Por el derecho a no ser violada mientras viajas por la India

Miércoles, 1 de noviembre de 2017 16:17

|Carolina Romero

Cada 30 minutos, una mujer es violada en la India.


«El jefe del pueblo ordenó que fuese "disfrutada" por los hombres del pueblo. Siguiendo sus órdenes, al menos 10 o 12 personas, entre ellos varios miembros de una misma familia, me violaron. Perdí la cuenta de cuentas veces lo hicieron», narró una joven de 20 años abusada en la India.


¿Cuál fue su “crimen”? que unos vecinos dijeron ver a un amigo suyo entrar a su casa. La tribu juzgó a la mujer y le impuso pagar una multa de 25 mil rupias; debido a que no las pudo pagar, decidieron violarla de manera tumultuaria.




«Estaba saliendo de estudiar cuando los vi. Estaba muy asustada. Me metieron a un auto a la fuerza. Trataron de estrangularme. Dijeron que iban a matar a mi padre y a mi hermano. No tengo idea de a dónde me llevaron. Los atacantes fueron los mismos cinco de la vez anterior». Dijo en entrevista a una televisora una joven de 21 años que había sido violada —otra vez— por cinco hombres que la abusaron tres años atrás.




«Apenas en octubre pasado, una hombre en estado de ebriedad violó a una mujer a plena luz del día. Ella se encontraba en situación de calle tras ser echada de su casa; se encontraba durmiendo debajo de un árbol cuando llegó el atacante. Los transeúntes prefirieron ver y tomar videos con sus teléfonos celulares antes de acercarse a ayudar a la víctima. Todos vieron, pero nadie hizo absolutamente nada». Se leyó en una noticia de un periódico Indio.




Estos son sólo tres de los millones de casos de violación que suceden en la India, donde cada media hora una mujer es abusada. La mayoría de las víctimas tienen de 15 a 30 años; del periodo 2010 a 2015 sumaron 34 mil casos de violación, estas cifras indicaron que, pese a los cientos de denuncias hechas a diario, el delito no sólo no se erradicó sino que aumentó en un 50 %.



El machismo impera en la India —sí, como en el mundo entero—; las mujeres son consideradas inferiores desde los conceptos religiosos (se piensa que pertenecen a una reencarnación inferior) hasta la práctica (son objetos que pertenecen a sus maridos, quienes pueden disponer de sus cuerpos y voluntades a placer).


Por otra parte, la jerarquización de castas ha sido normalizada desde hace miles de años: los sacerdotes y maestros pertenecen a la casta de los “brahmanes”; los “chatrías”, a la clase política y militar; los “vaishias” a la clase productora y comerciante; los “shudrás” son los obreros y esclavos y por último, los “dalit” están fuera de este sistema de categorización.



Son justo las mujeres pertenecientes a esta última clase las que sufren más abusos que cualquier otra en el país. Debido a la marginación en la que viven, ni siquiera les es posible denunciar este tipo de actos y si lo hacen, las autoridades ni se inmutan; en la práctica y en los hechos, son mujeres sin ningún tipo de derecho ni justicia que las ampare.


La violencia sexual no tiene explicación ni justificación alguna. No es que “sean hombres y no puedan controlar su instinto”, se viola porque se puede, porque los violadores gozan de total impunidad resultado de un Estado —y un mundo— cómplice del silencio.



El 96 % de los violadores son hombres cercanos a la víctima; familiares, amigos, compañeros de trabajo o conocidos: «Los agresores no tienen respeto ni siquiera por sus propias madres y hermanas, y miran a las mujeres como si viesen una película porno. Ven a un bebé de dos meses o a una mujer de 80 años como objetivos», dijo para El Mundo uno de los comisarios indios.




Aunque no se considera especialmente peligroso para las extranjeras viajar a este país —pues los lugares turísticos hay más control— lo cierto es que muchas guías de viaje recomiendan no decir que se va sola ni estar en barrios populares. Lamentable, ridículo y doloroso, pero real.


El mundo es un lugar peligroso para las mujeres. No hay ni un solo rincón donde no exista violencia de género y esto no es ninguna exageración: los feminicidios, violaciones, agresiones, abusos y acoso se cuentan en millones por minuto. La India, cruelmente, es el claro ejemplo de ello.


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Imágenes:

Diosas abusadas de Zigor Aldama, Pinterest.

Carolina Romero

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