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VIAJES

Por qué nunca podrás vivir en uno de los países más felices del mundo

Por: Diana Garrido 13 de septiembre de 2017


La felicidad… ¿existe? ¿dónde? Cuando era niño me quejaba con mi padre porque no tenía juguetes y él respondía señalándose la frente con el dedo índice: “Este es el mejor juguete que se ha creado. Todo está aquí”. Ahí está el secreto de nuestra felicidad.


—Candilejas (1952)

Entre sonrisas y cariños, la felicidad perfecta no existe, incluso podríamos decir que es un sentimiento momentáneo. Nos hacen felices las buenas cosechas, un cielo limpio, los amigos y las fiestas esplendorosas. Pero también la cultura y unión de un país, el sentir que pertenecemos a un lugar con una identidad que compartimos con sujetos similares a nosotros en mente y espíritu. Es entonces cuando entendemos que la felicidad no es un estado mental, sino una forma de vida.

Por ello, cada año se realiza un estudio en el que se dan a conocer los países más felices del globo, considerando algunos aspectos de su demografía y de la calidad de vida que mantienen. Entre estos tópicos se encuentran la libertad, la esperanza de vida, la generosidad y reciprocidad, así como la comodidad y aceptación del empleo y el ambiente en el lugar de trabajo. México es uno de los países latinos que mejor se posiciona en este ranking, ocupando el sitio 25 de 155. Pero el segundo lugar a nivel mundial, Dinamarca, tiene una política muy precisa que lo hace posicionarse cada año entre los primeros lugares de los países más felices del mundo.

Guiándose con una ley que llamaron “de Jante”, han logrado crear una atmósfera de felicidad que hace que la vida en aquel país sea bastante alegre y que sus ciudadanos convivan en armonía. De este modo, Dinamarca trata de incluir su Ley Jante todos los ámbitos; incluidos en cultural y el educativo. Dicho documento se basa en la justicia, misma que les es inculcada desde la infancia, eliminando la competencia insana, ya que para ellos, los niños que crecen con la idea de que nadie es más que otro y que cuando uno gana el otro también lo hace de alguna manera, son adultos más productivos y hay menos crisis existenciales.

Las reglas a seguir son sólo 10 y tienen la finalidad de establecer justicia y buena voluntad, así como un ambiente de trabajo y esfuerzo propicios para generar una buena comunicación, más que una reñida y constante pelea.

1. No eres alguien especial


2. No eres tan bueno como nosotros


3. No eres más inteligente que nosotros


4. No eres mejor que nosotros


5. No pienses que sabes más que nosotros


6. No pienses que eres más importante que nosotros


7. No pienses que eres bueno en algo en lo que nosotros no


8. No te rías de nosotros


9. No pienses que nadie se preocupa por ti


10. No pienses que puedes enseñarnos algo

Pueden sonar muy rudas o imperativas, pero a Dinamarca le ha funcionado por tratar de hacer entender a su gente que no se trata de mantenerse lejos y aislado del mundo, sino de crear sus propias reglas de convivencia, mismas que les haría crecer como sociedad y como grupo, tratando de mantener un equilibrio social.

Como mencionamos antes, la idea de la Ley de Jante es la justicia. Por ello no se les impone a los niños, no las repitan con ritmo como si se tratara del abecedario o de una numeración; se les enseña que nadie es más que otro y aunque suene egoísta, en especial en algunos puntos, les ha funcionado bien. De este modo, los daneses se han convertido en una nación conocida por vivir en paz y que agradece día a día tener un motivo para levantarse: la felicidad en conjunto.

Quizá esa es la razón por la que el resto del mundo tiene complicaciones para entrar en el ranking, ya que vemos siempre por la felicidad personal, misma que no se logra concretar puesto que al ser individualistas, no podemos ver más allá; tornándose en un pensamiento constante que se va quedando en el imaginario colectivo. Por ello nadie ajeno a los daneses podría vivir en aquel país. No estamos acostumbrados a pensar en conjunto, no somos una sociedad realmente grupal y tratar de ser felices de manera individual no es la mejor opción, por el contrario, no condice a la tristeza.

¿Por qué no ser un poco más daneses y buscar la forma de apoyarnos hombro con hombro para construir una sociedad más feliz?

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Conoce los mejores países para viajar de mochilero y los menos visitados en el mundo. Recorre el mundo y conoce lo que hace felices a otras culturas.


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