Una de las grandes obras barrocas es la “Magdalena arrepentida” de Georges de La Tour, un artista barroco francés que fue redescubierto apenas en el siglo XX. Se conoce poco de su juventud y de su formación, pero se sabe que en el año 1916 La Tour ya era un pintor formado. Tras un viaje a París en el año 1639 obtuvo el título de “Peintre du Roi”: pintor ordinario del rey, título que reafirmaba su maestría y destreza artística.Esta pieza de impecable factura, retrata a la santa sentada de perfil frente a un espejo, en el cual se refleja la vela que ilumina por completo la escena. En esta obra es evidente la influencia de Caravaggio en el pintor por el claroscuro. A pesar de que la obra es realista, y de que retrata con cercana obviedad un “memento mori” (recuerda que morirás), pues aparentemente sobre ello está meditando la santaal sostener su mano derecha sobre un cráneo: sobre la dualidad de la vida. Su gesto es de arrepentimiento, de culpa.
“La Magdalena penitente” o “Magdalena en meditación” forma parte de un movimiento que se conoce como realismo psicológico. El realismo psicológico alude al observador a pensar más allá de lo que ve. En este caso, a reflexionar sobre ese momento en específico en el que la santa está meditando sobre su existencia, sobre sus pecados.
La Tour utiliza una paleta limitada: rojo y negro en las escenas nocturnas, blanco y morado en las diurnas. Su estilo está tan marcado que a veces nos cuesta diferenciar sus escenas; como si estuviéramos viendo doble, pero los detalles hacen que nos demos cuenta de que se trata de una representación completamente distinta. Además de la luz y los temas, su composición es equilibrada y rigurosa; casi geométrica. Es un verdadero genio del arte barroco.

