Calakmul, la zona arqueológica que pocos conocen

Martes, 21 de noviembre de 2017 18:04

|Eduardo Limón

Dónde se encuentra esta zona arqueológica, cuáles son sus mayores atractivos y qué consejos necesitas para ir, entre otros puntos.



Dos montículos adyacentes. Dos grandes figuras que lo dominan todo desde su airosa altura, desde su apabullante y colosal existencia. Desde su habitar privilegiado por la naturaleza. Calakmul significa exactamente eso; ca es dos, lak dirige el pensamiento a lo que vive cerca, y mul se traduce al español como montículo artificial o pirámide.


Calakmul es una zona arqueológica del mundo maya que fue descubierta a principios de la década de los 30, pero no fue sino hasta la década de los 80 que las investigaciones permitieron descubrir la esencia de esta ciudad fantástica. Los hallazgos más recientes han concluido que esta urbe era la más importante del Período clásico de los mayas, ocupando junto a Tikal y Palenque el papel principal de esa civilización en cuanto a organización política se refiere.



La planeación urbana es única, grandes plazas ceremoniales y conjuntos residenciales son muestra del avance arquitectónico y social que tenía esa comunidad; además, es el sitio en que más se ha enriquecido la investigación en torno a la iconografía y organización de poder que tanto fascina de los mayas.


Si todo esto es motivo –por lo menos inicial– para que te sientas atraído a visitarle, espera a que escuches el maravilloso santuario que esta región representa para los monos araña, para otras 85 especies como el jaguar, el puma o el ocelote, que esta reserva es el segundo pulmón más importante de América y que se han registrado decenas de tipos de orquídeas silvestres. Espera a que conozcas a la gente que habita a sus alrededores, a que te platiquen de viva voz lo que significa vivir en una zona tan mágica y a que te adentres en su espesor y aprendas a escuchar todo lo que te rodea.



Cabe destacar que este espacio no es para cualquiera y que, de hecho, no todos lo conocen porque se requiere demasiado ímpetu aventurero para vivirlo a cabalidad.


Primero, el asunto es llegar:


Saliendo de Campeche –la capital–, debes tomar la carretera federal 180 que lleva a Champotón; a la salida de la cabecera municipal de Champotón, toma la carretera federal 261 hasta Escárcega, después toma la carretera federal 186 a Chetumal, esta vía llega hasta Xpujil, la cabecera municipal, o directamente a la zona arqueológica de Calakmul. Para ir ahí hay que llegar a la población de Conhuás y tomar la brecha. Recuerda en todo momento pedir direcciones o solicitar transporte, de lo contrario es fácil que te confundas; obvio llegarás, pero ¿para qué entorpecer tu ruta si tienes a los lugareños?



También ten en mente que:


Debes llevar suficientes líquidos y alimentos, y que éstos no generen desechos que contaminen o buscar la manera de tirar basura en la región.


Necesitas binoculares, un teleobjetivo –porque no puedes desaprovechar las oportunidades fotográficas que se te presenten–, ropa muy fresca para el día y algo que te abrigue un poco más durante la noche.



Usar gorra y protector solar, agendar tu visita entre noviembre y febrero para no morir por las inclemencias del clima, no ir con prejuicios porque el baño y los cambios de ropa no te permitirán tapujos, y anticiparte a que el uso de teléfonos celulares es casi imposible.



Por último, no escatimes. La experiencia es única y no es nada caro si lo comparas con el bagaje de anécdotas y experiencias que ganarás:


Para ingresar a la zona arqueológica tienes que pagar $50 pesos aproximadamente por persona a los ejidatarios del municipio de Conhuás. Avanzarás posteriormente 20 km en un camino pavimentado de dos carriles hasta llegar otro punto de control. Aquí tendrás que pagar alrededor de $60 pesos más y, ya con un brazalete, podrás dirigirte a tu destino. Algunas horas de recorrido y satisfacción visual te esperan hasta que te encuentres con la zona arqueológica; nada exorbitante –un poco más de $70 pesos por persona– te abrirá las puertas a las pirámides.



No te preocupes por perderte bajo ninguna circunstancia; hay letreros en toda la zona para orientar a los visitantes durante su recorrido. Si acudes solo tampoco hay preocupaciones pendientes, los senderos están bien delimitados y los caminos son fáciles de andar. Abren a las 8 de la mañana, cierran a las 5 de la tarde y, si es domingo, puedes acceder gratuitamente como mexicano.


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REFERENCIAS:
Eduardo Limón

Eduardo Limón


Editor de Fotografía y Moda
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