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Taylor Swift ya encontró un hombre que no le hace mansplaining: Te contamos de qué trata esta peligrosa técnica

que es mansplaining 3 - Taylor Swift ya encontró un hombre que no le hace mansplaining: Te contamos de qué trata esta peligrosa técnica

En el día a día, las conversaciones parecen un intercambio natural de ideas. Sin embargo, para muchas mujeres, esos espacios pueden convertirse en escenarios frustrantes donde su conocimiento es minimizado, interrumpido o explicado de forma ridícula por un hombre y si, eso es mansplaining.

Este fenómeno, no es nuevo, pero sí es cada vez más señalado gracias a las conversaciones sobre respeto en los entornos laborales, académicos y sociales. El término nació de la combinación de “man” (hombre) y “explaining” (explicar), y se popularizó en los últimos años como una manera de describir una situación muy específica: cuando un hombre le explica algo a una mujer de forma arrogante, asumiendo que ella sabe menos, incluso cuando la mujer es experta en el tema.

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No se trata de cualquier explicación, sino de una dinámica de poder disfrazada de “aclaración amable”. Aunque para algunos suene exagerado o incluso gracioso, el mansplaining tiene consecuencias reales: limita la participación de las mujeres en conversaciones, las hace sentir subestimadas y comparte la idea de que el conocimiento masculino tiene más peso o autoridad.

¿Cómo se ve el mansplaining en la vida real?

Imagina que una mujer ingeniera está presentando un proyecto de diseño de puentes ante un comité. Pero mientras expone, un hombre que no forma parte del equipo la interrumpe para “aclarar” cómo funcionan los cimientos, algo que ella ya explicó decenas de veces y domina a la perfección. O piensa en una escritora que está hablando sobre su propio libro y un hombre interviene para explicarle “lo que realmente quiso decir” en un capítulo.

Estos ejemplos muestran que el mansplaining no es cuestión de explicar por explicar, sino de asumir que la mujer no sabe lo suficiente y que necesita la “guía” de un hombre, incluso cuando ella es la autoridad en el tema. En algunos casos, el hombre ni siquiera tiene malas intenciones; puede creer genuinamente que está “ayudando”, el problema es que, de fondo, su actitud parte de un sesgo que coloca su opinión como más válida que la de la mujer.

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El mansplaining no es solo una cuestión de formas, sino de cómo el género influye en la relación de poder en las interacciones humanas. Es distinto a que alguien interrumpa o explique algo en cualquier contexto: aquí el patrón es que los hombres tienden a hacerlo más con mujeres, especialmente cuando se trata de temas técnicos, profesionales o intelectuales.

Estudios han mostrado que, en reuniones laborales, las mujeres son más interrumpidas que los hombres y reciben menos reconocimiento por sus aportaciones. Además, cuando logran expresar sus ideas, no es raro que un hombre “traduzca” o reformule lo que acaban de decir, apropiándose, de alguna manera, de su mensaje.

Cómo identificarlo y qué hacer al respecto

Una manera sencilla de identificar el mansplaining es preguntarse:

Si la respuesta es “sí” a estas preguntas, probablemente fue un caso de mansplaining. Para combatirlo, no se trata de generar confrontaciones innecesarias, sino de abrir espacios donde las mujeres puedan terminar sus ideas sin interrupciones y recibir el crédito correspondiente por su conocimiento.

También es importante que otros hombres sean aliados y detengan a quienes caen en este comportamiento, señalando de forma respetuosa que la persona que habla sabe de lo que está diciendo.

El mansplaining es parte de un problema más grande: la subestimación del conocimiento femenino. Cambiarlo implica modificar hábitos, cuestionarse a uno mismo y, sobre todo, aprender a escuchar de verdad. Las mujeres no necesitan que alguien les “dé voz”; porque ya la tienen, lo que requieren es que esa voz sea respetada y escuchada en igualdad de condiciones.

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