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Mutaciones genéticas que no sabías son producto del incesto

23 de junio de 2018

Rodrigo Ayala Cárdenas

La combinación de genes muy similares puede dar lugar a graves deformaciones físicas que comprometen el estilo de vida de una persona.


Con el objetivo de conservar la pureza de su linaje, los antiguos egipcios practicaban el incesto, es decir, los encuentros sexuales entre familiares directos (padres con hijos o hermanos con hermanos). Producto de esto, el faraón Tutankamón nació con los dientes torcidos, paladar hendido y las caderas con rasgos femeninos. Además los estudios realizados a su momia arrojaron que también padecía de epilepsia en el lóbulo temporal y de la enfermedad de Köhler, un problema en el pie que seguramente lo hizo cojear.


Los padres del faraón, cuya tumba fue descubierta por el arqueólogo Howard Carter, eran hermanos, situación que se replicó cuando Tut se casó con su media hermana Anjesenamón. El resultado de ello fueron dos hijos que murieron al nacer. A lo largo de muchas épocas, el incesto fue práctica constante entre la nobleza de muchas partes del mundo: los ejemplos más notables son los de la Casa de Habsburgo, de Austria, una de las dinastías reales más poderosas que dominaron en Europa (mediados de 1400 hasta el final del siglo XVIII). En su seno los matrimonios entre primos y hermanos dieron pie a múltiples malformaciones que llevaron a la extinción del linaje con el paso de las décadas. 



Hoy condenado como una aberración, los casos de incesto ya no son una práctica abierta, contrario al pasado donde era más una costumbre que un hecho escandaloso. Debido a la similitud de genes, la unión entre personas de la misma sangre puede dar pie a peligrosas malformaciones, mismas que a veces no se dan de manera inmediata sino en la siguiente generación. Conoce algunos de los principales desórdenes genéticos que se producen a causa de las prácticas incestuosas.


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Microcefalia



Este trastorno genético se presenta con un tamaño inusualmente pequeño de la cabeza que impide el buen desarrollo del cerebro. Los retrasos mentales son una constante que acompaña a la microcefalia, la cual se da en una buena proporción de la población musulmán paquistaní que aún practica el incesto: uno de cada 10 mil paquistaníes tiene este problema, en comparación con uno de cada millón de personas que lo tienen en la población mundial.


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Albinismo




Es una condición que se produce por la falta de melanina en el organismo. La melanina es el pigmento que da su coloración especial a la piel, pelo y ojos, por ello las personas afectadas de albinismo presentan ojos claros, piel pálida y cabello casi blanco. Suele ser un trastorno producido por la unión entre personas con genes similares, aunque no es la única razón.


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Asimetría facial



La asimetría moderada es algo natural en todos los seres humanos (una oreja es más grande que la otra, por ejemplo), pero en sus casos más severos es debido a una práctica de endogamia (la unión entre personas de un grupo social muy cercano). Con el paso de las generaciones que se han habituado al incesto, la asimetría comienza a ser más evidente. Algunas películas como The Hills Have Eyes nos muestran criaturas monstruosas producto de prácticas endogámicas constantes, lo cual es exagerado en su manera de presentarlo al público pero no tan alejado de la verdad en su esencia científica.


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Prognatismo



Llamada también mandíbula saliente, es una condición que comenzó a proliferar en las familias de la nobleza, específicamente en la ya mencionada Casa de Habsburgo, donde el objetivo de preservar los intereses entre familia abrió la brecha para que los hijos nacieran con malformaciones como la mandíbula saliente. Esto se caracteriza porque la mandíbula inferior se sitúa por delante de la superior, haciendo que la mordida sea inexacta. Uno de los casos más famosos fue el de Carlos II de España, cuya mandíbula saliente le impedía hablar y masticar correctamente. Además babeaba, era infértil y aprendió a hablar cuando tenía 4 años y a caminar cuando tenía 8.


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Extremidades fusionadas



Se refiere a la condición de nacer con los dedos de los pies o las manos unidos, envueltos en la misma capa de piel. Las extremidades se ven palmeadas o carecen de definición por completo. Este trastorno está emparentado con la polidactilia (un trastorno en el cual la persona nace con un dedo extra en sus manos o pies), la cual no es necesariamente producto del incesto. En cambio, las extremidades fusionadas son casi un signo inequívoco de incesto. 


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Paladar hendido



Cuando el paladar no se alcanza a formar de manera correcta, quedando un agujero abierto al conducto sinusal, provoca severas consecuencias en la persona que lo padece, por ello es que actos tan sencillos como comer, tragar, respirar e incluso hablar le son muy difíciles de llevar a cabo. Tribus lejanas de África presentan a menudo este problema debido a la escasa diversidad genética entre sus miembros, quienes practican la endogamia con regularidad.


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Enanismo



Esta condición genética aparece después de muchas generaciones de incesto en una comunidad. La incapacidad para desarrollar un tamaño normal en el desarrollo de los huesos viene acompañado de problemas en el corazón. El incesto provoca una mutación genética en los espermatozoides o en el óvulo, así como en toda la composición genética de madre y padre, dando lugar a trastornos genéticos como éste o todos los demás mencionados.


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Hemofilia



Una simple cortada puede llevar a una hemorragia de graves consecuencias o a infecciones incurables. Esto es la hemofilia: la incapacidad de la sangre para coagularse de manera correcta. Durante la década de 1850, Victoria y Albert, de la Familia Real británica, tuvieron un hijo con problemas en la coagulación de la sangre. La hemofilia entonces comenzó a conocerse como "la enfermedad real" porque se presentaba de forma mayoritaria entre la nobleza inglesa. Las personas que la padecen deben someterse a intensos cuidados para no sufrir heridas que puedan causarles una complicación grave de salud.


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Es necesario aclarar que estas mutaciones no siempre corresponden a situaciones de incesto o endogamia y que su incidencia en la actualidad no es alta. Carlos Serrano Sánchez, director del Instituto de Investigaciones Antropológicas de la UNAM, señala que los casos de endogamia en México son cada vez menores debido al crecimiento poblacional y la urbanización, situación que provoca que las personas se relacionen con grupos humanos ajenos y, por lo tanto, la genética se diversifique fuera de las comunidades.


En una nota publicada por el Boletín de la UNAM, Serrano Sánchez afirma que «las relaciones endogámicas no producen mayores dificultades cuando corresponden a una población amplia y se dan dentro de un mismo grupo para mantener la identidad, pero si se presenta aislamiento y los casos de consanguinidad se intensifican, entonces se incrementan los problemas de salud».


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TAGS: Historia mundial salud Enfermedades crónicas
REFERENCIAS: Ranker The Richest Boletín UNAM

Rodrigo Ayala Cárdenas


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