El cura que convenció al Papa de que Dios no creó el Universo

Lunes, 8 de mayo de 2017 13:17

|Rodrigo Ayala



El frente de guerra llamó a Georges Lemaître para combatir en nombre de su nación, Bélgica, en la Primera Guerra Mundial. Sin embargo, su pasión no eran las armas sino algo mucho más complicado, reflexivo y útil: la ciencia. Tenía sólo veinte años cuando tuvo que tomar un rifle y arrojar granadas para matar enemigos. Era tal su pasión por el conocimiento y la ciencia, que entre batallas éste alternaba la lectura del Génesis con las obras del físico francés Henri Poincaré.

En 1923 regresó a su nación, decidió estudiar Teología y seguir su vocación como sacerdote. A la par continuó sus estudios para convertirse en físico, matemático e ingeniero. Estudió en la Universidad de Cambridge y el Massachusetts Institute of Technology. Fue en 1927 cuando publica sus primeras teorías acerca del Universo en "Annales de la Societé Scientifique de Bruxelles". Contrario a lo que creía Einstein, Lemaître pensaba que el Universo se expande de manera continua para mantener un equilibrio constante. Esta idea fue concebida cuando charlaba con su amigo Edwin Hubble acerca de un descubrimiento que este último había llevado a cabo: el alejamiento de las nebulosas extragalácticas.

Georges Lemaitre clases

Concentrada en un átomo primordial, desde el punto de vista de Lemaître, estaba reunida la materia del Universo, incluyendo conceptos como el tiempo y el espacio. Esta concentración primigenia estalló dando origen al Universo. Dicha reacción es la que conocemos en la actualidad como Big Bang. Una detonación tan letal como las que Lemaître vio en sus años de soldado. Pero mientras en la guerra las explosiones destruían y mataban, el Big Bang dio origen a todo.

Albert Einstein fue reacio a la teoría del sacerdote al calificar su modelo físico como “atroz” a pesar de tener cálculos correctos. El alemán estaba convencido de que el Universo era un sistema inmóvil y sin cambios, eterno. Sin embargo, Einstein siempre hizo palpable su admiración hacia Georges Lemaître.

«En una ocasión, durante una ponencia en la que ambos participaron, Einstein se puso de pie, comenzó a aplaudir mientras escuchaba la teoría del nacimiento del Universo propuesta por el cura y afirmó: "Ésta es la más hermosa explicación de la Creación que nunca haya escuchado»


Georges Lemaitre Einstein

La comunidad científica internacional quedó impresionada por los postulados de este audaz sacerdote, que contradecía las ideas de uno de los científicos más famosos de la historia. Sin embargo, varios señalaron que en las ideas de Lemaître había una intención de hacer ver que este principio tenía un origen divino.

El principal opositor de las ideas del cura fue el astrónomo inglés Fred Hoyle, uno de los defensores de la teoría del modelo del Estado Estacionario. Este defiende que el Universo siempre ha existido y que no tiene variantes que lo hagan expandirse o sufrir alteraciones. De hecho, Hoyle fue quien bautizó a las teorías de Lemaître como Big Bang en una entrevista concedida a la BBC.

A pesar de su formación religiosa, Lemâitre siempre se abstuvo de mezclar ciencia y religión. Ni siquiera veía en la Teoría del Átomo Primordial una intervención divina. El Papa Pío XII, del cual Lemaître era asesor principal, intentó disuadir a éste de que ajustara sus ideas a los designios de Dios: 

¿Sería posible replantear la idea y decir que el Universo se creara en los siete días bíblicos o en poco más de 10-35 segundos?


Georges Lemaitre frente

El cura científico se negó a hacerlo y Pío XII no tuvo otro remedio que aceptar la teoría de su asesor principal. En un congreso celebrado en Malinas el 10 de septiembre de 1936, Lemaître dejó evidente su idea al respecto:

«La revelación divina no nos ha enseñado lo que éramos capaces de descubrir por nosotros mismos, al menos cuando esas verdades naturales no son indispensables para comprender la verdad sobrenatural. Por tanto, el científico cristiano va hacia adelante libremente, con la seguridad de que su investigación no puede entrar en conflicto con su fe. Incluso quizá tiene una cierta ventaja sobre su colega no creyente; en efecto, ambos se esfuerzan por descifrar la múltiple complejidad de la naturaleza en la que se encuentran sobrepuestas y confundidas las diversas etapas de la larga evolución del mundo, pero el creyente tiene la ventaja de saber que el enigma tiene solución, que la escritura subyacente es al fin y al cabo la obra de un Ser inteligente, y que por tanto el problema que plantea la naturaleza puede ser resuelto y su dificultad está sin duda proporcionada a la capacidad presente y futura de la humanidad»

Georges Lemaitre papa Pio XII
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Recientemente, el Papa Francisco afirmó en un discurso a la Asamblea Plenaria de la Pontificia Academia de las Ciencias: «Cuando leemos en el Génesis el relato de la creación, creemos imaginar que Dios es un mago, que con una varita mágica ha hecho todas las cosas. Pero no es así. Él ha creado a los seres y les ha dejado desarrollarse según las leyes internas que dio a cada uno, para que alcancen su propio desarrollo. Dio la autonomía a los seres del Universo al mismo tiempo que les aseguraba su continua presencia, dando el ser a toda realidad».

Continuó su discurso de la siguiente manera: «El inicio del mundo no es obra del caos que debe a otro su origen, sino que se deriva directamente de un Principio supremo que crea por amor. El Big Bang, que hoy se sitúa en el origen del mundo, no contradice la intervención de un creador divino, al contrario, la requiere. La evolución de la naturaleza no contrasta con la noción de creación, porque la evolución presupone la creación de los seres que evolucionan».

¿Qué pensaría Georges Lemaître acerca de esta declaraciones?

Georges Lemaitre foto

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Referencias

Tendencias 21
El País
BBC
Aciprensa




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