35 experiencias que debes vivir en Oaxaca cuando lo visitas por primera vez

lunes, 10 de julio de 2017 6:37

|A Martinez

 

 

 

Huaxyacac es el nombre original que tenía la ciudad de Oaxaca antes de que llegaran los conquistadores desde España. El nombre se refiere a un árbol llamado "guaje" que se encuentra en el área. En aquél tiempo, las ciudades no eran llamadas por personajes sino por los elementos que los caracterizaban. La belleza de sus tierras o la diversidad de sus suelos definía el lugar para siempre. De hecho, aunque Oaxaca hoy tenga un nombre distinto, creado por los nuevos mestizos, las personas lo identifican con todo lo que lo define: su cultura, biodiversidad, la belleza de sus playas y la intensidad de las experiencias que cualquiera puede vivir ahí.

La calidez de su gente, el color de sus mercados o la magia de los pequeños pueblos que conforman Oaxaca cambiarán la vida de cualquier viajero en distintos sentidos. Aunque parezca cliché, el lugar tiene una energía tan peculiar y específica que es imposible olvidarlo después de experimentar la vida dentro de sus calles y establecimientos. De entre todos los lugares de la República Mexicana, Oaxaca es el espacio que sintetiza toda la historia de la nación desde antes de la Conquista hasta la actualidad. En sus artesanías se encuentra su larga historia e identidad, por lo que viajar a Oaxaca significa encontrarse con las más profundas raíces de nuestra herencia y redescubrirnos como personas por completo.

Así que si nunca has viajado a ése lugar, te dejamos 35 experiencias que todos deben vivir y que les cambiarán la vida una vez que pisen la histórica tierra de Oaxaca.

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Visitar la biblioteca del exconvento de Santo Domingo y ver los documentos exclusivos que tienen disponibles para cualquier visitante.

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Caminar por el corredor del humo y mirar las artesanías.

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Disfrutar los centros arqueológicos de Monte Albán.

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Intentar hacer surf en la playa Zicatela.

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Ir hacia la Punta Cometa y ver a México desde el espacio más lejano a sus costas.

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Comer hongos alucinógenos en San José del Pacífico.

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Caminar hasta el foro de Huatulco y sobrevivir a ello.

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Comer una verdadera tlayuda.

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Nadar en San Agustinillo y disfrutar las olas.

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Acampar en Mazunte y mirar las estrellas.

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Intentar nadar en la Playa de los Muertos y no fallecer.

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Ir a Huatulco sin un peso en la bolsa y encontrar aventuras.

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Ver la maravilla de las cascadas petrificadas "Hierve el Agua".

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Alquilar una cabaña en La Sierra de Juárez.

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Comer tasajo en el mercado del centro de Oaxaca.

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Ir al Museo de Arte Contemporáneo y descubrir que Oaxaca no es sólo naturaleza.

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Ver las aguas cristalinas de Zipolite. 

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Fingir ser otra persona en las playas nudistas.

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Ir a la plaza de artesanías y comprar recuerdos que nunca usarás.

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Ir al Jardín Etnobotánico de Oaxaca y ver la biodiversidad que existe en México.

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Ver la psicodelia del agua fosforescente en la Laguna de Manialtepec.

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Palpar la arena de Puerto Escondido y sentir cómo cambia tu vida con sólo mirar el agua.

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Recorrer la ruta mágica de las artesanías para descubrir el talento oaxaqueño.

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Tener un viaje de peyote y redescubrirte por completo.

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Conocer a una familia local y aprender sobre sus experiencias.

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Tomar miles fotografías aunque sepas que las imágenes nunca reemplazarán las experiencias.

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Dormir en la Playa de Mermejita y saber realmente lo que significa estar cerca de la naturaleza.

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Disfrutar de la gastronomía de cualquier mercado de todo el estado y ver que no existe nada igual en la República Mexicana.

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Sentir la frescura posterior a un temazcal y percibirse como una nueva persona.

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Ir al Festival de la Guelaguetza y alejarse de las personas para disfrutar los pequeños momentos con los habitantes del lugar.

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Fumar marihuana en cualquiera de las playas, alejado de las autoridades y conectado con el mundo.

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Llevar un telescopio y mirar los cielos limpios de Oaxaca para sentirse unido al Universo.

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Caminar sin rumbo en las calles del centro, disfrutando de la diversidad cultural.

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Ir al mercado del centro de Oaxaca y mirar cómo la belleza del estado está sintetizado en su gente.

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Comprar tlacoyos y ver por qué en la ciudad son tan diferentes.

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Oaxaca es uno de los estados con mayor cantidad de pueblos indígenas y distintas culturas, por lo que viajar hacia allá no sólo es mirar un poco de México y disfrutar de sus playas, sino admirar el resultado de cientos de años de diversidad y la historia de todo el país en un sólo espacio. Su gastronomía, las artesanías y su identidad son tan relevantes, que enfrentarse a ellas parece eliminar todos los prejuicios que se tienen sobre México y nos permiten desear mirar más allá y continuar descubriendo la belleza que existe en nuestro país.

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Referencias

IEE Oaxaca
Oaxaca Travel

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