La diferencia entre viajar en tus veintes y viajar en tus treintas

Martes, 10 de enero de 2017 7:34

|Daniel Morales Olea


El mundo se hace cada vez más grande y conforme pasa el tiempo, la oportunidad de conocerlo en su totalidad parece extinguirse. La muerte está en todos lados y no queremos irnos sin antes experimentar todo lo que la vida puede darnos o podemos robarle. Por eso viajar es tan importante, por eso queremos salir de la rutina, retar a la vida y apasionarnos más. Siempre más.

Así pensamos durante nuestra juventud. A los 17 queremos comernos el mundo, pero nuestros padres tienen control casi total sobre nosotros, es en nuestros veintes cuando realmente experimentamos el sabor de la libertad, la soledad, el éxito, fracaso y muchas lecciones de vida que de buena o mala gana llegan tocando a nuestra puerta sin presentación. Es esa época en la que la crisis existencial comienza y para silenciarla nos embarcamos en busca de nuevos horizontes sin tener claro qué es lo que encontraremos. 

viajar sola

Parece un gran momento para estar vivos, y lo es. Viajar durante tus veintes debería ser obligatorio, pues tu cuerpo y mente exigen conocer todo, absorber cada pequeño detalle, caminar si no es que correr y recorrer la mayor cantidad de kilómetros antes de tener que hacer el peregrinaje de regreso. Hay muchas diferencias entre viajar durante tus veintes, cuando tu preocupación por el futuro no puede ver más allá del lugar al que irás de fiesta en la noche y el tren o camión que tomarás horas después, cuando seguramente continúes ebrio o intoxicado con algún estupefaciente y viajar durante tus treintas, cuando vives con otra perspectiva.

viajar cuando tienes treinta tren

El viajero nómada Shawn Forno recientemente escribió las diferencias entre los viajeros de distintas edades, pues él comenzó a viajar a los 23 y ahora que tiene 33 años tiene algunas cosas que decir para todos los que quieran viajar desde jóvenes y todo se resume en una frase: 

Las personas en sus veintes no saben viajar.


Viendo en perspectiva, mientras toma un sorbo de café en el aeropuerto y se prepara para abordar su avión, Forno mira a los jóvenes veinteañeros que bajan de los aviones que despegaron a las 4 de la mañana de algún lejano lugar y llegan con jet lag a una ciudad desconocida en la que solamente con pisar, ya están casi corriendo por recorrerla en su totalidad en solamente un fin de semana. 

París no se conoce de esa manera

Viajar no se trata de recorrer el mundo lo más rápido posible para regresar a casa con fotos de los lugares más emblemáticos del mundo. El viajero reflexiona sobre los jóvenes a los que les importa más posar para las fotos de Instagram y no recorrer las calles empedradas que cuentan historias con siglos de antigüedad. Para él es una pena que los viajeros pasen dos días en París antes de irse a Berlín, cuando la Ciudad de la Luz es imposible de conocer a profundidad incluso viviendo ahí durante un mes. 

viajar cuando tienes treinta road

La historia es lo que cuenta

Días de prosperidad y noches de desenfreno. Viajar en tus veintes es vivir dos vidas. Recorrer museos a diestra y siniestra, caminar en medida de lo posible, nadar en cualquier lugar y hablar con todos los extranjeros y locales dispuestos a contar una historia. Todo eso se aplaude y deja mucho en ti. El lema de Shawn cuando era joven decía que los turistas coleccionaban souvenirs, pero los viajeros coleccionaban historias y él tenía las cicatrices para probarlo. Está orgulloso de tenerlas, pero al ver una foto en la que está nadando un día después de que un desconocido lo drogó, viendo la cara de felicidad que tiene en la foto inconsciente de que pudo haber sido secuestrado o algo peor, tiene la autoridad para decirte que a veces hay que tomar las cosas con calma. 

Experimenta sin llegar al borde de la muerte

Festivales de tres días en los que necesitas todo tipo de drogas para aguantar son comunes entre los viajeros amantes de la música y la fiesta. Conoces gente muy interesante y puntos de vista de jóvenes del otro lado del mundo, pero la edad te muestra que no tienes que vivir haciendo eso. Viajas por placer, por conocer la calma y realmente abrir los ojos a otras culturas, no a ver falsas sociedades que duran tres días y en la que todos se encuentran alucinando. 

festivales indie wilderness

Viajar es reflexión, no reacción

Las aventuras y esas marcas que nos quedan después de que nos rompen el corazón en tierras lejanas nos hacen viajar de otra forma. Ir a la lavandería y no tener otra opción más que esperar que tu ropa esté lista es algo que casi todos odian hacer rutinariamente, pero al viajar en tus treintas te das cuenta que es el momento perfecto para sentarte y dejar que el tiempo pase. No importa en qué lugar del mundo te encuentres, ni qué suceso tan extraordinario puedas estar perdiendo, estás viviendo un momento de tranquilidad y reflexión... por lo menos así lo piensa el nómada que ha vivido en más de 30 países. 

"Vivo en esa soledad que es dolorosa en la juventud, pero deliciosa en los años de madurez".


La cita atribuida a Einstein dice mucho acerca de lo que implica viajar durante tus treintas. Ya no es la expectativa de que el mundo puede acabar mañana, sino que tomes control de tu vida. No son vacaciones eternas, sino formas de crecer a través de lo que se vive. Son muchas las lecciones que Shawn Forno deja, pero sin duda la más importante y obvia es que en los treintas tienes mucho más dinero que durante tus veintes. Comprar un boleto de avión más caro para viajar a una buena hora, dormir en hoteles y no en parques también ayuda así como tener una deliciosa cena y no comer kebabs por centésima vez en tu viaje por Europa

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