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TECNOLOGIA

Todos los sentimientos que experimentas cuando sufres un rechazo amoroso

 

La clásica cinta de Bill Murray, "Groundhog Day" o "El día de la marmota" no es considerada una de las mejores de todos los tiempos sólo por el hecho de ser una de las comedias más ingeniosas que se han producido, sino porque muestra un lado verdaderamente oscuro de las risas que no habíamos visto previamente. Phil, el personaje principal, desesperado de vivir el mismo día una y otra vez busca suicidarse, inventa diferentes formas de escapar y fracasa, pero eso no es lo impactante. Su estrategia para enamorar a su compañera de trabajo todos los días es completamente perturbadora porque en cada aproximación fracasa. Durante el tercer acto cuando acepta que no puede lograrlo, hasta que gracias a las formas tradicionales de contar una historia, la mujer lo acepta y cumplen su destino como individuos en una obra ficticia.
La cinta ejemplifica a la perfección esa adicción que se incrementa dentro de nosotros cuando nos vemos rechazados y por alguna forma, crece el impulso de acercarse aunque la otra persona insista en ignorar cualquier contacto.

Imaginemos por un momento que somos Phil. Tenemos el deseo hacia una persona similar a su compañera Rita. Nos encontramos atraídos hacia ella, buscamos provocar una interacción, pero somos rechazados porque simplemente no le gustamos. Algunos reaccionan a las negativas con tranquilidad y simplemente avanzan a lo siguiente, pero si tenemos similitudes con Phil, quien convierte mera atracción en obsesión, podemos pasar por distintas etapas según Helen Fisher, especialista en temas de relaciones. Para revisar las consecuencias debemos analizar primero cómo se crea ese encaprichamiento.

¿Por qué pasa eso? Según Fisher, nuestro cerebro funciona de la misma forma que un adicto a las drogas y creamos una respuesta negativa cuando nuestro "producto" es retirado finalmente.
En el caso de Phil, su deseo nace a partir del rechazo. Le atrae su compañera, pero como no cede ante sus "encantos" como el resto de las mujeres, se rehusa a aceptar el hecho y en su mente tiene la idea de que es algo que necesita.

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Fisher hace sus estudios basándose en el hecho conocido de cuando las personas están cerca de alguien que les atrae, segregan unos neurotransmisores llamados dopamina, que al liberarse causa un sentimiento de calma, bienestar y en algunas ocasiones, de euforia. Similar a una droga, explica el enamoramiento. Nos hacemos adictos a ella y procuramos pasar tiempo con esa persona. Pero también tiene efectos negativos. El buen juicio se ve comprometido y podemos tomar decisiones apresuradas o incorrectas sin pensar con claridad. En el caso del rechazo, así sea un individuo que apenas desarrolle un enamoramiento, un esposo, un novio o un amigo, actúa como si de pronto le quitaras esa droga a un adicto y comienza el periodo de "síndrome de abstinencia".

Debido a que la dopamina tiene diferentes efectos en las personas, además de que también influye el tipo de relación, pueden existir distintas reacciones en el adicto. Determinados individuos pueden tener una respuesta calma, pero otros pueden luchar para obtener de nuevo esa droga. Ciertos sujetos insisten hasta que la otra persona responda, pero también pueden llegar a la depresión. No existe un resultado único y depende de cada individuo, sus experiencias y qué tan intenso haya sido el rechazo o el enamoramiento en primer lugar. Lo cierto es que, gracias a los mismos efectos de la dopamina, lo probable es que esa obsesión se vea reducida después de un tiempo. 

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El estudio que hizo Fisher también destaca porque se relaciona directamente con las declaraciones previas. En el experimento que la experta realizó, presentaba una imagen de quien rechazó a los sujetos de estudio y cada uno expresaba las mismas ideas. Enojo, deseo, cariño, rencor y demás. Es un "coctel de sentimientos" (como lo llama Luis Javier Plata) pero entre tanta reacción, la razón toma su lugar y se inclina por uno, dependiendo la condición psicológica del sujeto.



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Los objetos de estudio mostraron actividad en la parte del cerebro que se asocia con dolor físico y mental, la corteza insular, por lo que sí existe una conexión psicológica con el dolor metafórico que pensábamos era parte de "sufrir por amor". Al buscar aliviar eso que lastima como si fuera una cortada, acudimos a donde posiblemente podamos "arreglarlo", la persona que deseamos y como a un drogadicto, se crea un círculo vicioso del que, si no se sabe cómo escapar, se puede pasar mucho tiempo encerrado.

Cualquier experimentación con el amor o con la liberación de sustancias naturales que nos causan bienestar, desembocará en desequilibrios sentimentales y psicológicos que también pueden ser potenciados por distintos factores. Cuando somos rechazados existen diferentes salidas. Podemos ser Tom viviendo de poca esperanza o quizá alguien más maduro y olvidarlo todo. Lo principal es evitar ser Phil de "Groundhog Day" y simplemente aceptar que el amor se fue y quizás aparezca en otra oportunidad. 

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Fuente: Nexos






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Etiquetas:amor
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