En los últimos días, las redes sociales se han llenado de fotos y videos de conejos silvestres que caminan tranquilamente por jardines y parques, pero con extrañas protuberancias negras en la cabeza que los hacen parecer criaturas mitológicas, lo sé, parecen sacados de una película de terror.
Los apodos no tardaron en aparecer: “conejos Frankenstein”, “conejos demonio” e incluso “conejos zombie”. Entre el asombro y la preocupación, los habitantes comenzaron a reportar los avistamientos a las autoridades, convencidos de que algo peligroso estaba ocurriendo, pero lo cierto es que, aunque su aspecto es inquietante, estos animales no representan ningún riesgo para las personas.
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La explicación está en un virus tan antiguo como curioso, que no solo ha inspirado leyendas como la del jackalope (un conejo con cuernos que aparece en el las historias norteamericanas), sino que incluso ha sido clave para la ciencia en la comprensión de enfermedades como el cáncer.
La sorprendente verdad detrás de los conejos con tentáculos
Los reportes comenzaron la semana pasada en Fort Collins, una ciudad ubicada al norte de Denver. Vecinos llamaban a Parques y Vida Silvestre de Colorado para informar sobre conejos cola de algodón con crecimientos extraños que sobresalían de sus cabezas, algunos semejando cuernos retorcidos o tentáculos.

Kara Van Hoose, portavoz de la institución, explicó que se trata del papiloma de conejo, una infección viral causada por el llamado virus del papiloma de Shope. Este microorganismo provoca que en la piel del animal aparezcan masas de tejido, principalmente alrededor de la cabeza, las orejas y el cuello, aunque su aspecto es alarmante, no se transmite a humanos ni a otras especies domésticas como perros o gatos.
La mayoría de los casos son leves y el sistema inmunológico del conejo puede eliminar la infección con el tiempo, haciendo que las protuberancias caigan por sí solas. El problema surge cuando los crecimientos se desarrollan cerca de los ojos o la boca, ya que pueden impedir que el animal vea o coma correctamente, lo que sí pone en riesgo su vida.
¿Cómo se contagia y por qué ahora hay más casos?
El papiloma de conejo se transmite de un animal a otro por contacto directo, ya sea durante interacciones sociales o el apareamiento. También puede propagarse a través de parásitos como pulgas y garrapatas, que son más activos en los meses cálidos.

De hecho, Van Hoose señaló que no es raro que estos casos se registren con mayor frecuencia en verano, cuando los insectos que transportan el virus están en su punto más alto de actividad. Por eso, aunque ahora las fotos se hayan vuelto virales, no se trata de un fenómeno nuevo.
Conejos domésticos también pueden verse afectados si entran en contacto con ejemplares silvestres infectados. Las autoridades recomiendan mantener a las mascotas alejadas de la fauna local y evitar cualquier tipo de manipulación de animales enfermos, tanto para proteger a las mascotas como para prevenir la propagación del virus entre los propios conejos silvestres.
La presencia de este virus en los conejos ha fascinado a los humanos durante siglos, de hecho, se cree que los avistamientos de estos animales infectados dieron origen a la leyenda del jackalope, una criatura mítica de América del Norte que combina el cuerpo de un conejo con astas de ciervo o antílope.

En el ámbito científico, el virus del papiloma de Shope fue descubierto en la década de 1930 por el Dr. Richard E. Shope, de la Universidad Rockefeller. Su investigación no solo ayudó a comprender esta enfermedad en conejos, sino que también abrió el camino para descubrir la relación entre ciertos virus y el cáncer, incluido el virus del papiloma humano (VPH) que puede causar cáncer cervical en personas.
Aunque las fotos de estos animales puedan causar inquietud, los expertos insisten en que no hay motivos para el pánico. “Son casos llamativos, pero no extraños para la zona”, aseguró Van Hoose. La mayoría de los conejos infectados siguen su vida normal y, con el tiempo, logran recuperarse sin intervención humana.
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