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12 pinturas que todos hemos entendido mal hasta ahora

1 de marzo de 2018

Julieta Sanguino

Los malentendidos han hecho que creas que 'El Beso' de Klimt es una pintura sumamente romántica y que Manet simplemente pintaba la luz, pero no es tan sencillo.



La encargada de asear las salas del Museo Bolzano de Milán limpió por error una obra de arte creada por Sara Goldschmied y Eleonora Chiari. Botellas de alcohol, serpentinas, copas y el aparente final de una fiesta hicieron que la mujer interviniera en la obra de arte para tomar cada uno de los elementos de la instalación llamada ¿Dónde vamos a bailar esta noche? y tirarlos a la basura.

Lo mismo le ocurrió a Orozco con su caja de zapatos, a Joseph Beuys con su bañera y a Damien Hirst con la lo que también denominaron basura... los malentendidos son tan cotidianos que un simple error puede echar por la borda todo el concepto que algún artista pretendía reflejar.



Aunque en la actualidad es mucho más notorio, en toda la historia del arte han habido ejemplos de que, como en el amor, un malentendido puede provocar odio, herir e incluso orillar a la muerte a aquellos que están involucrados. Obviamente esto ocurre en los casos más graves, pero un malentendido también puede provocar que no recordemos a esos artistas por sus grandes proezas –incluso hay ocasiones en las que los menospreciamos–.

Acá recordamos alguna de esas piezas que, seguramente, no recordabas que tenían un significado tan profundo.


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Venus de Urbino (1538)

Tiziano



Definitivamente, este cuadro de Tiziano es uno de los desnudos más hermosos y famosos de la historia del arte. El duque de Urbino, Guidobaldo II della Rovere, le hizo a su mujer este regalo para que el lienzo fuera un símbolo de todo lo que sentía. El duque buscaba representar el matrimonio a través de erotismo, fidelidad y maternidad. Venus, como la diosa del amor, era el personaje ideal para la primera tarea. El perro, recostado en la cama, es perfecto para representar la fidelidad. La señora que yace al fondo con una niña representa la maternidad y el cuidado.


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El Angelus (c. 1858)

Jean François Millet



En la hora del Angelus, los campesinos rezan para agradecer la cosecha obtenida. Bajo la luz crepuscular, hombre y mujer bajan sus rostros, ven una canasta y esperan que Dios los escuche... o al menos eso es lo que se observa a simple vista. Cuando Dalí iba a la escuela en Figueres, una reproducción de este cuadro estaba colgada en alguno de los pasillos.

Gracias a éste, Dalí desarrolló su método paranoico-crítico. Pronto se obsesionó con el lienzo de Millet y buscó personas que pudieran ayudarle a desentrañar los misterios que, creía, poseía. Un amigo de Millet le dijo que el pintor había tapado un ataúd que yacía justo debajo de la canasta, al considerar que era demasiado intenso para la sociedad parisina. Más tarde, Dalí pidió un análisis de rayos X para desentrañar los misterios y se dio cuenta de que, bajo la capa de pintura en la que se encuentra la cesta, efectivamente estaba una masa cuadrada que podría ser el sarcófago de un niño.

Para Dalí, el Angelus de Millet además se relaciona con la castración y la muerte. El pintor aseguró también que la carretilla representaba la sumisión sexual, el cesto era una alusión al hijo muerto, y así, la figura femenina muestra tensión con su pareja, mismo que se representa en una posición sumisa.


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Gabrielle d'Estrées y la duquesa de Villars (1594)

Maestro de la escuela de Fontainbleau



Gabrielle, conocida por ser la amante del rey Enrique IV de Francia, tuvo tres hijos bastardos que conformaron la Casa Borbón-Vendôme. El pintor la retrata al lado de su hermana, quien pellizca su pezón para mostrarle al público que Gabrielle pronto daría a luz; justo en el año de la creación de la pintura estaba embarazada de uno de sus hijos bastardos llamado César. Además, Gabrielle sostiene un anillo, símbolo de su amor por el rey y del matrimonio que le prometió.


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El columpio (1767)

Jean-Honoré Fragonard



Este cuadro está cargado de un gran erotismo, pero Fragonard, sobre todo, genera una parodia de adulterio a través de estereotipos. El lienzo fue encargado por el joven aristócrata de la esquina inferior izquierda, escondido entre los rosales para recordar el momento vivido con la mujer del columpio. Según diversas fuentes, el joven y la mujer están gozando de un amor secreto que cupido solapa con el dedo en los labios en señal de guardar silencio. El marido, detrás, es quien empuja el columpio, mismo que en un ir y venir la traslada del amor prohibido al que la sociedad acepta. Una escultura de dos pequeños ángeles que se aman nos muestra cuán enamorado está aquél que empuja el columpio.


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La pesadilla (1781)

Johann Heinrich Fuseli



Considerado como parte del horror gótico, este cuadro de Fuseli muestra en primer plano a una mujer dormida y una gárgola sobre ella. En realidad, se trata de una posesión demoniaca: un íncubo se presenta en la pesadilla erótica de la mujer. En segundo plano, un caballo observa la escena con aire fantasmal, de hecho, su título en alemán, Nachtmahr, era como se denominaba al caballo de Mefistófeles.


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La muerte de Marat (1793)

Jacques-Louis David



Carlota Corday compró un cuchillo por 40 soles y con excusa de tener información de un complot, logró que Marat la dejara entrar a su hogar. El revolucionario estaba tomando baños de agua sulfurosa para sanar de una enfermedad que padecía en la piel. Entonces lo acuchilló. El pintor era amigo cercano de Marat y de este modo, decide pintarlo como un mártir en lugar de mostrar la humillación que el revolucionario seguramente vivió al ser sorprendido indefenso. Así, Jacques-Louis David realiza esta pintura como un acto propagandístico de heroísmo: la obra recuerda las representaciones de Jesús crucificado, muy similar al Descendimiento de la cruz realizado por Bronzino, según el libro 1000 pinturas de los grandes maestros.


