La íntima relación entre sexo y música que explica por qué ambas nos vuelven locos
Tecnología

La íntima relación entre sexo y música que explica por qué ambas nos vuelven locos

Avatar of Diego Cera

Por: Diego Cera

20 de mayo, 2017

Tecnología La íntima relación entre sexo y música que explica por qué ambas nos vuelven locos
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20 de mayo, 2017



Más de una persona se ha preguntado por el propósito de la música en las películas porno. Muchos opinan que el sondtrack de estos filmes sale sobrando; sin embargo, si no fuese importante, músicos como el guitarrista Guthrie Govan no habrían reparado en él tanto como para dedicarle un disco entero como "Erotic Cakes", donde cada canción explora un momento específico del acto sexual ambientado por un jazz fusión que, incluso fuera de la cama, hace que sus escuchas lleguen a cierto grado de inexplicable excitación sonora. 



Contrario a lo que algunos individuos puedan pensar, el sexo tiene una relación directa con la música, pues ambos trabajan a partir de movimientos rítmicos, sensaciones y sonidos que podrían llevar a cualquiera a un estado de éxtasis sin precedentes. Aunque esta es la parte obvia del asunto: lo realmente interesante sería saber cómo es que dos aspectos que en primera instancia podrían lucir tan distantes trabajan tan bien cuando se encuentran en un momento de privacidad.

Por ejemplo, mucha gente se enfrenta a la penosa situación de no poder cumplir sus fantasías incluso cuando su pareja esté de acuerdo con explorar nuevos horizontes del placer. La imposibilidad de obtener esa satisfacción llega justo en un momento de tensión auto inducida en el que, quien fantasea, comienza a dudar de la cantidad de placer que pueda proporcionar dicha actividad. Ante esta situación, la psicóloga y sexóloga Erika Pinzón asegura que la música es capaz de desinhibir los cuerpos y crear un diálogo sensorial después de haber despejado la mente de cualquier miedo. 



Con tantas opciones, cabe preguntar qué tipo de música funciona a la hora de aumentar el deseo sexual. Las posibilidades de armar el playlist perfecto para disfrutar la intimidad en pareja podría ser un verdadero problema. Sexólogos como Ezequiel López Peralta y psicólogos de la talla de Daniel Müllensiefen de la Universidad de Londres, aseguran que todo debe basarse en los gustos de la pareja, siempre y cuando busquen una variabilidad de ritmos y sonidos para intercalar entre los diferentes momentos del acto sexual.

Según López, lo ideal es empezar con algo lento como tangos, boleros o jazz, es decir, algo que permita ambas personas mantener sus cuerpos tan cerca que no les quede otro remedio más que la atracción física; aunque remarca que en este punto algunos individuos, sobre todo los latinos, prefieren ritmos como el reggaeton para encender su pasión desde el primer momento.



De esta manera, conforme la pasión aumenta, también lo debe de hacer el ritmo del playlist. Las canciones indicadas para cumplir con esta alza son aquellas con percusiones aceleradas; tener como fondo música con este recurso ayuda a que la presión arterial no baje de golpe e incluso puede extender la experiencia sexual sin temor a que ésta se vuelva aburrida. De hecho, la canción indicada es capaz de sustituir los efectos del viagra.



La razón por la que se han realizado investigaciones sobre este tema es porque algunos científicos piensan que la música es producto de la evolución y que su objetivo principal es el de atraer a una pareja. La teoría podría parecer descabellada pero mirándola más de cerca, suena lógica en el reino animal: justo como lo haría un pavo real con su majestuosa cola o un mono aullador con su estruendoso grito, los seres humanos inventaron la música para conseguir alguien con quien tener sexo. Esto tiene sentido si ponemos atención a todas las personas que se enamoran de un músico por el simple hecho de que éste sea virtuoso. 



El psicólogo Benjamin Charlton de la Universidad de Sussex en Brighton, Inglaterra, realizó un estudio basándose en el ciclo menstrual de las mujeres; mismo que reveló que cuando el proceso se encuentra en la etapa más fértil, las participantes sienten mayor atracción por músicos virtuosos que por aquellos que sólo hacen música (por llamarla de alguna forma) genérica.

De esta manera podemos apuntar que, durante el sexo, la presencia de la música no sólo constituye un capricho exclusivo de algunas parejas, sino que es un necesidad biológica a la que inconscientemente respondemos por medio de diferentes estímulos que de manera inevitable nos llevarán a un nuevo punto del placer que posiblemente no sabíamos que existía. 

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Referencias

El País
BBC




Referencias: