¿Sabes a quién le pertenece tu cara en Internet?

jueves, 11 de mayo de 2017 18:35

|A Martinez

 

 

Un acto suicida

reconocimiento facial snowden

Tomarse una fotografía con un smartphone es un acto de valentía. El teléfono es una herramienta que se puede convertir en un arma para el gobierno, las empresas multimillonarias y cualquier persona interesada en obtener un poco de información. Ese dispositivo es un fiel compañero: sabe todo sobre nosotros.

En su poder está el correo electrónico que usamos para Facebook, Twitter, Instagram, Snapchat; tu actividad de tarjeta de crédito; los viajes que haces en Uber; el tipo de cosas que te gustan en redes sociales; qué tipo de comida ordenas por otras aplicaciones y también conoce cada rasgo de nuestros rostros mejor que nadie. Nos mira todos los días; sabe a la perfección quiénes somos. Entonces, ¿qué pasaría si alguien tuviera acceso a todo eso y lo usara como un medio para crear una base de datos de todas las personas en el mundo?

Suena a una hipótesis de una película de ciencia ficción pero es una realidad. El informático Edward Snowden advirtió hace unos años –cuando liberó documentos de la Agencia de Seguridad Nacional Estadounidense (NSA)– que su gobierno estaba desarrollando tecnologías para usar las fotografías de todos los usuarios de Internet sin importar que hayan cometido crímenes o no. Aseguró que empresas como Google estaban involucradas en ese proceso. Si alguien sube una foto a la nube o a una red social, inmediatamente corre riesgo de llegar a la NSA y convertirse en parte de su base de datos. 

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Reconocimiento facial

Siguiendo con las teorías de sci-fi, en muchas películas futurista aparece un factor común: el reconocimiento facial. Las cámaras que con un pequeño acercamiento logran identificar a una persona cualquiera por medio de análisis del rostro ahora son una realidad. El FBI lo usa para buscar a distintos criminales y, aunque en algunos casos ha funcionado, en otros ha resultado en la captura de individuos inocentes. Esto se debe a la falta de exactitud con la que funcionan las tecnologías actualmente, pero cuando evolucione, será mucho más precisa.

De acuerdo con la investigadora Adrienne LaFrance, ese momento ha llegado. El problema principal que tenía la organización era que su base de datos era muy pequeña. Su nueva tecnología le permite buscar y analizar millones de fotografías de los ciudadanos norteamericanos obteniéndolas de los registros de las licencias para conducir y –peor aún– de cualquier cámara de seguridad alrededor del país.

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Esto significa que –sin importar si la persona es un criminal o no–, si cuenta con licencia o pasa por una cámara del gobierno se encuentra en la base de datos de los policías. Por lo tanto, si alguien considera que un individuo podría ser un riesgo, se puede analizar su rostro, descubrir quién es y capturarlo en cualquier momento. Aunque suene atractivo un sistema para identificar criminales, la tecnología aún no es tan confiable y alguien puede ser acusado de manera inocente; sin mencionar la invasión de privacidad que conlleva ese tipo de investigaciones.

El futuro distópico: ¿A quién le pertenecen tus fotos?

reconocimiento facial

Tus fotografías le pertenecen a Internet. Toda la actividad que se realiza en las redes sociales le pertenece a los analistas de datos. Cada movimiento es analizado, los fondos de las imágenes ya no son insignificantes y la privacidad es prácticamente inexistente. Aunque un perfil tenga acceso limitado para otros contactos, los programadores y analistas pueden mirar todo el comportamiento de sus usuarios que usan sus aplicaciones. Incluso Facebook tiene una base secreta de todo lo que capturan sus usuarios en los smartphone. Los rostros ya no sólo le pertenecen a quienes los portan sino a todos aquellos que puedan ganar algo con ellas. Aunque la excusa de Zuckerberg sea "unir a las personas" y crear herramientas que faciliten los procesos, pocos saben realmente sus intereses más profundos, los cuales siempre estarán enfocados a las ganancias.

El peor de los casos llegaría si las tecnologías que desarrollan Google y Facebook pasen a manos del FBI o viceversa. Tanta información concentrada es demasiado frágil como para caer en manos del gobierno y la pesadilla de Snowden se haría realidad. No sólo podría pasar que un grupo de investigadores vea todas las fotografías ocultas de un usuario. Es la pérdida total de la privacidad. Todos funcionarían como simples robots que generan datos. Cada imagen capturada es un pedazo más de información.

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Usar el teléfono es un acto de valentía, pero es más de ignorancia ya que significa exponerse directamente a todas las empresas que desean información sin siquiera saberlo. Quieren saber qué le gusta a las personas, a qué le dan click, qué es lo que odian, lo que desean, a dónde caminan y lo que leen. Nadie se da cuenta de lo que sucede. Lentamente se encierran en una burbuja mientras son observados por cientos de ojos. La privacidad no existe y los mismos usuarios renunciaron a ella.

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Referencias: 

The Atlantic

The Guardian

BBC

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