Cosas que debes saber si vas a hacer un viaje gastronómico

viernes, 4 de agosto de 2017 19:06

|Carolina Romero


Además de trascender una relación y reencontrarse con su espiritualidad, Julia Roberts aprende la 'dulzura de no hacer nada' – “Il dolce far niente” en italiano— en la cinta Comer, Rezar y Amar. Se trata de la plenitud encontrada en momentos vacíos de ocupaciones, donde no se hace nada más que sentir la vida pasar. La calma entonces se vuelve gozosa, dulce.


Y es que a menudo calificamos la vida en cuanto a su sabor: "dulce" y "amarga". Esto nos revela que tenemos una profunda conexión con el sentido del gusto y nuestras experiencias cotidianas. Viajar también puede ser una manera en la que, literalmente, saboreamos la vida. De ahí los viajes gastronómicos.


La diferencia de un viaje gastronómico a otro cualquiera es que en éste el principal interés radica en la comida; en probar en cada lugar que se visita algo delicioso que nos haga conocer el lugar.


Si has planeado hacer uno pero aún no sabes cómo, aquí tienes algunos tips que te ayudarán a hacer el mejor viaje gastronómico de tu vida.


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La gastronomía no es sólo comida



Desde qué alimentos se dan en la región según la época del año hasta las dinámicas de los lugares de compra —mercados, puestos callejeros, tiendas emblemáticas—, es importante que antes de visitar un lugar tomes en cuenta todos estos factores culturales para hacer tu experiencia mucho más enriquecedora.


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Prefiere lo local



Quizá no en todos, pero en la mayoría de los lugares a los que vayas, siempre habrán grandes cadenas trasnacionales. Sería algo desafortunado que tras el esfuerzo que hagas en ir a algún lugar malgastaras tu tiempo en, por ejemplo, comer una hamburguesa que puedes degustar en tu país. Además, comer en lugares locales te dará la oportunidad de conocer mucho mejor las dinámicas del lugar y la vida de donde vayas.


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Deshazte de prejuicios



Quizás es algo que nunca antes viste o algo que nunca pensaste comer. Quizás a primera vista pueda darte repulsión o pienses que la preparación de los alimentos no te va a gustar. No digas no sin antes haberlo probado. Piensa que tu intención es conocer, no limitarte, así que atrévete a hacerlo.



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Hazte una prueba de alergias



Antes de irte de viaje, una buena idea es visitar al alergólogo. Te hará pruebas cutáneas e intradérmicas químicas para prevenirte de posibles alimentos que te puedan dañar. Eso te ayudará a saber si tienes alguna alergia que desconozcas y qué alimentos debes evitar a donde viajes.



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Cuidado con las cantidades



Lo que menos quieres es enfermarte del estómago por comer mucho. Cuida las cantidades para que puedas probar de todo. También aplica esto para las bebidas; es fundamental en un viaje gastronómico conocer la coctelería que ofrece el lugar. Visitar Cuba sin probar un mojito cubano, o Oaxaca sin probar el mezcal es como no haber ido nunca. Sin embargo, a menos que quieras amanecer con una horrible cruda que te impida sentirte bien al otro día, mide lo que bebes.



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Haz balance entre lo típico y lo contemporáneo



Está bien si lo que te interesa es conocer los platillos originarios de cada lugar, incluso, eso puede ser imprescindible; sin embargo, la comida contemporánea también es importante. Con ella conocerás las costumbres actuales y lo que todo el mundo come a donde vas.



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Planea tus tiempos

                                                        


Vas a degustar, no sólo a comer. Tienes que darte tu tiempo. Pedir una mesa y sentarte cómodamente. Tomar tiempo para elegir lo que pedirás y masticar detenidamente mientras saboreas. Como estarás en un lugar nuevo querrás visitar otros, así que debes planear bien tu itinerario.



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No dudes en preguntar



Internet no siempre es el mejor referente. Está bien que te informes y que te prepares, pero no hay nada como preguntar recomendaciones a las personas del lugar. A veces los mejores restaurantes son los menos conocidos para las personas foráneas, por eso pregunta a quienes viven ahí cuáles son los lugares más ricos.


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Quizá este sea el consejo más importante: no olvides que la comida es un placer —uno de los mayores—. Al menos durante tu viaje, olvida las calorías que vas a ingerir. Es una experiencia única, piensa que probablemente no vuelvas a ese lugar o pasará mucho tiempo para hacerlo de nuevo. Disfruta la experiencia, no la sufras.


"El amor entra por la panza", reza un dicho popular y es completamente cierto. Si te das la oportunidad de planear un viaje gastronómico, tu experiencia no sólo se limitará al aspecto visual; literalmente, te comerás el mundo, lo saborearás, entrará por tu cuerpo, será parte de ti.


Al final, la elección de cada viaje depende de ti y aunque no lo creas, escogerás de acuerdo a tu personalidad. Si no lo crees, descubre cómo puedes planear el viaje de tus sueños considerando aspectos como tu color favorito y tu bebida predilecta.

Carolina Romero

Carolina Romero


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