La peligrosa relación entre comer carne y el cáncer de la que nadie quiere hablar

Investigaciones recientes han develado que consumir productos animales puede estar relacionado con agentes infecciosos que causan cáncer.



"Cáncer", esa palabra en la que nadie quiere pensar, de la que huimos siempre que es posible. Y a pesar de ser un tema que provoca miedo y ansiedad, involuntariamente nos vemos rodeados de él. Estadísticamente, todos tenemos algún conocido que ha tenido que enfrentar la batalla contra esta enfermedad.


Actualmente, el cáncer es la segunda causa de muerte a nivel global. Existen muchos tipos de cáncer y también muchos factores de riesgo que incrementan la posibilidad de generarlo. El investigador —y ahora ganador del Nobel de Medicina— Harald zur Hausen, y sus colaboradores H. Adami y D. Trichopoulos, publicaron que poco más del 20% de todos los casos de cáncer en el mundo puede ser vinculado a agentes infecciosos, incluyendo virus, bacterias y parásitos.




Ellos mencionan que existen mecanismos importantes mediante los cuales estos agentes infecciosos pueden inducir a la carcinogénesis. Entre ellos se encuentran la producción de inflamación crónica y la transformación celular por la inserción de oncogénesis, que es el proceso en el cual las células normales se convierten en células cancerígenas. Estos agentes infecciosos también pueden inhibir la respuesta para suprimir los tumores. Los investigadores han descubierto que existe una asociación entre la selección de los agentes infecciosos con respecto al cáncer.




Con ello, las infecciones se vuelven el mayor grupo de riesgo de cáncer —después del tabaco. Este descubrimiento da pie a un nuevo esquema para la prevención de esta enfermedad. Estos investigadores mencionan que el primero en encontrar la relación de infección con respecto al origen de ciertos tipos de cáncer fue el investigador Rous. Cuando este investigador extrajo células libres filtradas del sarcoma —un tipo de cáncer que ataca diversos tipos de tejido— de un pollo que causó cáncer en un segundo animal en 1911, se dio cuenta de ello.

 

En 2015 Harald zur Hausen y su colaborador Ethel Michelle de Villiers, publicaron en una revista especializada que existe una concordancia entre el cáncer rectal y de seno con respecto a los hábitos alimenticios culturales. Además, mencionan que existe un factor de riesgo con respecto a los agentes infecciosos que se encuentran en distintos alimentos, como los transmitidos a través de la carne o de productos animales. Zur Hausen y Michelle de Villiers hacen hincapié en que los productos derivados de las vacas, como la leche y la carne que se consumen a una edad temprana, representan uno de los principales factores de riesgo para el desarrollo de cáncer.




En su investigación, ellos observaron que los países con baja incidencia de cáncer corresponden a India, Mongolia y Bolivia. En India, por ejemplo, el índice de casos de cáncer de colon es excepcionalmente bajo; principalmente porque la población —que es en su mayoría de religión hindú— no consume carne. Sin embargo, en los países que han incrementado las tasas de cáncer colo-rectal, dicho incremento está relacionado con la importación e introducción de carne; como es el caos de Japón y Corea. Sin embargo, hay excepciones como Mongolia, que tiene índices de cáncer tan bajos como en India, pero las tasas de consumo de carne son extremadamente altas.

 




Por ello, se sospecha que existe una relación estrecha entre los agentes infecciosos que afectan los productos de vacas saludables y las células humanas. Esto ha sustentado la propuesta de que las investigaciones actuales deben centrarse en ella. No hay duda que cada vez existen más factores de riesgo que propician en cáncer y las investigaciones aún están desarrollándose. Hay que tomar en cuenta otros factores que pueden estar relacionados para no caer en acusaciones puntuales; pero este primer acercamiento nos da un indicio de que la relación productos animales-cáncer debe ser analizada a profundidad.


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A veces nuestro cuerpo manifiesta comportamientos que pueden ser erróneamente confundidos con síntomas de cáncer. Pero la ciencia avanza cada vez más, y ahora es posible entender muchos de los mitos que se creían sobre la herencia genética, como estos cuatro que siempre creíste eran ciertos.