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Santa María la Ribera, el nuevo corazón cultural de la Ciudad de México

18 de diciembre de 2017

Reyna Concha Domínguez

Uno de los lugares emblemáticos es la colonia Santa María la Ribera, construida en 1861 fuera del diseño original de la Ciudad de México.



La Ciudad de México siempre ha sido un lugar de suma importancia, no sólo por ser la capital del país, sino porque aquí se encuentra la columna vertebral de la política, la economía y la religión. La que alguna vez Carlos Fuentes llamara “la región más transparente” fue fundada en 1824 y desde entonces ha tenido cambios, problemas territoriales e incluso conflictos armados. Esta gran urbe tiene más de 190 años, y es una de las más importantes a nivel mundial. En el 2015 dejó de ser el Distrito Federal para convertirse en un estado más —el número 32— de los que conforman la República Mexicana; lo que implica que se eliman las delegaciones y se instauran alcaldías, además que cuente con un congreso local y con una Constitución política propia. El gobierno federal seguirá financiando la educación y los servicios de salud, pero los nombramientos tanto del procurador como del jefe de la policía lo hará el jefe de gobierno y no el presidente, como se hacía anteriormente. Pero lo único que no cambia es la importancia de esta ciudad capital, así como el valor histórico y arquitectónico de muchas de sus colonias, edificios, jardines que nos cuentan el acontecer de La Ciudad de los Palacios.




Uno de los lugares emblemáticos es la colonia Santa María la Ribera, construida en 1861 fuera del diseño original de la Ciudad de México —la colonia de los Arquitectos (hoy San Rafael) y la colonia Francesa fueron las primeras dentro de la traza. De arquitectura sencilla, hoy evoca un pasado que deberíamos recordar. Se estableció durante el auge inmobiliario, cuando algunas reformas eximían del pago de impuestos por cinco años tanto a fraccionadores como a compradores de lotes, lo que motivó a la apertura de los negocios inmobiliarios. Por otro lado, como estaba fuera de los límites de la ciudad —se creía que era parte del Rancho Santa María, lugar donde la inmobiliaria Flores Hermanos estableció la colonia para extender la urbe— era mucho más limpio y beneficiaría la salud de sus habitantes.




Al principio, no contaba con servicios básicos: ni agua, ni electricidad, ni pavimentación, ni banquetas. Fue hasta el siglo XX, después del Porfiriato, que estas condiciones cambiaron. En ella vivió gente como la madre Conchita, acusada de ser la autora intelectual del asesinato de Álvaro Obregón; Jesús Arriaga, famoso bandido, mejor conocido como Chucho el roto; los integrantes de la banda del automóvil gris —de la que hasta hay una película—; el médico, revolucionario y político mexicano, Gustavo Baz; el reconocido pintor Gerardo Murillo, mejor conocido como Dr. Atl; el crítico literario y autor de Los de abajo, Mariano Azuela; y el reconocido compositor José Alfredo Jiménez. Por lo que visitar Santa María la Ribera es, sin duda, visitar parte de nuestro pasado.

Su alameda fue el primer jardín fuera de la Ciudad de México. En ella se encuentra el Kiosco Morisco que, contrario a lo que muchos creen, no fue un regalo de la comunidad libanesa. El diseño de 52 columnas y cúpula acristalada con un águila de bronce fue realizado por José Ramón Ibarrola para el pabellón de nuestro país en la Feria Mundial de Nueva Orleans en 1884; al término de ésta, el kiosco regresó a México y se instaló a un costado de la Alameda Central. Se ocupó como sede de los sorteos de la Lotería Nacional, pero debido a la construcción del Hemiciclo a Juárez, el kiosco fue trasladado a Santa María la Ribera.




Justo frente al kiosco, en la calle de Jaime Torres Bodet 176, se encuentra el Museo de Geología de la UNAM. El edificio tiene más de 110 años y su arquitectura cuenta con algunos detalles franceses propios del Porfiriato, así como algunos detalles prehispánicos. La fachada es de piedra volcánica y en sus frisos se observan las imágenes de algunos fósiles; cuenta con tres sobre los que hay una terraza, en la que pueden apreciarse unos medallones con los bustos de algunos pensadores destacados en las ciencias de la tierra, como William Smith, James Hutton, George Cuvier y Abraham Gottlob Werner. En su interior hay una escalera de estilo art nouveau que lleva hacia las oficinas a través de un piso de mosaico con detalles pompeyanos; al parecer, el domo que hay en la cúpula ya no es el original. Con ocho salas de exhibiciones de rocas, fósiles y minerales, sus vitrinas son completamente del estilo utilizado por los antiguos museos de Ciencias Naturales; también se pueden apreciar algunas pinturas de José María Velasco sobre flora y fauna, dibujos del Dr. Atl, así como unos vitrales de la firma F.X. Zettler-Munich y México.




