París instala mingitorios al aire libre y la gente está enloqueciendo

¿Has sentido muchas ganas de orinar mientras vas en la calle? Los parisinos también, por eso han puesto estos urinales al aire libre.


Si hay algo verdaderamente inoportuno en esta vida esas deben ser las ganas de orinar. No importa cuándo, dónde o cómo, nuestra vejiga siempre se las arregla para llenarse en los momentos menos indicados; seguramente más de una vez has sentido una terrible urgencia de correr a la casa más cercana y pedirle a quien sea que te reciba que, por piedad, te permita usar su baño. Claro, se supone que deberíamos tener control sobre nuestra orina ¿Pero quién no quiere librarse de ese dolor en el vientre lo antes posible?




Quienes han viajado a París saben que éste es un problema que allá se vive en magnitudes enormes, pues no son pocas las zonas que emanan un un fuerte olor a orina, sobre todo en los días donde el calor o la humedad dominan el ambiente. A pesar de que desde 1830 se instalaron baños públicos en las calles parisinas la gente insiste en orinar en la calle con tal de evitar la cooperación que se exige para poder usar estos servicios, o bien por simple practicidad, pero un nuevo programa implementado por el ayuntamiento parisino está a punto de cambiar todo esto.



Los uritrottoirs son la respuesta a todas esas vejigas peligrosamente activas que rondan como una amenaza siempre vigente en París; se trata de nada menos que mingitorios al aire libre. Como si fueran botes de basura comunes y corrientes, ahora orinar será como pararse a un lado de la calle a fumar un cigarrillo esperando que éste se consuma para poder desechar la colilla.



Con este programa no sólo se espera que las calles de París dejen de apestar a orines; sino generar una gran cantidad de composta para fertilizar campos de cultivo. Gracias a la cantidad de nitrógeno que contiene la orina humana, la mezcla de ésta con la "materia seca" que se encuentra al fondo de estas casillas de color rojo, podría estar produciendo una cantidad generosa de fertilizante. De esta manera, los uritrottoirs —cuyo nombre deriva de la combinación de "urinal" y "vereda"— podrían ser una salvación en varios sentidos.



Aunque era obvio que esta iniciativa iba a causar el enojo de muchas personas —desde quienes opinan que no es necesario orinar de esta manera, hasta las que exigen dispositivos similares pero pensados para mujeres—, los urinales que por el momento sólo han sido instalados en sitios donde la gente orina con mayor frecuencia o donde la imagen pública de París tendría que ser bien vigilada, éstos parecen ser la nueva sensación de pueblo parisino.





Si se implementara algo así en tu ciudad, ¿los usarías?



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