Fotolog: la app con la que podrás recuperar todas tus fotos de cuando eras emo

Fotolog está de vuelta y con su regreso vienen todas las fotografías que hoy te avergüenzan.




Si tienes más de 25 años, lo más probable es que recuerdes Fotolog y todas las malditas fotografías ridículas que subiste al sitio. Aquellas imágenes emo con tus copetes exagerados, señas con las manos y con frases tristes que reflejaban tu angustia adolescente y la absurda inmadurez que caracteriza a esa época.



Cuando murió la plataforma muchos tuvieron sentimientos encontrados: algunos se sentían bien de dejar atrás esa época de fotografías ridículas, y otros lamentaron nunca poder experimentar de nuevo aquellas épocas al verse en las fotografías. Ahora, para bien o mal, Fotolog está de vuelta y desde su regreso provocó conmoción entre los usuarios.





De acuerdo a un reporte de El País, muchos usuarios comenzaron a reír al ver su estúpido pasado en pantalla y otros comenzaron a sufrir al verse con muchos kilos más (o menos) con brotes de acné y poses salidas de un filme como El Exorcista. Además de eso, todos recordaron que en esas épocas todos parecían escribir como idiotas porque "se veía cool" y ahora nos damos cuenta de que no era para nada "cool".



Fotolog nació en 2002 y duró 14 años arriba, pero en sus últimas épocas ya nadie lo usaba y todos daban por olvidado su contenido. Ahora vuelve y si aún usas la misma cuenta de correo que en tu adolescencia, puedes revivir todos los recuerdos, deshacerte de ellos de forma permanente o comenzar a darle un nuevo uso. La nueva aplicación pretende convertirse en una competencia para Instagram y de hecho tiene un fuerte parecido a esa herramienta pero dudamos mucho que logre quitarle usuarios, o sobrevivir en el mercado.



Junto con Metroflog, Fotolog fue un testigo en nuestra torpe adolescencia, y aunque para muchos será un placer ver sus fotos de la infancia con sus amigos, para otros servirá como un recordatorio de que en el pasado todos éramos fracasados y deprimentes —o llenos de brillitos— que morían porque su perfil tuviera firmas de sus amigos. En ese tiempo, como menciona El País, no había influencers ni instagrammers, pero estábamos los fotologgers y aunque éramos más absurdos, al menos nos sentíamos mejor.



Referencias: