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La explicación científica detrás del mito de la sangre azul

Tecnología La explicación científica detrás del mito de la sangre azul

Lo que comenzó como un simple apodo, se transformó en distintos mitos que aseguraban que los miembros de la realeza poseían sangre azul.



¿Por qué la gente creía que la realeza tenía sangre azul?


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Es curioso que, cuando somos niños, solemos creer todo lo que nos dicen los adultos y no dudamos ni un poco de lo que se nos cuenta. Así creemos que Santa Claus es real, que un ratón deja dinero en lugar de dientes o alguna otra mentira que nos dijeron para calmar nuestra curiosidad, sin contarnos la verdad; de igual forma todas nuestras creencias se ven influenciadas por ellos y el entorno en el que crecemos.


De esa forma nacen mitos, creencias y se trasladan religiones de una generación a otra: la información pasa de padres a hijos, pero —como si fuese un teléfono descompuesto— muchas veces el tiempo modifica los datos y terminamos creyendo cosas erróneas sobre el mundo.


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En el pasado existieron personas que creían que los miembros de la realeza tenían sangre azul. Lo curioso es que, quienes crearon ese término, no pensaban realmente eso; no tenían la creencia de que tuviesen una sangre distinta: simplemente usaban ese término como una forma despectiva de referirse a la clase aristocrática y a los miembros de la nobleza. Sin embargo, eventualmente el pueblo comenzó a creerlo como una verdad y, después la religión lo usó como un motivo para explicar por qué sólo algunas personas eran elegidas para gobernar.


El término fue originado en España, se especula que en el siglo VIII, justo cuando gran parte de esa porción de Europa estaba habitada por los moros, término que se usaba para señalar a los descendientes de los pueblos del norte de África que migraron a esa zona. Ellos eran de piel negra y los descendientes que tuvieron con los españoles también tenían una tez oscura, que contrastaba completamente con los líderes de la región: los aristócratas y regentes que tenían ascendencia blanca.


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Los moros comenzaron a referirse a esas personas como seres "de sangre azul", simplemente por el hecho de que su piel era tan clara que las venas podían verse, dando la apariencia de que la sangre que corría por sus brazos era de ese color.


Ese término se fue extendiendo, tomando matices literales, hasta que se convirtió en un mito. Las personas de clase baja comenzaron a creer que genuinamente tenían una sangre de color diferente, y el clero español se aprovechó de eso para decir que sólo aquellos con sangre azul podían ser parte de la aristocracia, ya que eran elegidos por Dios. Esto aseguraba que ningún miembro del pueblo formara parte de la realeza, ya que ellos tenían la sangre oscurecida por sus raíces, por la cantidad de trabajo que realizaban y la excesiva exposición al sol. De hecho, los miembros aristocráticos comenzaron a ocultarse cada vez más para mantener su piel blanca.


La explicación científica


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Curiosamente, el hecho de que la aristocracia no se mezclara con el pueblo provocó que la mayoría de ellos tuviera el mismo tipo de sangre (ya que se mezclaban con las mismas familias o hasta con parientes cercanos). Un estudio realizado con miembros de las familias reales europeas —publicado en TIME— encontró que su sangre era del factor RH, el cual tiene altos niveles de cobre, un elemento que hace que sus venas se vean más azules bajo la piel. El hecho de que su sangre no se haya distribuido con otras personas, hizo que se concentrara aún más.


Lo curioso es que el hecho de que aún sigan reproduciéndose entre las mismas familias, ha provocado que varios miembros sufran de hemofilia, una condición en la que una persona suele sangrar en exceso; se le llama "la enfermedad real".


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Hoy estamos conscientes de que no tienen una sangre distinta —y definitivamente de que no son alienígenas—, sino que simplemente son demasiado blancos. Esa creencia dio pie a racismo e impidió que "la pureza de la sangre" fuese "perturbada" por miembros de distintas razas. Por fortuna todo eso ha quedado en el pasado. Tan sólo recientemente la familia Real británica agregó a una mujer de ascendencia africana y norteamericana, Meghan Markle y aunque a ella no se le vean las venas azules, ahora es duquesa y finalmente habrá un cambio en la realeza.


Referencias: