El descubrimiento que permite identificar cada cerebro como si fuera una huella digital
Tecnología

El descubrimiento que permite identificar cada cerebro como si fuera una huella digital

Avatar of Hegel Rivera

Por: Hegel Rivera

25 de julio, 2018

Tecnología El descubrimiento que permite identificar cada cerebro como si fuera una huella digital
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25 de julio, 2018

¿Será posible reconocer a la gente por las diferencias individuales de los cerebros?



Cada persona es distinta a cualquier otra, sin importar qué tanto parecido exista. Incluso los gemelos son distintos, y aunque en algunos casos resulta muy difícil diferenciar un par de gemelos a simple vista, muchas veces resulta más fácil reconocer a un gemelo de otro por rasgos como el tono de voz o su manera de reaccionar ante situaciones, en lugar de diferenciarlos por sus rasgos físicos. Diversas ramas de la ciencia han creado procesos biométricos que consisten en la medición de características físicas —por ejemplo, la huella dactilar es la más popular para reconocer con precisión y facilidad individuos. Pero también se están realizando procesos con la pupila y hasta con las venas y arterias del cuerpo para diferenciar a una persona de otra. Sin embargo, un hallazgo sorprendente es que ya es posible reconocer a la gente por las diferencias individuales de los cerebros.



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El modelo del cerebro triuno sugiere que existen tres saltos importantes en la evolución del cerebro humano: el primer salto evolutivo surge con los reptiles, ya que ellos poseen un pequeño cerebro encargado de procesar información para llevar a cabo funciones corporales que para nosotros son inconscientes, como el ritmo cardiaco y el ritmo respiratorio; el segundo se lo debemos a los primeros mamíferos, ya que el cerebro de ellos cuenta con dos talamos, uno izquierdo y uno derecho, que reciben y envían información entre la corteza cerebral y el resto del cuerpo, por lo que procesan grandes cantidades de información en milisegundos; el tercer salto sucedió con el engrosamiento de la corteza cerebral, denominada neo corteza. Con la llegada de la neo corteza fue posible generar las columnas cerebrales, que son un conjunto de neuronas. Si pudiéramos ver las columnas cerebrales tendrían la forma de un prisma rectangular cuya base mide pocos milímetros. Cada columna cerebral cuenta con millones de neuronas y existen cientos o miles de columnas en el cerebro humano.



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La neurología dio un paso importante en el avance del conocimiento humano hace poco más de 100 años, cuando un neurólogo llamado Broadmann logró establecer un mapa de la corteza cerebral, dividiéndolo en 52 regiones, cada región procesa información distinta. Ese neurólogo notó que si se estimula eléctricamente la parte trasera del cerebro, llamado lóbulo occipital, el sujeto verá luces, si se estimula la parte lateral, en el lóbulo temporal del cerebro, entonces el sujeto escuchara zumbidos, y si se estimula la parte de arriba, llamado lóbulo parietal, el sujeto sentirá cosquilleos en alguna región del cuerpo o moverá alguna extremidad. La región parietal divide al cerebro en una mitad delantera y una trasera, por lo que si se estimula la región delantera, el sujeto mueve una parte del cuerpo y si se estimula la zona trasera entonces el sujeto sentirá un cosquilleo.


Casi medio siglo después de los descubrimientos de Broadmann, llegó un gran neurocirujano llamado Penfield. Penfield descubrió que en las áreas parietales de la corteza cerebral existe un mapa neuronal que dirige movimientos específicos del cuerpo. Broadmann descubrió que en la corteza cerebral hay áreas especializadas para distintas funciones y Penfield consiguió detallar más ese mapa de las funciones de movimiento y sensibilidad corporal. El neurocirujano, explorando el cerebro de monos, encontró que si se transmite un impulso eléctrico en la parte más alta de la región parietal delantera en el hemisferio derecho, el paciente moverá los pies del lado izquierdo del cuerpo; y al aplicar electricidad en el hemisferio derecho en áreas cada vez más bajas del lóbulo parietal hasta llegar al lóbulo temporal, el lado izquierdo del paciente movía como reflejo a porciones superiores del lado izquierdo del cuerpo. En la región parietal posterior se procesan las sensaciones de distintas secciones de la piel, y su distribución en la neo corteza también esta al revés, es decir, los cosquilleos de las plantas de los pies son procesados en el cerebro por las regiones más altas del cerebro, mientras las cosquillas de la cabeza son procesadas por los sectores inferiores de la región cerebral.



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De los miles de millones de personas que habitan la Tierra, cada individuo cuenta con una manera distinta de visualizarse en el mundo y cada uno hace cosas distintas para transformarlo. Esto obliga al cerebro a fortalecer regiones específicas responsables de algunas funciones. Dos personas no pueden tener el mismo cerebro porque no existen dos cosas iguales. Y gracias a los avances en neurología, los científicos se acercan cada vez más a la diferenciación entre un cerebro y otro. Resulta curioso que, al final, son nuestras acciones, decisiones y rutinas las que fortalecen al cerebro y le permiten generar una forma única e irrepetible. Quizás el futuro de la biométrica apunte al registro de las características de cada cerebro, tal como si imprimiéramos la huella digital de nuestras neuronas.


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