Este lugar siberiano se convirtió en un atractivo turístico, en especial para los instagrammers que aman compartir contenidos excepcionales con sus followers. Las Maldivas de la Siberia, el lago paradisíaco que es un peligro para los turistas luce inofensivo, de hecho, sus aguas cristalinas con fondo azul turquesa son un imán para los amantes de la naturaleza y de las selfies.
Resulta que sus aguas contienen un elemento contaminante que amenaza la salud de las personas que se sumergen en sus aguas.
Las Maldivas de la Siberia
Conocido de esta manera, Las Maldivas de la Siberia en realidad es un lago artificial contaminado, con apariencia tropical e idílica que sirve como vertedero de una central eléctrica térmica en Novosibirsk, Siberia, y esta es la causa de su color cristalino.
Este fenómeno cristalino se da debido a la disolución de óxido de calcio o cal viva que desecha Compañía Generadora Siberiana (SGK), una empresa que gestiona el lugar que funge como un basurero tóxico de una planta de carbón.
¿Cómo no amar un basurero tóxico?
Este lago es un imán para los amantes de las selfies perfectas y con el mejor escenario, pese a las indicaciones y carteles que advierten el peligro de este lugar.
Sin embargo por su hermosa apariencia y a que en realidad, no está prohibido ingresar en este lago ni hay vigilantes que puedan advertir a los turistas que volteen a fijarse en las advertencias, las personas no dudan en arriesgar su integridad física y su salud para lograr la mejor foto y hasta para hacer carnes asadas para pasar un día agradable. Claro… por qué no aprovechar el paisaje privilegiado de un lago contaminado con óxido de calcio.
Los testimonios
El casi influencer
Tal es el caso de Alexei Sherenkov, uno de los primeros usuarios que comenzó a popularizar Las Maldivas siberianas al haber compartido una fotografía en sus redes sobre un flotador en forma de unicornio con la leyenda «Vine para sacarme una bonita foto. Nuestra ciudad es gris y este es uno de los únicos lugares hermosos». Sin embargo, las advertencias de la planta eran tan reales que Alexei reconoció haber sufrido una molesta irritación cutánea en los pies, aunque en este caso, no pasó a mayores, pues después de unos días su piel recobró la salud, o al menos en apariencia.
Alexei no le aconseja a nadie probar nadar en este lago contaminado, ni siquiera sobre un flotante plástico, los cuales por su composición, además provocan serios daños a la salud.
La pareja enamorada
Otra visita soberbia que fue compartida fue la ocasión en la que la fotógrafa Ekaterina Aksiutina acompañó a una pareja de novios que deseaba realizar una sesión de fotos en este lago para conmemorar una fecha importante. «Era una fecha importante para su relación y me pidieron una sesión de fotos aquí», expresó. «Nadie vino para bañarse o tocar el agua pues sabemos que es peligroso», quien aclaró que su visita al lago era de índole profesional, no por divertimento.
Respuesta a las selfies
«El lago es el perfecto escenario para triunfar en Instagram, pero el motivo por el que tiene ese color especial es menos atractivo: sales de calcio y otros óxidos metálicos vertidos por el basurero tóxico de una planta de carbón», mencionó la compañía rusa que gestiona la planta y que sin culpa alguna contamina un espacio natural.
También publicó en su página web que «este lugar se trata de una zona industrial, no de una reserva natural o de un parque acuático», aunque mencionan que el vertedero no es venenoso y sus niveles de radioactividad fueron monitoreados por investigadores.
Irónicamente, Alexei respondió «No es peligroso nadar acá. La mañana siguiente mis piernas estaban un poco rojas y me picaron un par de días, pero todo desapareció. ¿Qué no harías por tomar fotos así?»
Falta ver si los turistas tienen el razonamiento para entender que esas advertencias son únicamente enfocadas a su salud y no a la prohibición a un lugar privado. Un poco de salpullido por cal viva, y probablemente quedar atrapado en las cenizas del fondo… ¿qué tanto puede pasar?
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