PUBLICIDAD

TECNOLOGIA

El test de Turing, la prueba que distingue a los robots de los seres humanos

¿Serías capaz de distinguir si la persona con la que hablas es un ser humano o una computadora?

En 1950, Alan Turing inventó una prueba que es crucial en el desarrollo de la Inteligencia Artificial, incluso 70 años después de su creación. El test de Turing fue presentado por primera vez en su trabajo Computing Machinery and Intelligence, que cuestionaba la capacidad de las máquinas para pensar por sí mismas y donde propuso que una computadora suficientemente entrenada podría mostrar una inteligencia casi humana.

El test de Turing estudia la inteligencia de las máquinas, que puede llegar a ser casi indistinguible de la de los seres humanos, con base en el lenguaje. Un ser humano que funge como evaluador tiene una conversación aparentemente casual con una computadora y con un ser humano, sin saber cuál es cuál. Si el evaluador no puede distinguir entre ambos, entonces la máquina pasó la prueba.

PUBLICIDAD - SIGUE LEYENDO ABAJO

El juego de la imitación

Alan Turing partió de algo llamado ‘El juego de la imitación’, en donde una persona debe adivinar cuál de sus interlocutores es un hombre y cuál una mujer. Este requiere de tres jugadores: El jugador A, la jugadora B y el interrogador, el jugador C.

Mientras que el jugador A intenta confundir a su interrogador con respuestas engañosas, la jugadora B responde con la intención de que el jugador llegue a la respuesta correcta. Él intenta confundir, ella intenta ayudar. Fue con base en esa idea que Turing formuló dos preguntas clave: ¿Qué pasaría si el interlocutor que intenta engañar al interrogador fuera una máquina? Y, ¿Qué pasaría si tanto la máquina como el ser humano intentaran engañar al interrogador?

PUBLICIDAD - SIGUE LEYENDO ABAJO

La prueba de Turing

En la versión de Turing, el objetivo es determinar cuál de los dos interlocutores es una computadora. De un lado de la pantalla se encuentra un ser humano que funge como juez. Su trabajo es el de conversar con varios interlocutores, desconocidos para él, del otro lado del chat. La mayoría son seres humanos, pero una será un robot que intenta hacer pensar que es un humano también. Para pasar el test, la máquina debe lograr que la confundan con un humano más del 30% de las veces.

El test de Turing no es infalible. Por una parte, asume que la inteligencia de los seres humanos y la de las máquinas es igual y puede fomentar una especie de “estupidez artificial”: para pasar el test, muchas máquinas imitan typos y errores ortográficos como los que cometen los seres humanos. De esa manera usan la imitación para aprobar la prueba, y no realmente la inteligencia. Por otro lado, no todas las computadoras necesitan demostrar que son inteligentes a través del uso del lenguaje, pues la Inteligencia Artificial no se vale necesariamente de esas habilidades para funcionar.

PUBLICIDAD - SIGUE LEYENDO ABAJO





Podría interesarte
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD