La razón por la que jamás podrás encontrar el punto G

Sábado, 24 de marzo de 2018 12:51

|Alejandro I. López
punto g

Desde los primeros estudios sobre anatomía, jamás existió noticia de alguna región particular dentro de la vagina capaz de provocar con su sola estimulación un orgasmo. ¿Qué tan real es la existencia del punto G?



Cinco centímetros al interior de la pared anterior de la vagina se encuentra un área especialmente sensible, un botón de placer que puede tocarse utilizando el dedo medio o rozarse en ciertas posiciones que favorecen una penetración profunda. Se trata del Punto G, conocido popularmente como la zona erógena más sensible de la anatomía femenina, el camino seguro al clímax y el santo grial de la satisfacción sexual.


Sin embargo, este punto parece accesible únicamente para unos cuantas iluminadas, mujeres con mente abierta y un profundo autoconocimiento de su cuerpo y hombres expertos en sexo con una capacidad innata para complacer a sus parejas. Desde este derrotero, millones de personas leen con entusiasmo una y otra vez artículos de revistas del corazón, ponen a prueba consejos y otras técnicas con tal de descubrir la ubicación exacta del templo del éxtasis femenino; sugieren a su pareja probar nuevas posturas, intentan una y otra vez y, sin embargo, todo se queda en un esfuerzo vano por una sencilla razón:



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El punto G no existe


punto g 1


Desde los primeros estudios serios sobre anatomía en el Renacimiento, pasando por la Inglaterra victoriana y la fiebre por diseccionar cadáveres en las incipientes escuelas de medicina del Reino Unido y hasta nuestros días, no existió noticia de alguna región particular dentro de la cavidad vaginal con características especiales y terminaciones nerviosas que favorecieran la consecución de un orgasmo.


Fue a principios de la década de los 80 cuando el término punto G se convirtió en materia común. Un grupo de investigadores llegaron a la conclusión de que existía un botón orgásmico dentro de la vagina que sólo debía ser estimulado correctamente para lograr el clímax femenino. Después de publicar The G spot and Other Recent Discoveries About Human Sexuality (1981), el término se popularizó en medio de una década de franca apertura sexual y los medios replicaron una y otra vez la información como verdadera sin consultar más fuentes.


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La comunidad científica no dudó en investigar más a fondo sobre el punto G y el escepticismo se apoderó de la situación después de que distintos estudios fueran incapaces de encontrar su ubicación anatómica en autopsias y otras pruebas. En el presente, la discusión aún se mantiene vigente y es probable que no exista voz más crítica al respecto que la de Vicenzo Puppo, médico y sexólogo del Centro Italiano de Sexología, quien ha defendido en más de una docena de artículos científicos la inexistencia del llamado punto G.


“El término (punto G) refiere a un ‘punto erótico sensible’ localizado en la uretra pélvica y palpable a través de la pared de la vagina. La existencia del punto G es controvertida dentro de la comunidad científica y médica e incluso entre las propias mujeres (...), nuestra conclusión es que todos los datos científicos publicados conducen al hecho de que que el punto G no existe”.

-Vicenzo Puppo


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En una entrevista realizada por el científico y divulgador español Javier Yanes –uno de los pocos artículos que se pueden encontrar en línea donde se aborda el tema a cabalidad con todas sus palabras–, Puppo llevó el tema aún más lejos y coincidió con Yanes en que la idea del punto G es solamente un fructífero negocio que ha crecido a expensas de todo un arsenal de productos basados en la moda de un término pseudocientífico.


La conclusión de Puppo coincide con la de uno de los estudios más ambiciosos hechos al respecto, titulado ‘Genetic and enviromental influences on self-reported G-spots in women: a twin study’, que obtuvo como resultado que:


“Postulamos que la razón de la falta de variación genética, en contraste con otros rasgos anatómicos y fisiológicos estudiados, es que no existe una base fisiológica o física para el punto G”.


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Orgasmo vaginal vs. orgasmo femenino


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¿Cuántos tipos de orgasmos puede experimentar una mujer? Basta introducir esta búsqueda en Google para obtener resultados tan diversos como creativos: mientras los listados más entusiastas afirman que diez, otros aseguran que se pueden sentir tan sólo cinco o tres como máximo. Para Vincenzo Puppo:


“El orgasmo vaginal no existe, así que la duración de la penetración pene-vagina no es importante para el orgasmo de una mujer”.


Entonces, ¿cómo se puede explicar el hecho de que algunas mujeres experimenten orgasmos durante la penetración vaginal? El sexólogo afirma que tal estimulación es causada por los tejidos eréctiles ubicados alrededor de la cavidad vaginal (a saber: clítoris, bulbos vestibulares, labios menores y cuerpo esponjoso de la uretra femenina). Aún más: sugiere que a ese grupo de órganos eréctiles encargados del clímax de las mujeres sean llamados pene femenino y que el orgasmo vaginal sea desterrado, tanto de la literatura médica especializada como del conocimiento popular sobre el sexo.


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Alejandro I. López

Alejandro I. López


Editor de Historia y Ciencia
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