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Obras de Julian Cording que cambiarán tu manera de ver el mundo

21 de septiembre de 2018

Natalia Lomelí

La obra de Julian Cording oscila entre lo visible y lo que permanece oculto detrás de la apariencia y las primeras impresiones.


Al crear, Julian Cording siempre parte de una pregunta ¿dónde termina la pintura y comienza la escultura? O al revés. Y ese cuestionamiento ha motivado su producción durante los últimos seis años. Así se manifiesta en la serie On the Perfection Underlying Life, un planteamiento pictóricamente poético acerca de la perfección que subyace en la vida o cómo guiarse por un instinto estético para revelar la belleza oculta en las formas que le rodean y que es capaz de crear. Y ese pensamiento es un manifiesto artístico sobre aquello que no es visible sin la contemplación detallada del espacio.


Ese es el eje temático de las piezas de Julian Cording, las cuales se adaptan a los espacios creando atmósferas e instalaciones que permiten introducirse y rodearse por sus piezas para apreciar sus reflejos, contrastes y texturas cromáticas producidas a partir de los juegos aleatorios de la luz.


Fotografía de Manuela Steinemann



Afirma que su interés cromático proviene de un hecho: en la pintura solamente hay colores. Cuando observamos una pintura -ya sea abstracta o figurativa- es en realidad una mezcla de color en combinaciones, fusiones, manchas y contornos. En la escultura sucede lo mismo al deconstruirla. Al darse cuenta de ello, Cording crea en sus obras una visión sencilla y sutil con las tonalidades e imágenes que encuentra en la calle, y replica superficies tan cotidianas y familiares como una pared o el suelo, y así construye una composición. Su obra propone entender al color como origen y punto final.


"La obra de Julian Cording se caracteriza por un silencio que prevalece en cada pieza y que invita al observador a un momento de contemplación. Su exploración de la forma y de los materiales lo llevan a entretejer una poética visual guiada por el guiño de sus títulos". Lorena Moreno



Geométrico y minimalista, con un enfoque en la reflexión de la luz en las superficies como resina o papel encapsulado, Julian provoca en el color nuevas posibilidades y accidentes. Por un lado, está en una permanente búsqueda por efectos visuales translúcidos. que aunque se pueden generar con en la pintura y la escultura, al experimentar con estructuras de metal y vaciados permiten apreciar los choques de luz -como si se tratase de un prisma o caleidoscopio- por ambas caras. En ese momento no está creando un relieve sino una nueva dimensión.



Además, la resina le permite jugar y liberarse con los errores en el proceso en el que también busca el accidente para provocar algo con el papel, para que al ver la pieza terminada tenga burbujas, relieves y hendiduras, como si fuera una pintura abstracta. Así, Julian afirma, que ha encontrado cómo crear pintura sin pintar.




Es justo en esos instantes de su proceso creativo cuando vuelve a la pregunta acerca de los límites entre pintura, escultura, instalación o sí simplemente debe dejarse llevar libremente por la intuición y la maleabilidad y propiedades de cada material como aluminio, cerámica, resina, papel y pintura. La diversidad de técnicas y cuerpos responde a los caminos de su arte, pero en esencia conserva una intención pictórica en todos sus acercamientos materiales.



Su más reciente exposición Filament se titula así porque su trabajo suele tener varias capas, representando de forma tangible y palpable lo que sucede al situarse en un punto en el espacio con una vista específica con ciertos colores y reflejos, que es radicalmente distinta a la que se tiene al moverse de lugar -aún en el mismo espacio- porque al desplazarte encuentras nuevas perspectivas que dependen de factores externos como la luz y la distancia.


Fotografía de Fernando Etulain

Fotografía de Fernando Etulain


Pero Filament también tiene otros muchos significados, puede ser -literalmente y por definición- un cuerpo muy fino, o en electricidad, un hilo en espiral que genera luz. Pero en términos astronómicos, los filamentos son elementos galácticos, estructuras que pueden irse replicando hasta cubrir un área sin límite. Un objeto que puede crecer, entretejerse y expandirse sin fin. En su obra eso remite a que esta muestra es solamente un punto dentro de su producción y su carrera, ya que puede añadir nuevas obras a su serie, así como se unirán las experiencias que denotan sus piezas frente al espectador en interpretaciones que se expanden y trascienden de manera muy compleja.



