 8 datos curiosos sobre la infidelidad.


Referencias: