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La absurda teoría de Freud culpable de que las mujeres no tengan más orgasmos

8 de agosto de 2018

Alejandro I. López

Las creencias de Freud sobre los distintos tipos de orgasmos femeninos alimentaron una falsa noción sobre el placer femenino que hasta ahora es replicada en el grueso de la sociedad... ¿sabes de qué se trata?

¿Cuántos tipos de orgasmos puede sentir una mujer?


«Cinco»

«Como diez, ¿no?»

«Chiquito y grandote»

«Tres»

«Básicos, como cuatro»

«Uno largo y otro corto»


La cuestión puede llevar a cualquiera del placer al dolor de cabeza en un segundo, pues a priori se trata de un misterio que sólo las mujeres más experimentadas –y los hombres más hábiles– son capaces de responder con precisión; un secreto oculto para la mayoría de personas.



El principio de un problema




La respuesta de Freud al respecto fue sencilla: en sus "Tres ensayos sobre la teoría de la sexualidad” (1905), el padre del psicoanálisis afirmaba la existencia de dos tipos de orgasmos; el clitoriano –un orgasmo inmaduro y propio de una mujer– y el vaginal, propio de una mujer desarrollada y madura:


«En la niña la zona erógena rectora se sitúa en el clítoris (...) Toda vez que se logra transferir la estimulabilidad erógena del clítoris a la vagina, la mujer ha mudado la zona rectora para su práctica sexual exterior».


La errada concepción de Freud no representaba ninguna novedad a lo que en el imaginario colectivo, se entendía por sexo. En realidad, la noción que el autor de “El malestar en la cultura” (1930) sintetizó era la regla en las relaciones sexuales desde siglos atrás: el placer femenino estaba negado y el único resquicio que tenía para aparecer fugazmente era durante la penetración, concebida hasta hoy como la esencia de un encuentro sexual por antonomasia.


Esta teoría machista y falocéntrica, que fue tomada como cierta en la ciencia médica sobrevivió al paso del tiempo; sin embargo, hoy sabemos que sólo existe un tipo de orgasmo femenino y es provocado por la estimulación del clítoris, los bulbos vestibulares, labios menores y el cuerpo esponjoso de la uretra.



Ni orgasmo clitoriano, ni vaginal: simplemente orgasmo femenino



Según Vincenzo y Gulia Puppo, anatomistas expertos en el tema, «fisiológicamente, todos los orgasmos femeninos siguen los mismos patrones de respuesta sin importar cual es el origen de tal estimulación sexual. Un orgasmo que viene de frotar el clítoris no puede distinguirse físicamente de uno producido durante la penetración (y estimulación del pene femenino)».


«El clítoris es el homólogo del glande masculino y el cuerpo cavernoso y alcanza su erección en tres fases (...) los bulbos vestibulares causan contracciones orgásmicas "vaginales", a través de la contracción rítmica de los músculos a su alrededor, conocidos como bulbocavernosos».


Freud: sal de mi orgasmo



Los efectos del error de Freud aún se pueden percibir en el presente: la consecuencia más grave de esta teoría fue hacer creer tanto a mujeres como a profesionales de la salud que en el caso femenino está mal no alcanzar un orgasmo a través de la vagina; sin embargo, hoy sabemos que apenas el 35 % alcanzan el orgasmo con sólo la penetración (según The Social Organization of Sexuality y menos del 20 % según el Journal of Sex & Marital Therapy), pues:


«La mayoría de las mujeres de todo el mundo no tienen orgasmos durante el coito: de hecho, la disfunción sexual femenina es popular porque se basa en algo que no existe, el orgasmo vaginal».


*


TAGS: Orgasmos Mujeres Problemas
REFERENCIAS:

Alejandro I. López


Editor de Cultura

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