El final de la obra es distinto para cada persona, y depende directamente de su experiencia al enfrentarse con ella.


Fotografía de Manuela Steinemann



Observar las piezas de Julian evoca situaciones cotidianas, provoca pensar por ejemplo, en cuando llueve y caminamos por una calle junto a los charcos en los cuales se reflejan no sólo las texturas del asfalto, sino la sombra de los edificios, el movimiento de las gotas al caer y las ondas que generan, además del reflejo del cielo nublado que da una luz fría a la escena que de repente se reproduce en un charco. En ese instante hay una mezcla de colores y formas en una composición efímera que cambiará totalmente al moverte hacia otro ángulo u observar el mismo charco desde otra distancia. Ese es el juego visual que permite la obra de Julian Cording.


"Sí, la forma lo es todo. Es el secreto de la vida.[...] es la forma que crea no sólo el temperamento crítico, sino también el instinto estético, ese instinto inquebrantable que nos revela todas las cosas en sus condiciones de belleza". Oscar Wilde, El crítico como artista


Fotografía de Manuela Steinemann

Fotografía de Fernando Etulain

Fotografía de Fernando Etulain


Consciente de que la vista es algo subjetivo, este joven artista sabe que el arte depende de la interpretación de cada persona, pero él tiene en mente una imagen que comparte entre capas, transparencia y reflexiones. Cording afirma que su arte también tiene un tinte político, pues no le gusta explicar cada una de sus obras, porque le interesa ser detonante para que las personas pasen de un papel pasivo como espectador a la acción, de la contemplación a la reflexión, e incluso a la memoria. Porque al estar frente a sus composiciones, inevitablemente, vienen imágenes a la mente. De nuevo, su obra se complejiza dependiendo de quien la mira.


En mis obras ocurre como al mirar las alas de una mariposa, que al moverse y volar con movimientos cada vez más rápidos, se pueden provocar visualmente efectos muy grandes, pero el inicio es un solo punto. Julian Cording


Fotografía de Manuela Steinemann

Fotografía de Fernando Etulain

Fotografía de Fernando Etulain



En la literatura y sus autores favoritos ha encontrado un diálogo que define su arte, especialmente en la poesía, uno de los principales intereses de Julian admirador de las plumas de Paul Celan, Ezra Pound y Arthur Rimbaud. En los poemas de Celan, por ejemplo, encuentra mensajes intensos y contundentes, pero al mismo tiempo esconde mucho entre líneas y palabras, algo que a primera lectura es difícil de entender, porque sus aliteraciones, oximoron y otras figuras retóricas develan que en el interior tiene aun más mensajes por develar. Al igual que Rimbaud cuyos poemas a veces son textos, sin la línea clásica romántica, porque proviene de un pensamiento, son ideas encapsuladas en palabras.



Como estas letras, la influencia de la literatura en la obra de Julian Cording se manifiesta como una prosa visual, en la yuxtaposición de las capas de color que esconden perspectivas y que pueden ser abiertas hasta donde decidas indagar entre líneas- o materiales- porque puede ser que solamente veas la superficie, pero si te das la oportunidad de ver hacia adentro hallarás belleza incluso en cómo se reflejan unas piezas en otras, creando nuevas formas y combinaciones cromáticas, y así sucesivamente, se convierte en algo más grande.


Fotografía de Manuela Steinemann

Fotografía de Fernando Etulain


Fotografía de Manuela Steinemann

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No te pierdas Filament de Julian Cording hasta el 30 de septiembre en la Galería del 123, como parte del proyecto 1 mes 1 artista, que cada mes invita a un creador emergente a exponer en su programa con el reto de abrir el arte a nuevos públicos, revelar talentos y difundir prácticas experimentales.


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Conoce más de este artista en su cuenta de Instagram @julian_cording y descubre nuevas propuestas de arte emergente como las obras de Eugenia Martínez que retratan la cultura machista en México y las pinturas de Horacio Quiroz que retratan la grotesca y surreal belleza del cuerpo humano.

TAGS: Nuevos artistas Exposiciones arte contemporáneo
REFERENCIAS: 1 mes 1 artista Julian Cording

Natalia Lomelí


Coordinadora Cultural

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