Qué es el código binario del sexo y por qué debe desaparecer
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Qué es el código binario del sexo y por qué debe desaparecer

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Por: Carlos Ponce Rojas

3 de diciembre, 2018

Tecnología Qué es el código binario del sexo y por qué debe desaparecer
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3 de diciembre, 2018

Quizás es momento de redefinir la concepción del sexo en los individuos y entender que va más allá de ceros y unos.



Al nacer, los seres humanos asumimos uno de dos roles clásicamente acuñados por la sociedad: hombre o mujer. La decisión se toma por la presencia de los caracteres sexuales primarios en el recién nacido: pene o vagina. Esto establece de manera tajante que el sexo de una persona debe ser masculino o femenino. Dicho de otro modo, o eres cero o eres uno. Sin embargo, es bastante claro que la vida jamás ocurre de manera tan estricta. La vida es un espectro de posibilidades infinitas entre el blanco y el negro que abarcan toda una escala de grises. ¿Es cierto que el sexo puede ser cero o uno entonces? Definitivamente no. Pero hablemos desde el punto de vista biológico para explicar algunas de las causas de las diversas posibilidades que se pueden presentar con respecto al sexo de un individuo.


La determinación del sexo ocurre durante el desarrollo embrionario, con un sistema programado para desarrollarte dependiendo de los cromosomas sexuales que portes. Tener el par XX provoca el “apagado” del programa de desarrollo masculino, y el embrión se desarrollará como femenino. Si se porta el par XY, entonces se apaga el programa de desarrollo femenino y el embrión se desarrollará como masculino. Un sistema simple y perfecto, ¿no es cierto? Ciertamente, el sistema es susceptible de modificaciones. Existen diversas situaciones donde el desarrollo celular del embrión cambia, lo cual conlleva a inclinar la balanza hacia un lado o el otro en mayor o menor medida.


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Y en este punto podemos hablar de algunos genes implicados en gobernar el desarrollo sexual para entender mejor lo que determina las transiciones a masculino o a femenino en el embrión. Como primer ejemplo tenemos el gen SRY, también conocido como el factor determinante de testículos, que inicia el programa de desarrollo masculino. Se encontró que una sobredosis de dicho gen en embriones murinos XX —que deberían desarrollarse como hembras— provoca que se desarrollen como masculinos. Por el contrario, la baja actividad de dicho gen provoca que los individuos portadores XY —que deberían ser masculinos— se desarrollen como femeninos. Otro ejemplo es el gen WNT4, que favorece el desarrollo femenino. Individuos XY (masculinos) con una sobredosis de WNT4 pueden desarrollar un útero y trompas de Falopio primitivas.


Estos datos sugieren que los programas del desarrollo sexual son antagónicos; es decir, uno reprime al otro y viceversa. Sin embargo, también demuestran que existe variabilidad genética y que se pueden presentar escenarios intermedios. En otro caso, se sabe que la actividad del gen RSPO1 controla el desarrollo femenino. Si el gen presenta una baja actividad, el resultado es una condición denominada como ovotestis, donde las gónadas presentan tejido ovárico y testicular simultáneamente. Una característica de la ovotestis es ambigüedad en los genitales externos, dada la secreción de testosterona por la porción de tejido testicular. Es destacable mencionar que los programas de desarrollo sexual siguen activos aún durante la vida adulta. Esto se determinó cuando en ratonas adultas se inactivó el gen FOX2. El resultado fue que las células de la granulosa —células que soportan el crecimiento de los óvulos— se convirtieron a células de Sertoli, es decir, células que promueven el desarrollo de los espermatozoides.


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Caso especial es el mosaicismo, escenario donde los embriones se desarrollan albergando células mixtas en su interior. En otras palabras, se ha encontrado que durante el desarrollo puede ocurrir que algunas células de un embrión pierdan el crosoma Y del par XY. El resultado es un individuo con células que tienen el par XY y otras que tienen sólo el Y. ¿Que sexo tiene entonces el individuo? Esto depende, si la mayor parte de las células contienen el par XY entonces será masculino, pero si la mayor parte es X, entonces será femenino. ¿Existen casos intermedios? Es muy posible, aunque no se han determinado con precisión. De aquí se deriva un caso aún mas interesante: el microquimerismo. Se ha observado que las células de un embrión pueden despegarse y entrar al torrente sanguíneo en la madre. Lo impresionante es que en mujeres adultas en años posteriores al parto, las células del embrión siguen vivas. En 2012, el grupo de investigadores liderado por el doctor Lee Nelson de la Universidad de Washington, encontró células XY (masculino) en cerebros post-mortem de mujeres. Esto sugiere que las células migrantes del feto pueden llegar a instalarse en nichos celulares en la madre y sobrevivir por años. Esto da pie a las preguntas: ¿las células del embrión que la madre conserva pueden alterar la función celular en la madre? ¿Pueden hacer que la madre sea susceptible a enfermedades mas afines a los hombres? Tales preguntas esperan ser contestadas para saber las consecuencias de tan impresionante evento.


Con todo esto, es necesario cuestionar si la existencia de sólo dos sexos nos alcanza para definir el sexo y la identidad de un individuo. Es muy posible que no sea así. La ciencia entiende con mayor certeza que determinar el sexo va mas allá de los caracteres sexuales primarios. Se debe tener en cuenta la actividad hormonal y la actividad genética de los factores implicados en manejar el desarrollo sexual de los individuos. Es importante que la sociedad tenga consciencia de toda la gama de posibilidades que se abren dada la variabilidad genética en el desarrollo sexual; y que muchas veces pasa desapercibido por la ignorancia al respecto. Hace poco, un grupo de cirujanos reportó la presencia de un útero primitivo en un hombre de 70 años. Esto se descubrió cuando el paciente era intervenido quirúrgicamente por una hernia. El hombre nunca lo supo hasta ese momento, e incluso había tenido hijos en su vida. En resumen, es posible que tengamos que pensar y redefinir el sexo para ajustar el código binario vigente. Muy probablemente, diversos problemas de inclusión de género que afectan a nuestras sociedades se deban únicamente al desconocimiento de las bases celulares que constituyen el sexo de una persona.


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