¿Es posible desarrollar una relación erótica entre un hombre y un delfín?

jueves, 19 de enero de 2017 14:59

|Diego Cera



Según ancestrales creencias amazónicas, los delfines rosados salen del río los días de fiesta disfrazados de apuestos hombres vestidos de blanco, que seducen y embarazan a las jóvenes mientras todos los hombres del pueblo están borrachos. Se cree que si una mujer se sumerge en las aguas del gran río cuando está en sus días, un delfín puede acercarse y embarazarlas, es por eso que muchos niños con padres desconocidos son atribuidos a estas criaturas.

delfin rosado Malcolm Brenner

Lejos de ser una leyenda, el contacto sexual entre humanos y delfines podría ser un hecho. Algunos casos alrededor del mundo demuestran que los individuos de estas dos especies son capaces de generar lazos afectivos; esto tendría bastante sentido si consideramos el tamaño del cerebro de los delfines, además de que éstos son parte de los pocos mamíferos con quienes compartimos la práctica del sexo por placer y no exclusivamente con fines reproductivos.

Uno de estos casos es el de Malcolm Brenner a quien se le encomendó la tarea de escribir un libro para niños acerca de los shows de delfines en acuarios y parques acuáticos. Cuando visitó uno de estos lugares para realizar su trabajo conoció a Dolly, una hembra delfín que en cuanto lo vio –afirma Brenner–, se sintió fuertemente atraída hacia él. Inicialmente el animal se comportó agresivo y se abalanzó contra el hombre, pero con la convivencia entre ambos, Malcolm afirma haber creado un fuerte vínculo que los unió, incluso físicamente.

«Me pareció extraordinariamente erótico. Es como estar con un tigre o con un oso, era un animal que podría matarte en dos segundos si así lo deseaba»


Tras enterarse del caso, las autoridades de Florida decidieron clausurar el parque donde vivía Dolly quien murió nueve meses después de que Brenner dejó de visitarla. Al parecer esta extraña relación no había infringido ninguna ley, así que para evitar que volviera a existir algo similar las cortes decidieron aprobar una ley en contra de la bestialidad.


dolly malcolm brenner

«A algunas personas les resulta difícil creer que yo no estaba abusando del animal. Ellos no me vieron interactuando con el delfín, ellos no estaban allí. Básicamente estas criaturas tienen libre albedrío»


Otro caso un tanto menos conocido
que el de Brenner y Dolly es el del aparente romance entre Margaret Howe Lovatt y un delfín llamado Pete. Todo comenzó cuando Margaret decidió formar parte de uno de los experimentos más extraños en la historia de la ciencia del cual nunca quiso hablar, sino hasta 50 años después.

Desde tiempos de Aristóteles se sabe que los delfines son capaces de imitar ruidos humanos a través de sus espiráculos, por ello un grupo de científicos puso en marcha un experimento en el que investigarían la posibilidad de la comunicación entre especies. Los elegidos para el experimento fueron Lovatt y Peter, el delfín, aunque lo único que lograron fue hacer que el delfín imitara sonidos humanos, pues nunca se registró un diálogo como tal entre los dos individuos.

«No creo haber oído un ejemplo de Peter entrando y diciendo espontáneamente 'Hola Margaret', pero él lo decía a menudo después de que ella lo hubiera dicho, era una imitación muy buena, su pronunciación no era buena, pero sí su entonación, su inflexión, y se identificaban algunas sílabas»

margaret malcom brenner

El aislamiento en el delfinario hizo que su relación fuera más allá de las lecciones, tanto así que Margaret ayudaba a Peter a aliviar sus deseos sexuales, según ella, para no interrumpir las lecciones.

«Se convirtió en una parte más de lo que estaba pasando, como una picazón, solo hacía falta rascarla para quitársela de encima y seguir adelante [...] Me parece que eso estrechó el vínculo, no por la actividad sexual, sino que ya no había interrupciones. Y eso era todo [...] Yo estaba allí para conocer a Peter, y eso era parte de Peter»

perer malcom brenner

Muchos doctores afirmaban que el delfín realmente parecía estar enamorado de la chica de veintitantos años con la que ya había compartido bastante. Debido a la falta de financiamiento el experimento tuvo que parar, enviaron a todos los delfines a otra sede en Miami donde Peter murió, hay quienes afirman que el animal se dejó morir a causa de la soledad que le causó la ausencia de Margaret.

A veces este tipo de experimentos representan un problema cuando las personas empiezan a humanizar a los animales; no es que ellos no puedan sentir o tener derechos, pero lo que debemos entender es que nuestra naturaleza es bastante diferente a la de ellos.







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