5 consejos para conocer el Tibet sin ser irrespetuoso con los sitios sagrados

Con estos consejos para viajar al Tibet y respetar los sitios sagrados, podrás conocer lo mejor que ofrece esta maravillosa tierra, sin romper con sus tradiciones y costumbres.



Todos queremos conocer sitios mágicos y especiales, pero no por ser turistas y pagar un viaje tenemos derecho a irrumpir con el estilo de vida de cada sitio. Pero hay un punto medio en el que podemos disfrutar del viaje sin ser irrespetuosos. Por ejemplo, Mcleod Ganj es un pedacito del Tibet, pero ubicado en India. Se conoce poco de este lugar, tan poco como del mismo Tibet. Allí, a 2 mil metros de altura y aún así a los pies del Himalaya, vive el Dalai Lama.


La historia resumida, y desde una versión pro Tibet es algo así: en 1959 China invadió Tibet destruyendo templos, asesinando a los pobladores y tratando de capturar al XIV Dalai Lama, por lo que se exilió en India. Desde ese momento, China se apropió de Tibet y espera pacientemente que el Budismo Tibetano desaparezca y ese territorio se convierta finalmente en China; no sólo desde el territorio, sino desde su cultura. El Dalai Lama sigue siendo la referencia espiritual del Budismo Tibetano, incluso desde el exilio, y ya dijo que luego de su muerte no va a reencarnar.





A pesar de las dificultades que han atravesado, el paisaje es impactante. Estar tan alto hace que las nubes pasen a tu altura tapando las montañas por apenas unos minutos, representando una metáfora exacta de los pensamientos dentro de uno: si no te enganchas en ninguno, simplemente pasan y te dejan entender que no eres esos pensamientos, sino lo que queda cuando los dejas ir.


Llegar a este sitio es algo complicado, pero no imposible. Desde Delhi se inauguró recientemente una ruta aérea en avioneta que te deja en Dharamsala, la ciudad más cercana. Desde Rishikesh se puede llegar en micro-cama viajando 12 horas durante la noche. Los trenes te dejan bastante lejos y hay que buscar la combinación, por lo que no es conveniente. El camino para llegar desde el aeropuerto de Dharamsala es una ruta doble mano que zigzaguea entre el bosque y el precipicio, siempre en subida. Una vez arriba, se abren tres calles que son las que representan prácticamente todo el pueblo. Una vez que estés ahí, puedes seguir estos consejos para aprovechar al máximo el viaje sin molestar a los nativos.


1. Aprende sobre la historia y sobre cuáles sitios son públicos y cuáles no





El lugar más importante es el templo donde vive el Dalai Lama a lo alto de la ciudad. Es abierto al público y tiene colchonetas para que quien quiera medite, haga yoga o se siente a contemplar el paisaje. Allí mismo hay un museo con la historia del Tibet y diversos negocios de productos tibetanos y ayurvédicos. No regatees, recuerda que para muchos éste es el único ingreso económico.


2. Atrévete a probar nuevos sabores





Como en toda India, la comida es un obligado. Pero aquí la mezcla cultural es lo que se distingue del resto del país. La comida no pica y su sabor no se parece en nada a lo que se puede encontrar en otras ciudades del norte de India. A simple vista se nota la diferencia entre el Hinduismo del país y el Budismo de Mcleod Ganj.


3. Recorre las calles





Si te gusta salir a caminar, Dharamkot es una buena opción. Del centro de la ciudad se desprenden varias calles, una de ellas va en subida y te lleva a este pueblo aun más pequeño. Consta solamente de una pequeñísima calle con casas, bares y hoteles a ambos lados, desde donde se puede apreciar mucho mejor el paisaje


4. Intégrate a los espacios de meditación públicos





Para quienes meditan, de camino a Dharamkot está Tushita, un centro de meditación que ofrece todas las mañanas, y de manera gratuita, una meditación guiada. Se da en inglés y pueden tomarla incluso aquellos que nunca incursionaron en la meditación.


5. No seas ese turista escandaloso





Si tus primeros recorridos fueron por India, vas a notar una gran diferencia tanto visible como sonora con el resto del país. La gente es más tranquila y no se escuchan bocinas en las calles. Respeta el silencio y la calma. Este es un lugar perfecto para caminar y contemplar el paisaje del Himalaya desde todas sus vistas, o el bosque que recubre toda la ciudad. Una buena opción es también entrar a los negocios, ya que se encuentran más similitudes con Nepal que con Rajastan. También es interesante hablar con los tibetanos y entender un poco más sobre su historia, algo que no se encontrará en ninguna otra ciudad India.


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El texto anterior fue escrito por Ariana Saiegh.


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Referencias: