6 sitios que debes conocer en la Ciudad de México para entender la vida de Frida Kahlo

Lunes, 29 de enero de 2018 15:45

|Diana Garrido

Frida dejó huella en cada lugar que visitó, de igual manera se llevó un poco de cada sitio.


Siempre triste, con desánimo en el rostro y el cuerpo cansado, Frida terminó sus días en Coyoacán diciendo adiós con esta frase: «espero alegre la salida y espero no volver jamás». Claro, se refería a la trágica vida que le tocó, pero su legado es algo que cualquiera amaría tener, ella misma desearía revivir cada momento de gloria que le brindó el público, la crítica y a los que encontraron en su obra un reflejo de su amor.


A pesar de todo lo malo que pudo ocurrir en su experiencia terrenal, tuvo momentos que la formaron como persona. Al igual que todo ser humano en la Tierra, la experiencias vividas las relacionó con escenarios que tuvieron un significado más allá de lo técnico. Los lugares deben pintarse en la memoria como un cuadro en el que se vislumbre cada detalle, cada color y cada imperfección. De igual manera tienen cabida los olores y las texturas, así como la sensación del ambiente. Kahlo, dejó su esencia en esos sitios de los que fue parte y que hasta la fecha mantienen un poco de la memoria de la pintora.



Ella era una mujer de ciclos, unos abiertos y otros cerrados, pero creía que la vida se componía de momentos que se completaban para hacerle vivir las mejores experiencias, mismas que tú, como amante de la vida de la pintora puedes revivir visitando estos sitios que fueron los escenarios de las anécdotas más representativas de Frida Kahlo.


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La Casa Azul


En este lugar comenzó y se terminó la vida de la artista. Aquí nació en 1907, luego de que sus padres tuvieran dos pequeñas antes de Frida: Matilde y Adriana. Su padre era alemán, mientras que su mamá era netamente mexicana. Fue en este lugar que dio sus primeros pasos y aprendió a hablar. Sin embargo, siendo aún muy pequeña, Frida sufrió de poliomelitis, enfermedad que la haría contraer padecimientos de todo tipo por el resto de su vida. Más tarde, cuando era adolescente se lesionó la espalda y tuvo que pasar un largo tiempo encerrada en este lugar. Fue entonces cuando descubrió su talento en la pintura, por lo que La Casa Azul enmarcó su profesión futura. Luego de ir y venir de ese sitio varias veces, Frida falleció en 1954 en el mismo lugar que nació 46 años antes.


Hoy es un museo que puedes visitar en: Londres #247 Col. Del Carmen.



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Anfiteatro Simón Bolivar


El Antiguo Colegio de San Ildefonso resguardó al mismo tiempo a Frida Kahlo y Diego Rivera. Él pintor fue el encargado de realizar un mural en su interior, mientras que la artista era una de las 35 mujeres estudiantes de preparatoria, ya que el resto eran varones. Una tarde, Frida, enamorada del arte de Rivera, se decidió a espiarlo atrapada por la forma en que el pintor se desenvolvía en su campo. Fue entonces que a hurtadillas lo observaba pintar. Rivera se percató de ella y aludido por la admiración de la joven, se decidió a enamorarla, lo cual no fue difícil. Frida lo admiraba, le tenía devoción y fe. El resto es historia.


Puedes visitarlo en: Justo Sierra #16 Col. Centro.



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Museo Dolores Olmedo


Frida tenía apenas 21 años y Dolores 20 cuando la primera comenzó un romance con Diego. Dolores estaba muy enamorada de él, pero por respeto a su amiga, se alejó de ambos. La competencia amorosa que comenzó anteriormente con Alejandro Gómez Arias, mutó a una enemistad entre ambas. Olmedo se alejó de Rivera con quien tenía una amistad aún más grande. Fue cuando Frida falleció que retomaron esa hermandad y ella se convirtió en una de las coleccionistas más grandes de la obra de Frida.


Conócelo en: Av. México #5843 Col. La Noria.



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Museo Anahuacalli


Durante los 30, Frida y Diego pretendían dejar un museo al país en el pudieran mostrar la vasta y rica herencia cultural de México. El museo Anahuacalli resguarda 50 mil piezas prehispánicas que ambos coleccionaron a lo largo de su vida. Ella siempre apoyó a Diego en lo que hacía y este museo no fue la excepción. Trató de darle su toque personal, no obstante, prefirió que fuera el propio Rivera quien se encargara de todo. Ella disfrutaba de su amor.


Puedes visitarlo en: Museo #150 Col. San Pablo Tepetlapa.



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Museo Casa Estudio Diego Rivera y Frida Kahlo


Luego de pasar una temporada en Estados Unidos, Frida y Diego volvieron a México para encontrarse con una maravilla arquitectónica realizada por Juan O' Gorman. En 1931, Diego le solicitó que hiciera un hogar funcionalista para que él y su esposa pudieran pasar el resto de sus vidas con un estudio y su propio espacio. La casa consta de dos partes unidas por un pasaje. Desde entonces, cada uno habitaba su espacio y sólo se reunían para algunas actividades. Fue en este lugar que Frida consolidó sus sobras Lo que el agua me dio y El ojo avisor. Kahlo dejó el hogar para volver a casa de su padre en los 40, luego de que él falleciera.


No dejes de visitarlo en: Calle Diego Rivera S/N, Col. San Ángel Inn.



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Parque Frida Kahlo


Como es de esperarse, este parque se encuentra en Coyoacán y se trata de una plaza con espacios verdes dedicados a Frida. Los árboles son recortados de tal modo que evocan los elementos que la artista usaba en sus pinturas: venados, jaguares, monos y águilas. En este espacio hay una escultura de la pintora que suele ser uno de los atractivos más grandes del lugar. Ir a Coyoacán y no pensar en Frida, es imposible. Imagina a la pintora caminando en cada lugar y calle de la delegación y te sentirás como ella.


Está en: Fernández Leal Col. La Concepción.



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Frida supo dejar su propia huella en cada lugar que visitó. Todo formó parte de ella, y al revés. Así como adoptó formas y costumbres, le dejó al mundo un poco de ella. Vista todos estos sitios y déjate envolver por el estilo de Frida Kahlo, mismo que te hará volver una y otra vez hasta enamorarte de la pintora. Sólo así conocerás los momentos que definieron a Frida Kahlo.


Diana Garrido

Diana Garrido


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