Los 5 rincones secretos de Julio Cortázar en Buenos Aires
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Los 5 rincones secretos de Julio Cortázar en Buenos Aires

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Por: Miriam Alavez

18 de diciembre, 2015

Viajes Los 5 rincones secretos de Julio Cortázar en Buenos Aires
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Por: Miriam Alavez

18 de diciembre, 2015




“Mi conducta de lector, tanto en mi juventud como en la actualidad, es profundamente humilde. Es decir, te va a parecer quizás ingenuo y tonto, pero cuando yo abro un libro lo abro como puedo abrir un paquete de chocolate, o entrar en el cine, o llegar por primera vez a la cama de una mujer que deseo; es decir, es una sensación de esperanza, de felicidad anticipada, de que todo va ser bello, de que todo va ser hermoso”.  Julio Cortázar

Rincones Julio Cortázar

Identificarlo por su gran porte, ojos relucientes color verde y el cigarrillo siempre acompañando a su  boca, Julio Cortázar es uno de los escritores más reconocidos en el mundo de las letras del siglo XX, destacado por su búsqueda con el sentido profundo de la vida y del mundo. Porteño que radicó en la ciudad de Buenos Aires, ciudad a la que le tenía mucho respeto y gratitud.

En el 2014 no sólo se conmemoró el centenario de su nacimiento, sino que también se cumplieron 30 años de su muerte y 50 años de la aparición de una de las novelas que marcó a miles de lectores: Rayuela, texto que hizo historia en la literatura de habla hispana.

Para Julio Cortázar existieron lugares que dejaron huella en la reconstrucción de su identidad; lugares que le aportaron muchas experiencias: convivencias, conocimientos,  viajes, música, grandes amistades y, sobre todo, la pasión por escribir.

Cuando un lugar significa más que un lugar es porque son recuerdos: son vidas, es potencialidad, son planes, son un símbolo. Lugares donde se puede estar a gusto y obteniendo nuevas ideas. En la ciudad de Buenos Aires se esconden numerosos recintos que hacen honor al creador de los Cronopios y a continuación te presentamos 5 sitios que dejan grandes vivencias en su ciudad natal…

1. SU CASA EN BUENOS AIRES

Rincones Julio Cortázar

Julio Cortázar llegó a Buenos Aires en 1918, desde Bruselas, cuando tenía apenas cuatro años.

Junto a su hermana Ofelia y su madre Maria Decotte, primero desembarcó  en la localidad de Banfield y en 1934 se mudó a un departamento en la calle Artigas, en Villa del Parque, zona reconocida hoy como barrio de “Agronomía.” Se trata del último lugar porteño que habitó el creador de los Cronopios. Nada parece haber cambiado desde entonces: nueve edificios de tres pisos dentro de un parque conviven con casas bajas, adornadas con detalles en  vidrio.

Los gatos, a los que Julio llamaba "los guardianes de la vereda", transitaban por las calles desiertas, mientras los gorriones musicalizan la tarde. Todos los vecinos de la zona coinciden en resaltar la tranquilidad del lugar. La misma que inspiró a Cortázar y lo motivó a incursionar en la trompeta.

Ahora apenas pasan autos, tampoco se ven comercios. Un verdadero pulmón verde que poco tiene que ver con la Ciudad de Buenos Aires luminosa y ruidosa que conocen los turistas.

Las numerosas referencias a la zona en sus obras confirman que fue un espacio creativo para el escritor. Nació allí uno de sus cuentos más famosos, "Casa Tomada", publicado en el periódico literario Los Anales de Buenos Aires, que dirigía otro gran hombre de las letras, el argentino Jorge Luis Borges


2. LOS BARES DE JAZZ

Rincones Julio Cortázar

"Soy un músico frustrado", confesaba Julio Cortázar en 1983 en una entrevista que le hicieron en Madrid.

Tocar la trompeta no era su fuerte y él lo sabía. Aún así decidió arriesgarse y sacarle algunos sonidos, por lo menos unos cuantos años, motivado por el amor al jazz. Fue en ese entonces cuando conoció a Jorge López Ruiz, quien a sus 15 años compartía ensayos con el escritor. Según cuenta, se juntaban en la casa de un amigo abogado que vivía en el barrio porteño de Caballito.

Nunca más se vieron, hasta 1971, cuando se cruzaron por casualidad en París. Ruiz cuenta que ese mismo año dio un concierto en el teatro argentino Nacional Cervantes, donde escuchó la voz de Cortázar entre el público, con su pronunciación tan particular de las "R".

3. LA GALERÍA GÜEMES

Rincones Julio Cortázar

La que hoy parece una simple galería comercial es en realidad la protagonista de uno de los cuentos de Cortázar: "El otro cielo".

También conocida como "Pasaje Güemes", une mediante una peatonal interior las calles Florida y San Martín, en pleno corazón del centro porteño. Se trata de un edificio art nouveau, considerado como el primer rascacielos construido en Buenos Aires, en 1915. El creador de Rayuela vivíó enamorado de esa galería, desde la que puede verse toda la ciudad desde arriba.

4. EL LUNA PARK

Rincones Julio Cortázar

No sólo el jazz lo desvelaba. La pasión por el boxeo en la vida del autor de Rayuela despertó en su infancia, según confirma el escritor Diego Tomasi en su libro Cortázar por Buenos Aires, Buenos Aires por Cortázar.

A los 9 años, el pequeño Julio ya escuchaba por radio la pelea en Nueva York entre el boxeador argentino Luis Ángel Firpo y el estadounidense Jack Dempsey.

El escritor lo frecuentaba siempre con un libro bajo el brazo, para no perder la costumbre. Actualmente, las luces resplandecen pero los match de box son sólo un recuerdo. La casa de los golpes funciona hoy como escenario de conciertos musicales y sede de actos políticos.

5. LA ESCUELA QUE LO VIO CRECER

Rincones Julio Cortázar

El Colegio Mariano Acosta fue la secundaria en la que el autor pasó su adolescencia. Con un promedio siempre superior a siete, en cuarto año recibió el título de Maestro Normal Nacional y años más tarde llegaría el de Profesor en Letras.

La relación que tuvo Cortázar  con Buenos Aires fue, fundamentalmente, amorosa, intensa y doliente a la vez, pues quien se va acepta tener su vida partida en dos y esa condición marcó su literatura. Sin duda alguna su identidad se vio reflejada en sus gustos, su lenguaje y sus referencias, incluso viviendo en París, donde fue reconocido y respetado por muchos, fue también una forma de representar su origen.





Referencias: