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La genética de la aventura; gente que nació para recorrer el mundo

Viajes La genética de la aventura; gente que nació para recorrer el mundo


“La compulsión de ver lo que hay más allá de esa lejana cornisa o de aquél océano –o de este planeta– es una parte definitoria de 
la identidad humana y del éxito”. – David Doobs

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¿Te gusta viajar? ¿Acabas de regresar de un viaje y ya estás pensando a dónde será el siguiente? ¿Te sientes atrapado si pasas demasiado tiempo en una misma ciudad? No es tu culpa, está en tus genes. 

Piensa que un cuerpo humano promedio consta de aproximadamente (y toma en cuenta que es un cálculo muy rudimentario) 80 billones de células, y en cada una de ellas, está codificada la información que te obliga a ir a comprar ese boleto de avión, ese pasaje en barco carguero hacia Brasil, o a salir a la carretera a pedir aventón hacia la aventura.

 El mapeo genético es una posibilidad relativamente nueva que nos ha ayudado a entender muchas cosas que antes desconocíamos. Diversos estudios recientes indican que hay un gen responsable del deseo de explorar. 

Diferentes investigadores han descrito una relación entre el gen DRD4 que ayuda al control de dopamina (un neurotransmisor importante en los procesos de aprendizaje y recompensa) y conductas como a asumir riesgos; explorar nuevos lugares, ideas, alimentos, relaciones, drogas, o incluso oportunidades sexuales. 

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En 1999, cuatro científicos de la Universidad de California Irvine publicaron un artículo que llevó por título “Population Migration and the Variation of Dopamine D4 Receptor (DRD4) Allele Frequencies Around the Globe”". 

Originalmente, el estudio buscaba estudiar la relación entre los receptores de dopamina D4 (DRD4) y ​​el Trastorno de Déficit de Atención, pero durante la realización del estudio, los científicos descubrieron una correlación extraña: las personas con los genes DRD4 tienden a ser migratorias y a buscar emociones estimulantes. Además casi todos los participantes en el estudio que tenían este gen tenían un largo historial de viajes.  

Según el estudio “Los alelos largos del gen DRD4 se han relacionado con personalidades que buscan lo novedoso, con la hiperactividad y con conductas que asumen riesgos... Es razonable argumentar que las conductas exploratorias son adaptativas en las sociedades migratorias (…) y siempre ofrecen nuevos estímulos y constantes retos a la supervivencia.".

  El estudio, que exploró los patrones de migración y la distribución de la reserva genética de los seres humanos prehistóricos determinó que los portadores DRD4 están genéticamente predispuestos a migrar, pero sólo una pequeña parte de la reserva genética humana contiene este rasgo. Mientras que la mayoría de la población prefiere "desarrollar métodos intensivos para el uso de cantidades limitadas de tierra", estas personas (que tienen el gen DRD4)  buscaban activamente tierras deshabitadas "para la explotación exitosa de los recursos en un entorno particular”. 

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Hay otros estudios que sustentan esta teoría. David Dobbs escribió un artículo para National Geographic llamado “Restlessness genes” que pretende explicar la naturaleza de la gente exploradora. En él describe varios artículos que relacionan el gen con el comportamiento, sin embargo, en un punto del artículo cita a Kenneth Kidd, genetista evolutivo de la Universidad de Yale, quien piensa que decir que el gen es completamente responsable de las actitudes aventureras de algunas personas es una exageración de su papel. "No se puede simplemente reducir algo tan complejo como la exploración humana a un solo gen. La genética no funciona de esa manera", explica. 

Kidd sugiere considerar qué grupos de genes sientan las bases para tal comportamiento. Él y otros investigadores están de acuerdo en que cualquiera que sea la conclusión a la que se llegue sobre el papel que juega el gen DRD4 en particular en la inquietud humana, no existe un gen o conjunto de genes que nos pueden cablear para la exploración. Más bien diferentes grupos de genes que contribuyen a múltiples rasgos. Algunos nos permiten explorar, y otros, el DRD4 muy posiblemente entre ellos, nos presionan para hacerlo. 

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"Hay que pensar en ello no sólo como la necesidad de explorar, sino como la capacidad que se tiene. Es decir no sólo la motivación, sino el medio. Antes de que se pueda actuar, se necesitan las herramientas o los rasgos que hacen que la exploración sea posible", explica.


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Referencias:

Bit of news
National Geographic
Evolution and Human Behaviour


Referencias: