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La peligrosa bacteria que podría comerse tu cerebro cuando nadas

12 de julio de 2018

Rodrigo Ayala Cárdenas

No es muy común, pero el peligro es latente: una peligrosa bacteria de agua dulce se alimenta de la masa cerebral cuando se interna en el cuerpo.


Ameba comecerebros: no es el título de otra mala película de terror o ciencia ficción de serie B, sino una peligrosa bacteria que habita en ríos y lagunas de agua dulce y que podría provocar terribles consecuencias para la salud. Basta nadar en aguas potables contaminadas para quedar expuesto a la invasión de la llamada Naegleria fowleri.


Así lo atestiguaron los padres de un menor de ocho años en Argentina cuando en febrero de 2017 este parásito se introdujo en el organismo de su pequeño, causándole una meningoencefalitis amebiana mortal. Reportes médicos confirmaron que el parásito entró por la nariz del niño, adhiriéndose a las mucosas nasales y después dirigiéndose poco a poco hasta su cerebro.



La meningoencefalitis amebiana se presenta con un severo cuadro de fiebre, dolores de cabeza y vómitos siete días después, aproximadamente, de que la bacteria se metió al cuerpo. Después el cuadro evoluciona a fotofobia y sonofobia (intolerancia a la luz y a los ruidos, respectivamente), además de signos de meningitis (inflamación del tejido delgado que rodea el cerebro y la médula espinal). Asimismo, la rigidez en el cuello, confusión, falta de atención al entorno, pérdida de equilibrio, convulsiones y alucinaciones son otros síntomas.






En pocas palabras, lo que provoca la ameba comecerebros es la destrucción del tejido cerebral y la muerte inminente.


A pesar de su letalidad, son muy pocos los casos que se presentan a nivel mundial de esta peligrosa ameba: durante las décadas de 1970 y 1980 se presentaron algunas muertes en cuatro estados de Australia, y entre 2007 y 2016 en Estados Unidos sólo se presentaron 40 casos. Existen 30 especies de Naegleria que habitan en la naturaleza. Sólo la especie fowleri tiene la capacidad de causar los estragos ya mencionados.



Para tratar una infección por Naegleria se recurre a un medicamento antifúngico conocido como «anfotericina B», el cual se inyecta vía intravenosa o en el espacio que rodea la médula espinal con el propósito de eliminar las amebas. También se recurre a otro medicamento en etapa de investigación llamado miltefosina. Es un remedio de emergencia que se suministra a través de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades.



Este peligroso parásito no se contagia de persona a persona ni por beber agua contaminada. La única manera en que entra al cuerpo es tal y como ocurrió con el menor argentino: a través de la nariz. De ahí, comienza su ascenso hasta el cerebro a través de los conductos nasales que conectan con él. Naegleria fowleri se introduce en el parénquima y comienza a devorar el tejido cerebral, una de sus fuentes de alimento, haciendo un agujero. De ahí su nombre de ameba comecerebros.


El riesgo existe incluso en tu propia casa


No sólo al nadar en agua contaminada de exteriores existen riesgos de entrar en contacto con la Naegleria fowleri. En actos tan rutinarios como bañarse o disfrutar de una piscina inflable, por ejemplo, este parásito puede estar presente. Por ello es que ciertas precauciones son necesarias en tu día a día para prevenir cualquier posible contacto con la ameba comecerebros.



-Evita sorber el agua por la nariz cuando estés en la ducha, lavando tu cara en el lavabo o en alguna piscina pública o casera.


-No saltes al agua de pie ni sumerjas la cabeza en la piscina de manera brusca; evita hacerlo o llévalo a cabo de manera lenta.


-Espera unos dos o tres minutos antes de meterte en la ducha para que las cañerías se limpien de cualquier indicio de este parásito.


Prevenir siempre es bueno en cualquier aspecto de la vida, especialmente cuando tu salud está en riesgo. Por ello es importante que atiendas a las señales que te indican que tienes parásitos en el cuerpo. No todos ellos son peligrosos, pero los que comprometen tu salud, como el gusano del sushi y algunos más, podrían robarte tu tranquilidad e impedirte llevar una vida normal.


TAGS: Datos curiosos cuerpo Enfermedades crónicas
REFERENCIAS: Mayo Clinic Clarín CDC

Rodrigo Ayala Cárdenas


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