El nombre de Juan Gabriel siempre ha sido sinónimo de arte, pasión y autenticidad. Detrás del brillo de sus trajes, los escenarios llenos y las letras que marcaron generaciones, existía una historia que muy pocos conocían.
Netflix acaba de estrenar “Debo, puedo y quiero”, una serie documental que promete mostrar al “Divo de Juárez” como nunca antes, y vaya que lo está cumpliendo. En apenas los primeros quince minutos del primer capítulo, el público se encontró con una revelación que nadie esperaba: Juan Gabriel fue víctima de abuso sexual cuando era niño.
Sí, el ídolo de México, el mismo que hizo cantar a todo un país con “Querida” y “Amor eterno”, tuvo una infancia marcada por el abandono, el rechazo y una violencia que jamás se había hecho pública.
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Juan Gabriel fue abusado por un sacerdote y otros turbios secretos que se revelaron en “Debo, puedo y quiero”
El relato surge de la voz del periodista y gestor cultural Alejandro Brito, quien en la serie comparte detalles hasta ahora desconocidos de la niñez del artista. Brito explica que Alberto Aguilera Valadez, el verdadero nombre del cantante, creció en un entorno difícil: una familia fracturada, una sociedad que no aceptaba su forma de ser y un sistema que, como a muchos, lo marginó desde pequeño.
“Fue juzgado por su amaneramiento y rechazado por su familia”, comenta Brito. Lo que vino después fue aún más doloroso: a los 13 años, Juan Gabriel empezó a trabajar como mozo en la casa de un sacerdote, quien abusó de él. El periodista no ofrece más detalles, y probablemente nunca los sabremos, pero el simple hecho de escuchar esas palabras en pantalla bastó para dejar a todos los espectadores en silencio.
Aunque Juan Gabriel fue siempre una figura abierta, extravagante y sin miedo a romper moldes, nunca habló públicamente de este episodio. Y ahora, casi una década después de su muerte, esta revelación resuena con fuerza no solo por lo que significa para su legado, sino también por lo que representa en términos de visibilizar los abusos que tantas personas sufren en silencio.
Durante años, la historia del “Divo” se contó desde la lente del éxito: su voz inconfundible, sus letras poéticas, su camino desde Juárez hasta los escenarios más importantes del mundo. Pero Debo, puedo y quiero parece tener un propósito distinto: mostrar al hombre detrás del mito, con todo y sus heridas.
Juan Gabriel también estuvo en la cárcel
El documental no solo toca ese episodio oscuro, también retrata el rechazo que el joven Alberto vivió por su identidad y su manera de expresarse. En uno de los videos en donde Juan Ga narra su vida, él admite que se quedó dormido en una fiesta a la que fue invitado y cuando despertó se habían metido a robar el lugar, y por miedo a que pasara algo más, la dueña de la casa dijo que los que robaron eran amigos del cantante, así que se lo llevaron.
Brito narra que, esa no era la primera vez que Juan Gabriel visitaba los tribunales, a los 17 años fue por robar dinero de un bolso, a los 16 acusado, fue acusado de robar perfumes en Ciudad Juárez y detenido, y ese mismo año también supuestamente por “obstruir la labor de inspección”, cuando en realidad, lo arrestaron por ser quien era: un chico con gestos “afeminados” en un entorno que no lo toleraba.
Sin hogar y sin una familia que lo respaldara, el joven Juan Gabriel sobrevivió como pudo. Y lo hizo de la única forma que sabía: cantando, escribiendo y soñando. El estreno de Debo, puedo y quiero está dirigida por María José Cuevas (Bellas de noche) y producida por Laura Woldenberg e Ivonne Gutiérrez, la serie no busca idealizar al artista, sino entenderlo.
A lo largo de cuatro episodios, la producción reconstruye su vida a partir de más de 40 años de archivos personales, videos, audios, cartas y fotografías, que nunca habían sido mostrados al público.
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