Descendimiento de Cristo (c. 1540-1545), Bronzino


Mientras que el cuchillo está postrado en el suelo, contrasta definitivamente con las plumas cercanas: el arma de la asesina contra el arma de Marat para luchar por la revolución. Además, aún sostiene la carta como para indicar que ni la muerte puede alejarlo de su deber.


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El beso (1859)

Francesco Hayez



Aunque a simple vista este cuadro muestra la despedida de dos amantes, tiene una segunda lectura: en 1859 los reinos de Piamonte y Cerdeña firmaron una alianza con Francia para pelear contra Austria; por este motivo, los protagonistas visten de azul, rojo, blanco y verde, colores que representan a las banderas de Italia y Francia, unidas con un pacto tan pasional como el de estos dos amantes.


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Desayuno en la hierba (1882)

Édouard Manet



En este cuadro impresionista, Manet hace énfasis en la luz como uno de los elementos más importantes de su obra y todas las figuras del cuadro poseen gran relevancia: tanto la cesta de frutas desordenada en la esquina inferior izquierda hasta la mujer que recoge su vestido para no mojarlo, son centrales en la obra del pintor; así, Manet logra mostrar el antagonismo que existe entre el mito y el realismo. Con todo esto, lo más curioso es que, aunque el juego con luces y colores logró que Manet se posicionara como uno de los mejores artistas del impresionismo, esta pintura es una reinterpretación de la obra Concierto Campestre de Tiziano.



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La barra del Folies-Bergère (1832)

Édouard Manet



Como en la pintura anterior, Manet intentaba hacer juegos con la luz; en este caso, las luces artificiales de la barra del Folies-Bergère. En primer plano se encuentra la camarera, pero lo más interesante de la obra es lo que hay a su lado izquierdo: aunque muchos aseguran que se trata de otra mesera, en realidad es un espejo. «Sin embargo, la imagen reflejada no corresponde al momento presente, pues su postura no coincide exactamente con la del 'reflejo'. Su momento meditativo está congelado, como también lo está el trapecista retratado en el extremo superior izquierdo del lienzo. La intensa línea horizontal de la izquierda no está alineada correctamente con la de la derecha, otro indicio de que el reflejo cruza la frontera entre el presente y otro tiempo igual, como si se tratara de una separación de clases sociales», aseguran Victoria Charles, Joseph Manca, Megan McShane y Donald Wigal, autores del libro 1000 pinturas de los grandes maestros.


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Madame X (1883 - 1884)

John Singer Sargent



La belleza de Virginie Gautreau era admirada en toda Francia; de hecho, gracias a su hermosura muchos artistas le pedían que fuera su musa; sin embargo, ella siempre los rechazó. Sargent, que en esa época rondaba los veintitantos años, contactó a Gautreau por un amigo en común al que le escribió «tengo un gran deseo de pintar un retrato de ella y pienso que aceptará por ser un gran homenaje a su belleza... puedes decirle que soy un hombre con un talento prodigioso». Después de dos años de súplicas, Gautreau aceptó.

Sin embargo, el cuadro casi destruye la carrera del pintor, quien después de ser visto con desdén por el resto del mundo, estuvo a punto de dejar la pintura y dedicarse a la música. Madame X, esa mujer mística que aparece con un vestido negro, la mirada altiva y tirantes dorados, la misma que ve al horizonte con esa nariz puntiaguda que le daba tantos bríos a su figura, sufrió acusaciones severas. El cuadro de Sargent sugirió a los demás que era una mujer liviana, pecadora, falsa e infiel; aunque no era la intención del autor.


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El beso (1907-1908)

Gustav Klimt



Estudios recientes aseguran que la pintura que alguna vez consideramos la más romántica de la historia del arte es en realidad una interpretación del mito de Ovidio. Apolo fue maldecido por Eros por burlarse de él. Le disparó entonces una flecha de oro para que se enamorase de Dafne, una ninfa a quien, por otro lado, le disparó una flecha de plomo para que sintiera desprecio y desdén. Cuando él intentó acercarse a ella, Dafne pidió auxilio y su padre la convirtió en laurel. Según esta teoría, El Beso de Klimt representa el momento exacto en el que Apolo la toma fuertemente con sus manos lleno de deseo y pasión, mientras ella está a punto de cambiar de forma.


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Mapa (1961)

Jasper Johns



Johns creó con sus mapas paradojas que muy pocos comprendieron. En realidad, buscaba pintar con óleo para crear texturas en los mapas que, por lo regular, tienen superficies planas que se hacen esquemáticas y sin expresividad. Algunos aseguran que el barrido en éstos intentan borrar por completo las líneas divisorias de los estados para hacer énfasis en la irrelevancia política de las fronteras en Estados Unidos y, en realidad, en todo el mundo. Además, las letras del mapa, como muchos de los artistas de esta época, buscaban reflejar la pérdida de individualidad y una identidad homogénea con el crecimiento del consumismo.


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Si ya conocías las historias de estos cuadros, probablemente necesites ver el artículo "Pinturas que necesitan una explicación" y adentrarte un poco más en el arte. Recuerda que no todo el arte contemporáneo es basura, que los cuadros deben admirarse considerando la época en la que se realizaron y que, conocer la historia detrás de ellos te ayudará a admirar más a esos pintores que ya conoces.



TAGS: Grandes artistas Pintura Historia del arte
REFERENCIAS: Historia-Arte Educación. ufm

Julieta Sanguino


Subeditora General

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