Es difícil vincular la delicadeza de una flor con la potencia de los rayos-X y quizá, lejos de un laboratorio de biología, jamás imaginaríamos las imágenes que se pueden lograr usando rayos, flores e imaginación ya que a los rayos-X siempre los vinculamos con la medicina y las ciencias exactas. Por otro lado; a las flores las usamos como regalos, para conquistar, perdonar, decorar y hasta para comer, pero Brendan Fitzpatrick, una fotógrafa que deseaba convertir su arte en ilustraciones de ciencia ficción, comenzó a experimentar con ambas cosas en su laboratorio, y al descubrir que las partículas fotográficas de las flores emitidas por los rayos-X digitales creaban buenos bocetos para sus obras, se dedicó a llenarlas de color.

