5 razones por las que la contaminación en la Ciudad de México ya no tiene solución

Parece que finalmente hemos llegado al punto en el que la contaminación en la Ciudad de México parece no tener solución. ¿Tendremos esperanza aún?



La revista Forbes México calculó que para el año 2018 la mala calidad del aire puede traer pérdidas económicas para todo el país de más de 20 mil millones de pesos y un saldo de 37 mil 488 muertes prematuras, 103 mil hospitalizaciones y 6 millones de consultas médicas. ¿Pero qué contamina constantemente a nuestro país?


La RAE define el término 'contaminar' como "alterar nocivamente la pureza o las condiciones normales de una cosa o un medio por agentes químicos o físicos". Los principales gases contaminantes atmosféricos son el óxido de azufre que se origina en las refinerías de petróleo, el monóxido de carbono de las estufas y coches, el óxido de nitrógeno que existen en puntos de energía nuclear y vehículos de combustión interna y el dióxido de carbono proveniente de industrias y de la actividad de deforestación. Según los informes de la SEMARNAT (Secretaria de Medio Ambiente y Recursos Naturales), la concentración porcentual de contaminantes de la Zona Metropolitana del Valle de México es 68% de monóxido de carbono (CO), 13% de hidrocarburos, 10% de partículas suspendidas totales, 4% de óxido de nitrógeno y 5% de óxido de azufre y plomo.





Para que estos gases se manifiesten, existen diferentes causas, de las cuales destacan tres:


1. Explotación ambiental: la cuenca de México ha perdido un 75% de la vegetación original causada por la excesiva demanda de industrialización y habitación. Que nos lleva al siguiente punto.


2. La población: aunque es posible disminuir el deterioro en la calidad del aire, es muy difícil recuperar la pureza que se tenía anteriormente. En 1930 sólo había un millón y medio de habitantes, hoy somos más de 20 millones en la ZMVM concentrados en un espacio territorial de mil 273 kilómetros cuadrados (INEGI, 2015). 8.9 millones viven en la Ciudad de México y 11.5 en los municipios del Estado de México. Diariamente llegan aún más personas, por lo que el gasto de energía y recursos es mayor. Lo que lleva al último punto en esta línea tóxica.


3. La industria y el transporte: las dos principales fuentes de contaminación atmosférica. Debido a que hay tanta gente, la ciudad se hace más grande; por ende, las distancias que hace uno para llegar a su lugar de trabajo u hogar se incrementan. Se estima que se hacen alrededor de 30 millones de viajes en autos particulares, taxis, microbuses, líneas de metro, tren ligero, autobuses urbanos y foráneos (Rico A, Pérez R, 2011).





Por motivos prácticos, nos vamos a centrar en el problema de la industria y el transporte, y lo que estamos haciendo para mejorar, ya que el daño al medio ambiente será irreparable a menos que cambiemos drásticamente y, siendo realistas, la gente no va a dejar tener hijos. Según un estudio de TomTom, empresa holandesa que fabrica productos de tráfico y cartografía en 48 países, debido a los problemas de tráfico, los automovilistas de la Ciudad de México tardan 66% más en llegar a su destino, en comparación con el tiempo que les tomaría cubrir la misma distancia en condiciones ideales de tránsito, indica el estudio publicado el 21 de febrero de 2017 y con datos recopilados a lo largo de 2016.


Así, un conductor en la Ciudad de México pierde en promedio 59 minutos diarios en el tráfico, lo que da un total de 227 horas de viaje adicionales al ideal por año. Ese tráfico se traduce en calidad de aire que, según la OMS (Organización Mundial de la Salud), es pésima. Sólo en 2012, 3 millones de personas en el mundo murieron de forma prematura por causas relacionadas con la contaminación en el aire. Más del 90% de las muertes relacionadas con la contaminación atmosférica tuvieron lugar en naciones de medianos y bajos ingresos, principalmente en Asia y África, seguidos por la región del Mediterráneo, las Américas y Europa.





Pero puede que exista una solución. La SEMARNAT junto con el INECC (Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático) ha implementado varios instrumentos jurídicos que permiten prevenir y controlar la contaminación atmosférica. Entre ellos están:


- Ley General del Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente

- Reglamento en materia de prevención y control de la contaminación atmosférica

- Normas Oficiales Mexicanas sobre Fuentes fijas, Fuentes móviles, Calidad de combustibles, Calidad del Aire


Además, en el folleto de la INECC Movilidad en la ciudad: Transporte y Calidad de Vida nos presentan las soluciones clásicas que todo el mundo sabe:


- Reducción del número de automóviles particulares en circulación,

- Un sistema de transporte público de alta capacidad, eficiente, poco contaminante, seguro, cómodo y accesible.

- Promoción del uso de transporte no motorizado como caminar y andar en bicicleta.

- Mejoramiento de tecnologías vehiculares y de la calidad de los combustibles.





También la OMS nos sugiere un mejoramiento en generación de electricidad, gestión de desechos municipales y agrícolas, industria, energía, transporte y planificación urbana. Estas últimas dos son temas muy extensos, tanto que merecen su propio artículo.


El problema con esto es que ya lo sabemos, entonces, ¿por qué no lo hacemos? ¿Por comodidad, por inseguridad, por flojera, por falta de civismo, por falta de infraestructura, por multas, por falta de multas, por falta de promoción, por el gobierno, por mí y también por ti? La culpa es de todos, por eso cuando un país regula pero no previene, sanciona pero no educa, se encierra en un ciclo de nunca acabar, y por desgracia este ciclo nos está matando poco a poco. Cambiemos, seamos cada uno la solución y no el problema. Salgamos y formemos un nuevo ciclo. 


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