Un par de cuadras adelante, sobre la calle Salvador Díaz Mirón, se encuentran los restos de lo que fuera el teatro Bernardo García. Actualmente, sólo quedan las ruinas de hierro forjado que alguna vez fue una marquesina y el arco que tiene un mascarón. Ahí, a principios del siglo pasado, estuvo el Casino de Santa María, fundado por Bernardo García; quien presuntamente fue un industrial del ramo textil que quiso brindar a los vecinos de la colonia un espacio en el que hubieran bailes, conciertos, obras, presentaciones de danza y diversas actividades al estilo de los casino que ya existían. En algunas investigaciones, el teatro Bernardo García es señalado como lo que después fuera el cine Las Flores. Y aunque hoy ya sólo queda el recuerdo, fue parte importante de la vida en la Ciudad de México de principios del siglo pasado.




Otro lugar emblemático y representativo de esta colonia es el Museo Universitario del Chopo, que no puedes dejar pasar por varias razones. Primero, es un museo de la Universidad Nacional Autónoma de México; segundo, es un espacio dedicado al arte contemporáneo y con un vínculo enorme con el barrio, tanto que incluso organizan visitas guiadas para que conozcas sus calles; tercero, su estructura formada de hierro y cristal traída de Alemania con torres estilo art nouveau. Diseñado por Bruno Möhring y construido por la metalúrgica alemana Gutehoffnungshütte —cuyo significado es algo así como Mina de la Buena Esperanza—, el museo tiene un hermano en Dusseldorf, Alemania.

¿Pero cómo fue que terminó en este barrio? José Landero y Coss, dueño de la Compañía Mexicana de Exposiciones Permanentes, lo compró para que en el país hubiera un lugar que diera a conocer los adelantos en materia tecnológica; pero en 1905 su empresa quebró. Para los festejos del centenario de la Independencia de nuestro país, Japón organizó una exposición de arte industrial, que duró dos años, y que fue montada en lo que se conocía como El Palacio de Cristal, es decir, en lo que hoy conocemos como el Museo del Chopo. Después de eso, albergó lo que era el Museo Nacional de Historia Natural (1913), en el que se instaló el esqueleto de un dinosaurio que se hizo famoso —por ello el nombre de Foro El Dinosaurio hoy en día en el museo. Sin embargo, después de un tiempo el museo quedó en el olvido y fue precisamente la UNAM la que rescató y restauró el lugar para establecer lo que hoy conocemos como el Museo Universitario del Chopo. Desde el 25 de noviembre de 1975, ofrece al público exposiciones de artistas alternativos, arte experimental, teatro, cine, talleres, entre muchas otras actividades que dan cabida a las expresiones marginadas y de contracultura. Un museo especial, para un barrio especial.




Otro lugar interesante es la Parroquia de la Sagrada Familia o Templo de los Josefinos; está ubicada sobre la calle principal del barrio Santa María la Ribera número 67. Es la iglesia más representativa de la colonia; de estilo bizantino, diseñada por el arquitecto Carlos Herrera y realizada por el padre José María Vilaseca y el ingeniero José Torres. Tiene una fachada color rosa, así como varias cúpulas y un rosetón. En su interior tiene algunos murales de Pedro Cruz y una pintura de los misioneros josefinos en la cúpula central, así como unos vitrales que al atardecer hacen de la iluminación algo muy especial.

En este barrio también podrás encontrar la antigua Casa de los Mascarones, ubicada en Ribera de San Cosme 71. Su nombre proviene de los mascarones que se encuentran en la fachada. En un principio, alrededor de 1770, se pensó como una finca de campo para el Conde del Valle de Orizaba, José Diego Hurtado de Mendoza, pero quedó inconclusa al fallecer el conde. Para 1850 la construcción de estilo español fue terminada y ahí se instaló el Colegio de San Luis y después el de Nuestra Señora de Guadalupe; sin embargo, durante años cambió de propietario hasta que Venustiano Carranza nacionalizó la propiedad y de paso expulsó a los jesuitas del Instituto Científico de México que se había instalado en la casona. En 1925 se convirtió en la sede de la Escuela Nacional de Maestras y en 1929 se incorporó al patrimonio de la UNAM para ser utilizada como Facultad de Música y Facultad de Filosofía. En la década de los 40 del siglo pasado se hicieron algunas reparaciones que le regresaron el aspecto que tenía originalmente. Declarada monumento histórico en 1959, la Casa de los Mascarones siempre se ha caracterizado por ser sede de colegios e instituciones de enseñanza. Hoy en día alberga la sede Mascarones de la Escuela Nacional de Lenguas, Lingüística y Traducción de la UNAM —antes CELE—, y a un lado se encuentra la Biblioteca Pública Sor Juana Inés de la Cruz.




Por último, pero no menos importante, los sábados puedes visitar el tianguis cultural del Chopo, ubicado en la calle Aldama. En un principio se le llamó Tianguis de la Música y estuvo dentro del Museo Universitario del Chopo; pero con el paso del tiempo fue ocupando su propio espacio, y aunque tuvo que cambiar de ubicación varias veces, no dejó de ser un referente en el mundo alternativo y de la contracultura que además generaron algunas publicaciones. Un lugar en el que además de los conciertos, podrás ver la diversidad de las tribus urbanas; parte importante de nuestro México.


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La Ciudad de México alberga leyendas e historias entre sus calles. Para conocer cómo se veía la ciudad hace 400 años, en este artículo te compartimos algunos mapas de la época.



TAGS: México historia de méxico cdmx
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Reyna Concha Domínguez


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