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Por qué debemos dejar de creer en la proporción áurea

Por: Eduardo Limón 16 de septiembre de 2017

No hay razones para seguir creyendo que en algún momento alcanzaremos la perfección con base en el llamado Número Pi.

¿Acaso no son nauseabundamente pedantes esos sujetos que se la pasan queriendo justificar todo con las matemáticas? Que a todo le desean encontrar un sentido o una explicación presuntamente medible (¿?). Definitivo. Es cansado que crean que la vida puede operar de esas maneras y que, de lo contrario, hay errores o defectos en la conformación de las cosas. Así sucede con los devotos creyentes de la proporción áurea. Sí, es una herramienta útil, cuando no una curiosidad llena de magia; pero de eso a confirmar que sólo con ella se pueden conseguir tomas perfectas hay una distancia considerable —para seguir con las metáforas numéricas.

Hace 2 mil 300 años, Euclides determinó esta definición para dicho número y aplicaciones: dos objetos tienen proporción áurea si su proporción es la misma a la de la suma de sus dos lados más grandes. El valor de esta operación es 1.6180 y su aplicación más famosa es el rectángulo áureo, el cual puede partirse en un cuadrado perfecto y en un rectángulo más pequeño con las mismas proporciones del rectángulo principal. Así se logran otros objetos y decenas de justificaciones para algo que, en realidad, parece un engaño. Pero, ¿por qué?

En el campo las artes y el diseño, la proporción áurea ha ganado una reputación descomunal gracias a iniciativas o reflexiones de personajes como Le Corbusier y Salvador Dalí; otros estudiosos han visto en el Partenón, las Pirámides de Giza, las pinturas de Michelangelo, La Mona Lisa y demás producciones clásicas el poder de dichos cálculos en aplicación estética. Hoy, la fotografía parece seguir seduciéndose por supuestas tomas geométricamente perfectas y de pulcra métrica.

Lamentablemente, a todas estas opiniones, por mucho que nos duela aceptarlo, debemos decirles que la proporción áurea no es más que mito. Uno que nos ha fascinado por mucho tiempo y que nos sedujo impávidos, pero mito al fin. El caso es que la mayoría de los artistas no la usan y, si lo hacen, rebajan inmensamente su importancia; tampoco hay una ciencia que realmente lo respalde o que el mundo del arte sólo se rija por sus principios.

Para dar seguimiento a esta refutación basta con leer un poco los ensayos u opiniones de Keith Devlin, profesor de matemáticas de Stanford; «Estrictamente hablando, es imposible para cualquiera dar con la proporción áurea, ya que es un número irracional», dice el investigador. De hecho, y contrario a la rigidez que persigue la proporción áurea, ésta «es una manera muy útil de mostrar a los nuevos estudiantes de psicología la complejidad de la percepción humana», también afirma el catedrático.

Devlin trabajó con el departamento de psicología de Stanford para preguntar a algunos estudiantes de diferentes años cuál era su rectángulo favorito; mostró a los estudiantes una colección de rectángulos y pidió que escogieran uno, para sorpresa de quienes creían en la proporción como elemento detonante de la belleza estética, los estudiantes escogieron aparentemente al azar. Incluso, si se les pedía repetir el ejercicio, escogían otros distintos.

Asimismo, diseñadores y artistas insertos en el mundo del arte no piensan que la proporción áurea sea útil. De hecho, concuerdan en que los seres humanos tendemos a encontrar patrones en todas partes y creamos una ficción alrededor de ellas.

Por ello, antes de seguir fotografiando, vale la pena hacernos las siguientes preguntas:

¿Es innato el gusto por las tomas divididas matemáticamente?

¿Todo nuestro público muestra un mayor interés por las imágenes producidas con base en la proporción áurea?

¿Aquello que se nos escape de estos cálculos es esencialmente feo o desagradable?

¿Se obtiene una mala fotografía al no obedecer las composiciones que marca la proporción áurea?

¿La preferencia por una captura ordenada con base en estos números deja lugar a la creatividad o da testimonio de una mayor valía en el fotógrafo?

Si hemos contestado que no a una o varias de las preguntas anteriores, al parecer la respuesta es bastante clara. No hay razones para seguir creyendo que en algún momento alcanzaremos la perfección con base en el llamado Número Pi ni para seguir produciendo toda nuestra obra con ese mítico trasfondo. Sí, le podemos usar como un divertimento, un reto incluso, pero jamás como una verdad absoluta al momento de crear. Así como alguna vez se sugirió en estas Instrucciones para fotografiar de acuerdo a la proporción áurea y los Datos que necesitas conocer para encontrar y comprender la proporción áurea.


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