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Obras de arte que muestran la homosexualidad de Cristo y Judas

Obras de arte que muestran la homosexualidad de Cristo y Judas

Obras de arte que muestran la homosexualidad de Cristo y Judas

1598059294099 el beso de judas en el arte - Obras de arte que muestran la homosexualidad de Cristo y JudasEste artículo fue publicado originalmente por Diego Cera el 12 de diciembre de 2017 y ha sido actualizado por Cultura Colectiva.

Cuando los fotógrafos Pierre et Gilles decidieron adaptar a una estética homoerótica la figura del mártir San Sebastián, la sociedad cristiana alrededor del mundo se cansó de mostrar su descontento ante una de las obras que consideraron el insulto más grande hacia la fe de muchos. No obstante, todos ellos olvidaron que dicha devoción está infundada en escenas cuya sensualidad es innegable; simplemente el hecho de mencionar el Cantar de los cantares equivale ya a uno de los textos eróticos más grandes de la historia, entonces ¿por qué quejarnos de todo lo que pueda venir después?

William Blake, El beso de Judas, 1800-1806

Duccio, La traición de Jesús, 1308-1311

En los últimos años la Iglesia se ha encargado exclusivamente a condenar cualquier manifestación de homosexualidad que pueda encontrar en la sociedad; por supuesto, todo ello ocurre mientras ignora el hecho de que frente a sus propios ojos desfilan todos los días esos comportamientos y, todavía más curioso aun, es uno de los momentos más importantes en cuanto a la fe se refiere. Hablamos por supuesto del famoso beso de Judas.

Estatua de Judas y Cristo colocada en la Escalera Santa, Roma

Estatua de Judas besando a Cristo situada en la Basílica de la Sagrada Familia, diseñada por el modernista Antoni Gaudi en Barcelona, España

La señal indiscutible con la que Judas Iscariote decidió entregar a su maestro a cambio de 30 piezas de plata ha sido señalada a lo largo de mil 984 años —y contando— como uno de los símbolos mundiales de traición. Pero hay otro aspecto importante que debemos considerar antes que cualquier carga simbólica pueda adquirir esta acción: el beso como una señal entre el amor de Cristo y uno de sus discípulos más polémicos. Al igual que ocurre con María Magdalena, diferentes teorías apuntan a que la relación de Judas y su maestro era en realidad más cercana de lo que pensamos.

Luca Giordano, El beso de Judas, 1560

Giotto, Beso de judas, 1305

Una de ellas apunta a una estrecha relación entre ambos personajes, una tan cercana que termina por señalar a Judas como la única persona capaz de conducir a Jesucristo a su destino y muerte. Dicha creencia ha fascinado a diferentes artistas desde que apareció plasmada en una serie de textos apócrifos a la Biblia; desde Giotto di Bondone hasta Caravaggio, no han sido pocos los artistas —pintores en su gran mayoría— que, adaptándose a su estilo, decidieron plasmar dicho gesto.

Michelangelo Merisi da Caravaggio, La captura de Cristo, 1602

Wolf Huber, El arresto de Cristo, 1522

En algunas de estas representaciones podemos notar que no se trata de un simple beso, sino de aquél que sólo puede dar quien se despide de alguien a quien ha amado profundamente y que —quizá— nunca pueda volver a ver. Todas estas sospechas de la posible relación amorosa entre ambos contrarios no se basa sólo en las pinturas acerca de una de las despedidas más famosas de la historia de la humanidad; también está ese hueco en el texto bíblico que nos hace pensar que Judas, el tesorero, estuvo antes que todos los discípulos; pues a diferencia de los demás, la llamada de Judas no aparece documentada en ningún momento.

Anónimo, Beso de Judas y prendimiento de Jesús, siglo XVI

Fernando Botero, El beso de Judas, 2010

En 2009, tras la repentina popularidad que National Geographic le dio a una serie de escritos conocidos como el evangelio de Judas, la escritora Susan Gubar publicó Judas: A biography, un texto en el que, entre otras cosas, hace hincapié en el hecho de que muchos artistas percibieron a Judas como algo más que un compañero de Cristo: su amante, si se quiere ver así. Aunque la autora no lo señala puntualmente, los elementos para sospecharlo están ahí; sobre todo si seguimos su premisa de que el apóstol es una especie de defensor para todos los oprimidos y quienes, por diferentes motivos, han sido apartados de la sociedad.

Ludovico Carracci, Beso de Judas, 1590

Cornelis Engebrechtsz, Beso de Judas, 1500

Ya sea como una muestra de homosexualidad o una forma de recordar uno de los peores momentos para la religión, no podemos negar que los retratos de este beso gozan en gran medida de esa sensualidad que, con el afán de defender su integridad y su absurda postura hacia las relaciones no-binarias, la Iglesia se ha encargado de negar y censurar en todo momento a pesar de ponerla todo el tiempo frente a nuestros ojos.

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