Internet nunca olvida: por qué la huella digital que dejamos en las redes nos traerá consecuencias

Jueves, 1 de febrero de 2018 15:43

|Gabriela MDA
La fama es efímera, pero Internet es para siempre.



Con la evolución de la tecnología y la comunicación, cualquier persona utiliza Internet para llevar a cabo distintas actividades; sin embargo, con el paso del tiempo, hemos adaptado nuestra vida a los entornos digitales poco conscientes del rastro de información que dejamos en aquellos lugares por los que pasamos. Todos los días, lo queramos o no, al usar Internet dejamos pequeñas migajas que crean un perfil de nosotros en la red: esa es la huella digital.


A pesar de que compartimos información personal de manera voluntaria en nuestras redes sociales o realizamos compras en línea, creemos que somos dueños de nuestra información y privacidad; es un error común entre los usuarios de redes sociales creer que por borrar fotografías, información o comentarios que ya no desean compartir todo desaparecerá, pues los buscadores se dedican a registrar todo lo que aparece en Internet y ya han copiado la información.



Del mismo modo, revelamos de manera involuntaria datos al dejar nuestra dirección IP en cada página web que visitamos. Dejamos ver nuestra localización geográfica, el tipo de navegador que utilizamos, el sistema operativo con el que contamos y, muchas veces, hasta el último sitio que hemos visitado. Además, con cada búsqueda también queda registrada nuestra posición geográfica de GPS, así los servidores recaudan más datos.


A simple vista parecerían inofensivos los cabos sueltos que dejamos en Internet, pero con las cookies todo cambia. Con éstas no me refiero a deliciosos postres de azúcar, sino a una forma de vincular múltiples acciones de un mismo usuario y convertirlas en un hilo conectado. Las huellas digitales en forma de cookies se utilizan para aumentar la usabilidad de Internet, también pueden ayudar a que las transacciones individuales sean más certeras.


Hasta aquí parecería que las huellas digitales sólo facilitan nuestra vida en la red. En la cookie se puede almacenar información de perfil y preferencias del usuario, las que permiten que cada sitio web lleve un registro de nuestras visitas. Cada huella es pequeña, pero si los sitios web deciden compartir la información entre sí pueden formar un perfil muy completo. Estos intercambios de información entre servidores y/o terceros son la base económica del Internet; en este marco las grandes corporaciones lucran con nuestra privacidad.



Ahora bien, debemos preocuparnos por la huella digital puesto que con ella pueden ser rastreadas nuestras acciones, a la par que sirve de base para que servidores de publicidad, o de otra índole, usen nuestra base de datos. Por eso, con sólo borrar nuestros datos no es suficiente para desaparecer la huella digital que hemos dejado. Existen diversos artículos en Internet que ofrecen una serie de consejos y tutoriales sobre cómo podemos hacer desaparecer nuestro rastro de la red, una de ellas es la Internet Society.


Para la mayoría de los usuarios basta con hacer un correcto y sensato uso de las redes sociales e Interne si aplicamos correctamente políticas de privacidad en nuestros perfiles, pero también al tener en cuenta algunos de los consejos que la Oficina de Seguridad del Internauta nos comaprte:


—Infórmate sobre los virus.

—Protege tus redes WIFI.

—Sé cauto con WIFI públicos

—Gestiona las contraseñas.

—Realiza copias de seguridad y cifrar tus datos.

—Haz uso de cuentas de usuario en tus compras en línea.

—Protege tu smartphone y tablet.

—Cuida tu privacidad.



El consejo más importante es transmitir estas medidas de seguridad a nuestros conocidos, en especial, a los menores de edad. Por último, debemos ser conscientes de que todo lo que publicamos en Internet permanecerá para siempre en la red, pues el Internet nunca olvida. 


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Gabriela MDA

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