No dormir lo suficiente y otros hábitos que te vuelven egoísta, según la ciencia

Jueves, 1 de febrero de 2018 17:06

|Carolina Romero

No eres tú, es tu sueño.

En el mundo existen dos tipos de personas:



¿Cuál eres tú?


Si eres la segunda, amas dormir y morirías por “5 minutos más”. Estar calentito dentro de las cobijas, sentir lo suave de tu almohada, la plenitud en la que tu cuerpo se posa sobre el colchón… Sin duda sabes que dormir es un derecho que nadie debería quitarte.


Además de nuestra pereza, la ciencia tiene una poderosa razón para invitarnos a hacerlo más horas: Según un estudio elaborado por la Universidad de California, Berkeley, la falta de sueño puede convertirnos en personas egoístas.



Un centenar de voluntarios —tanto los que dormían poco como los que dormían mucho— hicieron una lista sobre 5 cosas por las que sentían agradecimiento en sus vidas. Las personas que dormían de 7 a 8 horas, mostraron respuestas mucho más positivas que las que descansaban 6 horas o menos.


En otro estudio, preguntaron a las parejas de quienes dormían poco cuán apreciadas se sentían por ellas y la tendencia resultó evidente: si la persona con la que vivían dormía poco, existían más conflictos entre ambos. En conjunción, se concluyó que no dormir lo suficiente vuelve a las personas más egoístas, pues se sienten cansados e irritables, lo que los obliga a priorizar sus necesidades y dejar de lado las de los demás.



«Las consecuencias de la falta de sueño no solo afectan a quién las padece. Este problema afecta a la manera en la que interactuamos con otras personas y a nuestra habilidad para dar las gracias, una emoción fundamental en nuestras relaciones sociales», puntualizó al respecto Amie Gordon, una de las investigadoras del estudio.


Algunos otros hábitos que harán que sólo pienses en ti y descuides tus relaciones con los demás son:


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No comer bien



El abuso de azúcares refinados y grasas saturadas produce estados de depresión y ansiedad. Los primeros desestabilizan el nivel de azúcar en la sangre y las segundas generan adrenalina. Se trata de un combo que crea cambios drásticos de humor. Naturalmente, eso hace que estemos más irritables y que pongamos en primer término nuestros deseos.


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Consumir sustancias tóxicas



Las drogas y el alcohol manipulan el sistema nervioso central como si fuera una marioneta; algunas sustancias lo deprimen y otras lo estimulan, pero en cualquier caso la consecuencia es el misma: alteraciones en los pensamientos y emociones. Además, cuando se presenta algún tipo de adicción, las personas dejan de lado las relaciones personales por la preocupación por conseguir la sustancia.


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Sedentarismo



Las personas que llevan una vida sedentaria tienen una poderosa dificultad para hacer cualquier cosa por sí mismos. Además de los graves problemas de salud. Un estudio reciente de Building Healthy Inclusive Communities Through the National Center on Health, reveló que «las personas que no realizan actividad física con regularidad tienen más probabilidades de deprimirse. La actividad física es una buena forma de reducir los cambios de humor y ayuda a una persona a mantener una sensación de bienestar emocional». Esto lleva a la apatía por cualquier cosa que no sea el placer propio de no hacer nada.


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El egoísmo es algo perfectamente natural. Probablemente no estarías leyendo esto si tus antepasados no hubieran buscado su beneficio propio y luchar por su supervivencia a costa de otros seres vivos (o incluso, de algunos seres humanos). Nada malo te pasará si intentas ser más empático y compasivo. Recuerda que las otras personas son tan humanas como tú, con las mismas necesidades y conflictos propios. Intenta modificar estos hábitos y verás cómo tus relaciones mejoran de inmediato.


Carolina Romero

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