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La mexicana que intentó engañar al mundo inventando una cura contra el cáncer

13 de marzo de 2018

Alonso Martínez

Decenas de medios presentaron a Diana Quiroz como una futura ganadora del Nobel, cuando en realidad es parte de un engaño a nivel regional: sólo uno descubrió que se trataba de un bulo.


* Al momento de la publicación de este artículo la empresa Alquimex ha sido clausurada.


«Diana Quiroz aspira al premio Nobel pese a las trabas que hay en México para los científicos», es un titular perfecto para la nueva era de Internet en la que buscamos más noticias sobre promesas nacionales que representen al país y no tienen el apoyo común que se le da a los jugadores de fútbol. Con ese título se busca impulsar a todos aquellos que quieren apoyar al talento nacional sin involucrarse directamente. ¿Cuántos de nosotros no hemos compartido un clásico título de «Joven universitario inventa dispositivo para tratar una enfermedad crónica»? Ahora, ¿cuántos de esos de verdad recordamos?


Lo cierto es que los medios (entre los que podemos incluirnos) a veces generamos títulos similares para atraer a la audiencia. Buscamos obtener clics a través de noticias llamativas, confiando en los otros medios que las publican.


Ese fue el error principal que cometieron distintos medios nacionales al reportar la noticia de una joven que aspiraba al premio Nobel, ya que todos le dieron difusión a una falsedad, afirmando que estaba a punto de encontrar una cura para el cáncer; sin embargo, una investigación periodística realizada por Etcétera dio un revés al caso.


Diana Quiroz es una ingeniera mecatrónica originaria de Coahuila que parecía ser el futuro orgullo de la nación. Según los reportes, la joven realizó distintas investigaciones y creó algunos inventos elaborados a base de grafeno, un cristal de carbono que –según ella– puede ayudar a regenerar órganos del cuerpo humano. Una de sus creaciones era un gel que ayudaría a curar la diabetes y hasta el cáncer.


El desarrollo del producto y su investigación le ganó la oportunidad de ir a la premiación del Nobel con otros ganadores de alrededor del mundo. Esto tomó relevancia porque Diana Quiroz era la única persona en Latinoamérica en asistir. Sin embargo, una investigación realizada por Orquídea Fong para Etcétera demuestra que nada de esto es cierto; es parte de un engaño perpetrado por la familia de la joven ingeniera.



En primer lugar, Diana no asistirá a los premios Nobel. Lo que hará será conocer a algunos de los ganadores del premio en distintos campos científicos.


Asimismo, esto no lo hará por su investigación, sino porque ganó el primer premio de la ExpoCiencias, una feria de ciencias que también se lleva a cabo en otras partes del mundo. El problema es que Sandra Casillas Bolaños, madre de Diana, también es la organizadora de esa feria.


Cabe destacar que la "investigación" de Diana no ha sido apoyada por otras instituciones, tiene un desarrollo que no ha sido validado y, más importante, no ha sido divulgado en ningún tipo de investigación científica, porque Diana no tiene las credenciales académicas para realizar ese tipo de investigación —en especial en la cura del cáncer— y carece de formación académica en citología, oncología o hasta biología. Asimismo, la efectividad de su producto realizado con grafeno no ha sido comprobado, por lo que es más que obvio que el premio lo ganó, no por su creación, sino por mero nepotismo por parte de su madre.



La historia de Diana toma aun más matices cuando observamos las distintas entrevistas que se le realizaron por los medios que cayeron en la fake news, ya que no se llevaron a cabo desde una perspectiva científica, sino meramente informativa para atraer a los lectores.


En sus conversaciones, Diana afirma que trabaja en conjunto con el Centro de Innovación de Futuras Tecnologías y Alquimex, dos empresas que le pertenecen a su madre, Sandra Casillas Bolaños. Entonces, prácticamente ganó un concurso en una feria organizada por su madre, y tiene el apoyo de su empresa para crear un producto que milagrosamente cura el cáncer. ¿A qué suena esto?


El ruido que se generó con la noticia de Diana atrajo la atención de cientos de personas que buscan hallar nuevas formas de eliminar el cáncer, lo cual los llevó a visitar las instalaciones de Alquimex, donde se les asegura que "no es un medicamento, es un suplemento". Esto es alarmante, ya que mientras no sea vendido como medicamento, no llamará la atención de la COFEPRIS (Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios), la cual debería confirmar su efectividad para que pueda comercializarse; de este modo las personas pueden seguir comprando, esperando resultados que nunca van a llegar.



Otra cosa a destacar es que Diana nunca mencionó que no es pionera en este tipo de investigaciones y actúa como si fuese la primera en hacerlo. De hecho, el portal Etcétera halló que en la revista Oncotarget se publicó un paper que tiene la misma información de la cual habla la coahuilense. Tiene como título Graphene oxide selectively targets cancer stem cells, across multiple tumor types: Implications for non-toxic cancer treatment, via differentiation-based nano-therapy" y fue desarrollado en distintas Universidades. Asimismo, existen otros documentos similares.


"Regeneración celular con grafeno" es el documento de Quiroz, pero carece de validez y de aceptación por otra autoridad aparte de ExpoCiencias.


Es obvio que Sandra Casillas es la mente detrás de este engaño. La mujer usa el nepotismo para llevar a su hija a un encuentro con premios Nobel; creando así atención hacia su empresa, Alquimex, donde desarrolla un producto milagro y falso que las personas desesperadas querrán comprar.


Los medios que reprodujeron la noticia son culpables de creer en un acontecimiento sin considerar todos los factores involucrados. Por fortuna, muchos se han retractado y ahora acusan a Diana y a su madre de querer engañar a un país.



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Este caso revela la ignorancia de muchos medios al hablar de ciencia y su prisa por querer llamar la atención, pero más allá de eso muestra un lado oscuro de la ciencia en México. Sandra Casillas es dueña de una farmacéutica que vende suplementos "milagro" y también maneja un centro de investigaciones. La mujer lleva varios años premiando a sus hijas en ExpoCiencias por investigaciones que probablemente no tengan sustento o que tengan información de otros papers; todo para generar más ingresos en lo que claramente es un negocio sucio, engañando gente y haciéndolas tener esperanza con productos que nunca van a funcionar.


TAGS: Ciencia Enfermedades crónicas Medicina
REFERENCIAS: Etcétera Obrero Futurista

Alonso Martínez


Editor de Cine

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