
¿Qué es el destructivismo?
En los sesenta sobresalieron movimientos artísticos como el accionismo vienés o el destructivismo, ambas corrientes eran catalogadas como inquietantes, extrañas y polémicas. Pero, particularmente el destructivismo, la corriente artística que pretendía «centrar la atención la destrucción como elemento principal en las acciones, instalaciones y otras formas de arte, al tiempo que se relacionaba esta destrucción con la sociedad moderna», según un comunicado de prensa con fecha de septiembre de 1966, que se presentó en el primer Simposio de destrucción en el Arte dirigido por Gustav Metzeger, en este evento se presentó el surgimiento del destructivismo y se acompañó con una serie de presentaciones en los que se destruía algo en público.
Rafael Ortiz, estadounidense de ascendencia puertorriqueña, fue un artista sumamente importante del destructivismo. Él escribió un manifiesto del destructivismo en el cual defendía la destrucción como una forma de creación, por ejemplo, al quemar una imagen se están creando las cenizas, por lo que se destruye y se crea al mismo tiempo. Así que una obra nueva existía al ser rasgada, pulverizada o fragmentada. Estas acciones se aplicaban a toda clase de creación artística u objeto cotidiano. Otro de los objetivos del destruccionismo era hacer una reflexión acerca de la fragilidad de la vida humana y la frustración que produce la destrucción sin causa, «La destrucción de este tipo de arte se compara con los rituales de sacrificio, alcanzando un estado catártico que obliga tanto al artista como al público a purgar sus impulsos violentos y a enfrentarse a su temor a la muerte».
Obras destrucionistas
Pierre Pinoncelli, artista destructivista francés, fue arrestado a sus 77 años, por golpear una de las 8 piezas de la Fuente de Marcel Duchamp con un martillo, en una exhibición de Dada en el Centro Pompidou en París. El orinal de porcelana presento algunos daños, pero nada grave, años antes Pierre había orinado en este mismo orinal bajo el pretexto de esta haciendo un homenaje a Duchamp y otros artistas de Dada que se habían hecho un nombre desafiando la definición misma del arte, más tarde dijo que quería «rescatar el trabajo de su estado icónico inflado y devolverlo a su función original como urinario».
Actos polémicos
Pero el planteamiento del destructivismo llegó a sitios muy lejanos que cuestionan el respeto por las creaciones de las obras de otros artistas bajo la premisa de que algunas obras son consideradas caducas, como la quema de cientos de libros organizada por el artista John Latham, la cual fue comparada por detractores del destructivismo con las incineraciones de material literario prohibido y la pérdida de conocimiento y cultura que han representado este tipo de acciones a lo largo de la historia. El destructivismo se ufana de causar esta incomodidad, desagrado y polémica. Por su parte Hermann Nitsch desafío completamente los límites de lo aceptable al realizar performances en los que descuartizaba animales vivos; o el artista francés Adel Abdessemed, que propuso un evento en el Centro Pompidou en donde una vaca, un ternero, un cerdo, una cabra y una oveja fuesen golpeados con un martillo hasta matarlos.

