La teoría que ve al envejecimiento como una enfermedad

jueves, 16 de marzo de 2017 8:20

|Gabriel Gutierrez



Habitualmente se asocia juventud con belleza, pero la vejez también puede ser sublime y profundamente hermosa, todo depende de la perspectiva y del motivo con que se mira. Incluso dentro de las dinámicas posmodernas, que nos atañen a todos, segregan a algunos y privilegia a otros, hay un matiz de límite: esto es para jóvenes y esto es para viejos. En la sociedad moderna, que ha mutado sus valores y formas de entender la vida de manera drástica a lo largo de los años, popularmente se ve la vejez como algo negativo, incluso motivo de burla o desprecio, algo que no pasaba en la antigüedad. En la Grecia de Homero, por ejemplo, se veneraba a los ancianos como recipientes de la sabiduría y la historia. Pero ahora todo parece indicar que se va más allá de la mano de la ciencia.


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La inmortalidad es el gran premio del héroe, el mito genial de la imaginación humana y la máxima virtud de los dioses. Durante el ir y venir de la Historia, el hombre se ha concentrado en descubrir los deseos más recurrentes de su mente y, sin duda, está predestinado a luchar en contra de la mortalidad. Esta idea surge, por extraño que parezca, de rechazar el mundo tal cual es; es decir, de negar la propia existencia humana como la conocemos. En este sentido, siempre habrá un deseo de quebrantar los límites de la edad.


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Un brazo científico se propone afrontar el envejecimiento como si se tratara de una enfermedad. No en el sentido de descalificar la que parece ser la ley natural más inviolable: nacer, crecer, reproducirse, envejecer y morir. Sino que intenta darle al hombre treinta años más con un estilo de vida sano y longevo. El objetivo es que los humanos del futuro alcancen entre 110 y 130 años de vida plena. Los científicos afirman que se trata de un método que interviene los ciclos de envejecimiento del cuerpo y que es capaz de frenar el deterioro de los tejidos, las células dañadas y su acumulación.

¿Realmente estamos hechos para vivir más allá de los límites? El gerontólogo biomédico Aubrey de Grey, director científico de la Fundación para la Investigación de la Senescencia Negligible Ingenierizada, cree que es posible dotar a las personas de esperanza de vida indefinida. No está de más decir que esta fundación recibe donaciones del gigante del Internet, Google.





Lo que propone De Grey, por ejemplo, es una terapia celular, la cual toma células que han sido programadas en una fase indicada (joven), las inyecta en el cuerpo para que se dividan y así, poco a poco reemplacen a las células viejas. Otros investigadores como Olga Tkachiova, geriatra del Departamento de Salud de Moscú, opina que la inmortalidad es un sueño y lo seguirá siendo. Sin embargo, lo que sí podemos hacer, dice Tkachiova, es influir en el envejecimiento y en la velocidad con la que las células se dañan a sí mismas con el tiempo.  Esto sólo puede ser objeto de estudio siempre y cuando se considere al envejecimiento como una enfermedad. Lo interesante de esto es que la historia realmente se repetiría, pues erradicar el envejecimiento no sería diferente a encontrar la cura contra el cáncer o, en el pasado, curar la tuberculosis.


cuello de mujer piel


Ahora bien, el simple hecho de que el envejecimiento, como distintos trastornos y dolencias, sea catalogado como enfermedad, servirá para diseñar estrategias de prevención y tratamientos para reducir su intensidad con más eficiencia. En caso de que la Organización Mundial de la Salud incluya en la Clasificación Internacional de Enfermedades al envejecimiento, los profesionales de la salud se dispondrían a velar por las condiciones en que las personas sufren esta degradación natural del cuerpo. A groso modo, queda para la reflexión una interrogante de índole filosófica, ética, existencia y hasta religiosa. ¿Al hacer esto estaríamos negando nuestra esencial naturaleza?

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Si tus preocupaciones pasan por todas las ideas y planteamientos que se exponen en este artículo, tal vez deberías empezar por determinar a qué edad te volverás oficialmente viejo.

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